Historia de la Batalla
Hay paginas de la historia que están escritas con letras de oro; y sin lugar a dudas en una de estas se describe la batalla que el 19 de Julio de 1808 tuvo lugar en Bailen. Una batalla que supuso la primera derrota para el ejército de Napoleón y que tendría consecuencias tanto en la historia de España como de Europa.
Antecedentes
En febrero de 1808, tropas del ejército de Napoleón empezaron una marcha a través de la península con el pretexto de la conquista de Portugal, si bien pronto recibieron la orden de abandonar la misma y apoderarse de puntos estratégicos en España.
El ejercito Español no presento oposición alguna, ya que se encontraba mal equipado y envuelto en la revuelta en el gobierno.
De esta forma el ejército francés se hizo con el país a través de un hábil golpe de mano y cualquier intento de resistencia fue sofocado antes de que surgiera.
Ante los hechos ocurridos, y debido a una serie de presiones, el 19 de Marzo, Carlos IV abdico en su hijo Fernando VII. Con un Madrid ya dominado por las tropas francesas, Napoleón llamo a la Familia Real a Bayona, donde les obligo a abdicar en favor de su hermano José Bonaparte.
Un gobierno títere dio el beneplácito al nuevo monarca, pero cuando José trato de gobernar se produjo un levantamiento popular que se extendió por todo el país. El descontento ante la invasión estallo el 2 de Mayo cuando los ciudadanos de Madrid se rebelaron contra el ejército invasor, iniciando de esta forma La Guerra de la Independencia (1808-1814).
2 de Mayo en Madrid
A dicha revuelta le siguieron una serie de represalias en distintas ciudades (sólamente en Madrid se fusilaron alrededor de 5000 ciudadanos), que no sirvieron más que para aumentar el deseo de resistencia. En pocas semanas la mayor parte de las provincias españolas se habían levantado en armas contra el ejército francés. Napoleón, sin querer, había empezado una guerra de la cual nunca se recuperaría.
Ante el vacío de poder, se crearon las Juntas Provinciales, que en nombre del Rey organizarían la resistencia frente al invasor.
Ante el empeoramiento de la situación, Napoleón se vio obligado a enviar más tropas a la península. En febrero sostuvo que 12000 hombres serian suficientes para conquistar España, sin embargo, en junio los efectivos ya ascendían a 120.000, y la mayor parte de estos se concentraban en la franja que une el Navarra con Madrid, Toledo y el sur de España, quedando aislados las fuerzas destacadas en Portugal y Barcelona.
Napoleón pensó que podría controlar la situación mientras dominara Madrid y las ciudades más importantes de la península. Para conseguir este objetivo envió al General Dupont con 13000 soldados hacia el sur, para controlar Sevilla y Cádiz; el Marshall Bessieres fue enviado hacia Aragón y Castilla la Viaje al mando de una tropa compuesta por 25000 hombres, con los objetivos de conquistar Santander y Zaragoza; el General Moncey se desplazo hacia el Mediterráneo con 10000 hombres; y el General Duhesme fue enviado a Cataluña con un ejército de 13000 hombres.
Napoleón se trato de conseguir objetivos muy ambiciosos con recursos limitados, de forma que su campaña de ocupación tuvo unos resultados distintos a los esperados, debido a la resistencia de ciudades como Zaragoza o Gerona.
Después de los intentos fallidos de controlar el Noreste, se deposito toda la confianza en la campaña del sur emprendida por el General Dupont.
La campaña de Andalucía
Tras los levantamientos del 2 de Mayo, se predispuso que Dupont partiera hacia el sur para apoderarse de Sevilla y Cádiz, y de esta forma liberar a la flota de Rosilly, bloqueada en dicha ciudad desde la batalla de Trafalgar.
A mediados de Mayo empiezan a partir hacia el sur las primeras unidades de este contingente y a finales del mismo mes comienzan a cruzar Despeñaperros.
El día 6 de Mayo habían llegado a Sevilla las proclamas patrióticas, de forma que para cuando Dupont llego a tierras andaluzas la resistencia ya estaba organizándose.
Se formo una Junta Provisional de gobierno que firmo la paz con Inglaterra, declaro la guerra a Francia y empezó a armar al pueblo. Sucesivamente las distintas capitales andaluzas se sumaran al alzamiento.
