EXCURSIONES Y VISITAS CULTURALES

UN DÍA EN SEGÓBRIGA
( Parque Arqueológico de Segóbriga - Cuenca )
Texto : Rosana Fernández (Hija de nuestro compañero Fco. Javier Fernández)

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En el Anfiteatro nos contaron que había luchas de gladiadores y que los animales salvajes eran los toros en vez de los tigres y leones de las películas.

Anfiteatro
Anfiteatro

Anfiteatro
Anfiteatro

Anfiteatro
"Gladiadores"

Anfiteatro
Detalle del Pasillo

Alabarda

A continuación visitamos unas ruinas de una Basílica Hispanovisigoda situada en los alrededores de Segóbriga, donde pudimos ver una tumba con inscripciones de la época y cuya traducción es la siguiente:

En este sepulcro está enterrado Sefronio,
A quien la muerte enemiga lo arrebató a su pueblo.
El, por los méritos de su vida santa en este mundo.
Creemos que disfruta ya del día perpetuo de la luz celestial.
Echanle de menos las cuitas de los infortunados,
las ansias de los afligidos,
a quienes favoreció siempre con palabras benévolas,
con su mano generosa, con las lágrimas de condolencia.
Pero este tránsito prematuro no privará de él a aquellos
que ahora lloran como desgracia su partida.
Murió en paz, el día 16 de junio del año 588 de la era.

 
Traducción de Almagro Basch.
 
Tumba Visigoda
Tumba Visigoda

Al regresar al Museo nos pusieron una película sobre las ruinas que habíamos visto y una reconstrucción de como habían sido entonces. Seguidamente vimos las piezas que se conservan en el pequeño museo donde, por cierto, yo andaba escribiendo estas notas en mi cuaderno, cuando me comentaron que redactase para la página web la visita que habíamos realizado.

Mosaico
Mosaico

Mosaico
La Ciudad de Segóbriga

Agripina
Busto de Agripina La Mayor

Más tarde nos fuimos a Saelices a un restaurante en el que nos pusimos las botas a comer- pero alguno no solo se pusieron las botas a comer sino también a beber. Al terminar, después de una muy larga sobremesa nos fuimos al Monasterio de Uclés pero estaba cerrado por tardar tanto en la comida.Se ponen a hablar y son unos pesados...
 
En la antigua cárcel, enfrente del monasterio, había una cancha de baloncesto y, para gastar lo comido (y bebido) nos echamos un partido mayores contra pequeños. Con nosotros estaba Alex y el capitán de los mayores era el abuelo Juanjo. Empezaron ganando ellos pero, cuando iban 7 a 5, empezaron a notar los achaques y al final no consiguieron hacer más puntos y les ganamos los peques con la gran ayuda de Alex.
 
Como dejamos a los mayores con la lengua fuera tuvieron que ir a reponer fuerzas a un bar a la plaza. Los peques jugamos un futbolín y unos dardos. Por último, con mucha pena nos tuvimos que despedir y "cada uno a su casa". Nos dijimos que algo parecido lo tenemos que repetir y espero que no sea muy tarde porque me lo pase genial con todos vosotros...
 
un beso para todos.

Rosana Fernández - Noviembre 2006