ARTÍCULOS DE PINTURA


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

" 95º REGIMIENTO BRITÁNICO DE FUSILEROS "
Fabricante: Airfix - 54 mm (Figura) / Wolf (Busto)
Texto y Figuras pintadas por: Alejandro Labourdette Díaz

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Este pequeño artículo responde a la petición, ya antigua, de mi compañero José Manuel Cazallas, y más recientemente de Luis Tramón, de escribir un artículo para la web de la Asociación Alabarda.

Que nadie espere leer en estas líneas los últimos avances en las técnicas pictóricas, pues sobre ello, hay cientos de artículos. Tampoco esperéis un exhaustivo y riguroso tratado sobre la historia o los uniformes del 95º regimiento de fusileros británico. Solo pretendo ambientar, con un pequeño texto, el trabajo realizado en un par de figuras y comentar las motivaciones que me llevaron a pintarlas.

95th Riflemen
95th Riflemen

Mi interés por los uniformes de la época napoleónica aparece en el momento en que empiezo a pintar figuras, hace ya muchos años. Los sencillos uniformes verdes del 95º siempre me han llamado la atención entre tantos rojos, azules, alamares, dolman, entorchados, etc. Parece un uniforme transportado de alguna época posterior a la napoleónica, que bien podía pertenecer a los ejércitos de finales del XIX; sencillo, sin grandes adornos, ni elevados tocados, funcional, resistente y de un color que puede pasar desapercibido.

La primera figura de fusileros que pinté, hace tres años, fue por culpa de mi hija, Natalia. El año que se enteró del secreto mejor guardado por todos los padres, decidió que ella también tenía que participar y rompió su hucha para comprar algo de su parte a sus abuelos, a mi mujer y a mí. La ilusión pasó de ser "que va a haber al día siguiente sobre el sofá del salón", al "voy a participar en buscar algo que le guste a las personas que más quiero", os aseguro que conmigo acertó, la verdad es que no lo tenía difícil.

Ese año, en el puente de diciembre, nos acercamos por un mercadillo de juguete antiguo que se celebra en Denia; ¡Que maravilla!, allí había un montón de objetos que me recordaban la infancia: viejos madelman a altísimos precios (menos mal que aún conservo unos cuantos de cuando era pequeño); soldados de juguete: indios y vaqueros, moros y cristianos,.., (de los que también guardo una pequeña colección); recortables, comics, coches, juegos ya olvidados,….

Mi hija vio su regalo solucionado, cogió a mi mujer y me abandonaron. En enero vi los resultados, un comic de Hazañas bélicas de 1958 y una figura en 54 mm de Airfix de 1973. Por un momento pensé dejarla tal cual en su envase original sin abrir, pero no se puede jugar con la ilusión de un niño y me la había regalado para pintarla, cosa que hice durante el verano de ese año.

Cuando hace unos meses mi mujer, Victoria, me regaló un busto, de la marca Wolf, de un tirador del 95º de fusileros británicos, me decidí a pintarlo pronto para lo que suele ser habitual en mí (sólo estuvo guardado en su caja durante cuatro meses). Quizá influyera en mi decisión estar, en esos momentos, con la lectura de la segunda historia del fusilero Richard Sharpe, personaje que como nuestro capitán Alatriste, es un héroe ficticio que vive los acontecimientos relevantes de una época en primera persona.

El personaje que acompaña estas figuras y que sirve de referencia en la redacción de este pequeño artículo es Richard Sharpe. Sharpe, salido de la pluma de Bernard Cornwell es un oficial de fusileros siempre dispuesto a jugarse el pellejo en las más arriesgadas aventuras recorriendo la Europa de principios de siglo XIX en el ejército británico, estando al mando del duque de Wellington.

Busto de la marca Wolf
Busto de la marca Wolf

El protagonista de Cornwell es, según se mire, un héroe o un antihéroe; no respeta las normas, siente escaso respeto por sus superiores, es demasiado cordial con sus subordinados, sobre todo con el sargento Harper que es un camarada más que un inferior en rango, sus modales son rudos y bruscos, viste un uniforme desmañado, sucio y descuidado, utiliza métodos poco convencionales… sin embargo, es un oficial temible ante el enemigo, de una gran nobleza, en ocasiones temerario y siempre dispuesto a las acciones más peligrosas y complicadas. Sus superiores saben de su valía y toleran sus formas mientras sea capaz de resolver las misiones que se le encomiendan con éxito.