Cuando Dupont llego a Andújar el día 4 de Junio, se dio cuenta de que el levantamiento era general, por lo que continuo hasta Córdoba, donde Don Pedro de Echavarri estaba armando a un ejército de voluntarios al que se unirían algunas unidades de infantería y caballería que le enviaron desde Sevilla.
Con estas fuerzas, el día 7 se dispuso a plantar cara a los franceses en el puente de Alcolea, sobre el Guadalquivir.
Dada la nula experiencia militar, las tropas españolas sufrieron una gran derrota en este primer combate de la guerra. Aunque los hombres de Dupont eran en su mayoría reclutas bisoños, su preparación era muy superior a la de sus oponentes, que como hemos mencionado, eran en su mayor parte civiles, y que fueron puestos en fuga con suma facilidad.
Con la ciudad de Córdoba indefensa, las tropas francesas se lanzaron al saqueo de la misma, asesinando a su vez a un gran número de habitantes.
Estos excesos hicieron que el odio al francés se propagara rápidamente por toda la región y pronto empezarían los actos contra las tropas francesas en retaguardia.
Mientras Córdoba es saqueada, el ejercito Español, a las ordenes de Castaños, se encuentra 140Km mas al sur.
General Castaños
A mediados de Junio la flota francesa anclada en la bahía de Cádiz se rinde a la española capturándose un botín muy importante.
Con un ejercito preparándose para salirle al paso, y sin noticias de Madrid debido a los ataques a los correos, Dupont empieza a sentirse inseguro y decide replegarse a una posición mas fácil de dominar y cercana al paso de Despeñaperros, donde quedar a la espera de su 2ª División.
Dicha 2ª División, al mando de Vedel, partía de Toledo al tiempo que Dupont abandonaba Córdoba. El día 27 de Junio Vedel se encontraría en La Carolina con el destacamento francés a las órdenes de Baste, restableciendo de esta manera las comunicaciones con Madrid. Cuando esto sucedía, el Ejército de Andalucía se encontraba todavía en Sevilla, de donde partiría el 29.
La Batalla de Bailen
El 29 de junio, el ejército español, con Castaños, al mando, se pone en marcha para hacer frente a las tropas de Dupont, que estaban en Andújar. Con objeto de no encontrarse con el enemigo de forma prematura, se siguió una ruta paralela al Camino Real. Esto también permitiría reunirse más rápidamente con el Ejército de Granada, que venía a su encuentro. Si bien este ejército estaba contaba con pocas unidades regulares, ya que estaba compuesto principalmente por voluntarios.
Ante el movimiento de las tropas españolas, Dupont ordeno a Vedel desplazarse hasta Bailen para que le sirviera de apoyo en caso necesario. Desde aquí enviaría una expedición a Jaén con objeto de requisar provisiones.
Dupont queda a la espera de que la División de Gobert llegue en su apoyo, aunque la fuera de esta era más bien escasa, al haber dejado guarniciones en distintos puntos del Camino Real.
El día 7 de Julio, Castaños llega a Porcuna con los 30.000 hombres del Ejercito Español. Mientras tanto, Dupont se encontraba acantonado en Andújar y Veden aun seguía en Bailen.
En esta localidad daría nombre al Plan Porcuna, cuyo objetivo era envolver a las tropas francesas. El ejercito español efectuaría un ataque frontal y una doble maniobra envolvente en el flanco francés para situarse entre Andújar y Bailen, de forma que al cortar la retirada de Dupont, este abandonaría sus posiciones para presentar batalla en un terreno menos favorable.
Para llevar a cabo dicho plan, Castaños, dividió sus fuerzas en tres columnas:
La 1ª División (10.000 hombres), con Reding al frente, debía atravesar el Guadalquivir a la altura de Menjibar y posteriormente dirigirse a Bailen.
La 2ª División (8.000 hombres), de Coupigny, marcharía hacia Villanueva, por donde a su vez, cruzaría el rio.
La 3ª División (6.000 hombres) a las órdenes de Félix Jones y la Reserva (7.000 hombres) bajo el mando de Manuel de la Peña debían cruzar el rio por otro vado situado aguas abajo.
Cuando empieza a llevarse a cabo dicho plan, Dupont sigue en Andújar, Vedel se encuentra entre Bailen y Menjibar y Gobert en Guarroman.