La serie de novelas dedicada al teniente Sharpe nos trasporta a una Europa convulsionada por la guerra en los primeros años del siglo XIX. Una corta etapa histórica que recibe el nombre de una persona, Napoleón; esta figura, ensalzada por unos y despreciada por otros, fue capaz de mantener en jaque a todas las potencias europeas hasta que sus águilas dejaron de volar. Cornwell nos lleva a los campos de batalla donde enormes ejércitos se enfrentaron en multitud de batallas que han dado a conocer múltiples ciudades y pueblos que, para bien o para mal, han escrito sus nombres en la historia de la Humanidad.

Figura de Airfix
Figura de Airfix

Sharpe, y su inseparable sargento, un gigantón irlandés llamado Harper empiezan sus aventuras en la Península Ibérica, luchando en la batalla de Talavera, donde arrebataron un Águila a los franceses (Sharpe y el águila del imperio). Posteriormente han de rescatar un cargamento de oro vital para el ejército de Wellington, en esta habrán de enfrentarse a los franceses y a un grupo de guerrilleros españoles, pues todos quieren el oro para mantener la guerra (Sharpe y el oro de los españoles). En la tercera entrega (Sharpe y sus fusileros) se recrea la toma de Badajoz por las tropas británicas, la cuarta describe las batallas por tierras salmantinas (Sharpe y la campaña de Salamanca), mientras que la batalla decisiva para la expulsión de los franceses de la península se puede leer en la sexta novela de la serie (Sharpe y la batalla de Vitoria).

Las historias de Cornwell no solo están perfectamente ambientadas y se ajustan a hechos históricos concretos, (ha llegado a tener dos títulos, simultáneamente, entre los más leídos en Gran Bretaña) sino que también profundizan en el lado humano del hombre, amores, desilusiones, rencores, venganzas y frustraciones, son protagonistas de muchas páginas de sus libros.

Leyendo las historias de los fusileros somos capaces de trasportarnos en el tiempo, aterrizamos en los campos de batalla, percibimos el olor acre de la pólvora, oímos los atronadores cañonazos, palpamos el miedo de los hombres que se enfrentan a un ejército enemigo, participamos de los hechos heroicos de los hombres al límite de sus fuerzas,…


 Las Campañas Napoleónicas
 

En 1799, Napoleón es el primer cónsul de Francia, vence en Italia y Egipto; se enfrenta a Austria, toma Bélgica y los territorios a la izquierda del Rin. En 1802 en un plebiscito popular se pregunta a los franceses si Napoleón debe ser cónsul vitalicio; más de 3,5 millones de franceses dicen que sí, frente a sólo 8374 que dicen que no. Comienza el endiosamiento del hombre, el 2 de diciembre de 1804 Napoleón se corona emperador, la Grande Armée de Francia combate con todas las potencias europeas del momento manteniendo en jaque a miles de soldados de los diferentes ejércitos enfrentados hasta su derrota a manos de Duque de Wellington en Waterloo.

En la Grande Armée de Napoleón el servicio militar era obligatorio entre los 20 y los 25 años, y según iba dominando diferentes países europeos se incorporaban reclutas de otras nacionalidades. La Grande Armée llegó a ser un Gran ejército, pasó de poco más de 150000 hombres, al principio de las campañas por Europa, a tener casi un millón de efectivos el año en que el Imperio, según creía Napoleón, heredero del de Carlomagno, pasó a la historia en 1815.

La Francia napoleónica, por la fuerza de las armas, dominó a todas las potencias europeas, excepto a Gran Bretaña, que se libró por ser una isla. No importaba que coaliciones se hicieran contra él pues Napoleón salió victorioso en todos los campos de batalla, su estrategia se basaba en la división de los adversarios y derrotarlos con rápidos movimientos envolventes.

Durante el periodo comprendido entre 1805 y 1808, los Bonaparte se reparten Europa. Controlan el reino de Nápoles, España, Holanda, el reino de Wesfalia, el gran ducado de Toscana, Dalmacia, el gran ducado de Beerg, e incluso los Estados Pontificios. Están bajo su protectorado la confederación del Rin, la confederación Helvética y el gran ducado de Varsovia, y tiene entre sus aliados a Dinamarca, Rusia, Prusia, Austria,….

En 1809, la relación de fuerzas se invierte. España se subleva en 1808 por la entrada de Napoleón para ocupar Portugal y el reemplazo del rey de España por su hermano José. En Rusia la estrategia de retirada y "tierra quemada" hace fracasar las aspiraciones de Francia.

En este artículo nos vamos a centrar en la lucha en España, la denominada por nosotros Guerra de la Independencia, mientras que para los británicos es la Guerra Peninsular, donde Sir Arthur Coley Wellesley tomó los títulos de duque de Ciudad Rodrigo y vizconde de Talavera, aunque posteriormente pasó a la historia como lord Wellington.