Comienza las acciones
Se pensaba que las tropas de Dupont rondaban los 14.000 soldados, y que entre Villanueva, Menjibar y Bailen no habría más que algunos pequeños destacamentos guardando los flancos.
El día 14 de Julio, el Ejercito Español se despliega según lo planeado y se aproxima al enemigo para establecer contacto. Aunque seria al día siguiente cuando empezaran las acciones de batalla.
La 3ª División lanzo un ataque frontal sobre Los Visos para entretener a las fuerzas de Dupont. Coupigny, con la 2ª División, se enfrenta a una columna francesa en Villanueva, pero abandona el contacto con el enemigo y regresa al lugar de partida. En Menjibar, Reading (1ª División) logra expulsar a los franceses de la orilla izquierda del rio, pero se muestra cauto al comprobar que enfrente tiene a la 2ª División francesa (Vedel).
Recreación de la Batalla
El ataque de Castaños fue tan intenso que Dupont tuvo que pedir refuerzos a Vedel; y este, convencido de que el ataque de Reding había sido tan breve por falta de hombres, dejo unas pocas unidades en Menjibar y partió con el grueso de su ejército en ayuda de Dupont.
De esta forma, al amanecer del 16, Reding es informado de que Vedel ha abandonado sus posiciones y que enfrente únicamente tiene a dos batallones franceses, por lo que decide atacar sus posiciones para poner en práctica el primer punto del plan Porcuna. Para esto cuenta con la ayuda de algunas tropas que Coupigny le ha enviado.
Ante el tamaño de las fuerzas españolas, los franceses solicitan apoyo a Gobert, que se encuentra en Bailen, aunque con los españoles cruzando el rio, no les queda otra alternativa que la retirada hacia Bailen. Retirada en la que son acosados por la caballería española que les causaría numerosas bajas.
Estas tropas en retirada, junto con las que Gobert había enviado se desplegaron sobre la orilla izquierda del rio Guadiel para intentar detener el avance español. En este enfrentamiento, Gobert moriría de un disparo en la cabeza, sucediéndole en el mando su segundo, el General Dufour.
A las 14 horas del ataque, y aun contando con superioridad numérica, Reding decide parar el combate y regresar a Menjibar.
Mientras tanto, Coupigny, seguía en sus posiciones iniciales, ya que tras cruzar el rio en un primer momento, se encontró con Vedel de camino a Bailen, por lo que decidió dar marcha atrás.
Cuando Dupont y Vedel se encuentran en Andújar se dan cuenta del error cometido al dejar desprotegido Menjibar y el camino a Bailen, por lo que ese mismo día 16, Vedel partiría de nuevo camino de esta localidad.
Aquí esperaban encontrar a las tropas de Reding, pero cuando llego, la población estaba desierta, ya que Dufour había continuado el repliegue hacia La Carolina, por lo que asumió que el general español había seguido hacia el norte para cortar los pasos de Sierra Morena, y partió a su vez hacia en esa dirección. De esta forma, las tropas de Vedel y Dufour se alejaban cada vez mas de Bailen y dejaban a Dupont aislado en Andújar.
La mañana del 18, Reding abandona Menjibar al mando de la 1ª y 2ª Divisiones, que han sido reunidas, para hacer noche en Bailen antes de partir hacia Andújar.
Dupont, por su parte, decide abandonar Andújar, y aunque sabe de la existencia de tropas españolas en Bailen, desconoce que se trata del grueso del ejercito español.
La marcha se hace escalonadamente, quedando en retaguardia las mejores unidades. Como respuesta al avance de Dupont, Reding desplego 14 hombres y 20 cañones en forma de arco con los extremos situados en los cerros Valentín y Haza Walona, que flanquean el camino de Bailen.
Las acciones comenzaron de madrugada. Entre las 3 y las 5 se producen los primeros contactos, que en medio de la oscuridad no hacen más que aumentar la confusión en ambos bandos. Los verdaderos combates empezarían a partir de esta hora.
Dupont, temeroso de ser atacado por la retaguardia, procedió a enviar sus tropas al ataque poco a poco, según llegaban al campo de batalla. Eran ataques, sobre el centro y las alas, que fueron rechazados una y otra vez por las tropas españolas.
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