"Desde el Medellín*, a través del humo, sir Henry observó que todo el ejército francés retrocedía, destruido una vez más por los mosquetes británicos, destrozado y sangrante, habiendo perdido una cuarta parte de sus efectivos; […] ¿acaso no había dicho el siempre que los británicos ganarían?".

(Sharpe y el águila del imperio)

* El Medellín, cerro a 2-3 km al norte de Talavera, fue el principal lugar de encuentro entre los ejércitos durante la batalla de Talavera.

"Ciudad Rodrigo, la gran fortaleza del norte, había caído. Los libros de historia registrarían el hecho y en los años venideros la victoria sería recordada con orgullo. En tan sólo doce días, Wellington había sorprendido, cercado, asaltado y tomado la ciudad. Una victoria. Y nadie recordaría los nombres de los hombres que habían muerto en la brecha, que habían luchado para acallar los grandes cañones mortíferos hundidos en la muralla. Los ingleses lo celebrarían. Les gustaban las victorias, en particular las que sucedían lejos de casa y que fortalecían su sentido de superioridad frente a los franceses, pero no querían saber nada de esto: de los gritos de los heridos, del ruido sordo de los miembros amputados, del lento gotear de la sangre espesa proveniente del techo de la entrada. Sharpe se adentró en la calle fría y se subió el cuello para protegerse de una repentina ráfaga de nieve. Esta victoria no le producía ninguna alegría; tan solo un sentimiento de pérdida, de soledad y de trabajo inacabado que tenía que llevar a cabo en una brecha. Todo podía esperar. Fue a buscar algo de beber".

(Sharpe y y sus fusileros)


El duque de Wellington nació en 1769, el mismo año que Napoleón. En 1796 luchó en la India y se destacó en el enfrentamiento con los mahratas donde cuarenta mil de estos poderosos guerreros sucumbieron ante los diez mil británicos de Wellington. En 1809 fue nombrado comandante en jefe del ejército aliado (Gran Bretaña, España y Portugal). Durante los tres años que estuvo en la Península Ibérica desarrolló una formidable actividad, en todo momento estuvo en la línea del frente, dormía la mayoría de las veces con la ropa puesta, siempre dispuesto al trabajo. En batalla, pese a la oposición de sus subordinados, recorría constantemente el frente dando órdenes claras y precisas, dirigiendo a las unidades hacía los puntos clave del conflicto y animando continuamente a las tropas que se iban a enfrentar con los franceses.


 La Guerra de Independencia - Guerra Peninsular
 

Podemos dividir este enfrentamiento en cuatro fases:

El tratado de Fontainebleau, firmado en octubre de 1807 es la excusa perfecta para que el ejército de Napoleón, encabezado por Murat, entre en España para ocupar Portugal, que según el tratado se iba a repartir entre Etruria y España. Entre abril y mayo de 1808 Napoleón obliga a la familia real a acudir a Bayona para entrevistarse con él. Allí abdican de Carlos IV y su hijo Fernando VII, el nuevo rey de España es Napoleón pero lo cede a su hermano y José Bonaparte se sienta en el trono.

El 2 de mayo de 1808 el pueblo madrileño se levanta contra la opresión francesa iniciando la resistencia española, una sublevación generalizada en la que los franceses no pudieron nunca conseguir una ocupación efectiva del territorio. Durante esta fase destacan los sitios de Gerona y de Zaragoza y el mayor éxito cosechado por un ejército regular, el 19 de julio el general Castaños, en Bailen, obtiene una importante victoria sobre el ejército de Dupont, sería una de las primeras derrotas de Napoleón y simbólicamente eliminaron la aureola de imbatibilidad que poseía la Grande Armée, en Bailen 17000 franceses se rindieron a Castaños.

La siguiente fase de la guerra está marcada por la hegemonía militar francesa. El 4 de noviembre de 1808 Napoleón en persona entra en la península, controla Aragón, toma Galicia, entra en Madrid, domina Andalucía excepto Cádiz. Ocupa la mayoría del territorio peninsular pero no domina ni controla, la guerrilla no deja de hostigar con una estrategia inédita en los enfrentamientos militares, sabotaje, emboscada, escaramuza,…, y el ejército francés debe disponer de muchos efectivos para labores de control y vigilancia. Las tropas del británico Moore son derrotadas en la batalla de Elviña-La Coruña (16 de enero de 1809); la persecución a que les sometió el ejército francés de Soult fue constante en los últimos meses de 1808; el ejército británico, presa del pánico, es incapaz mantener el orden y la disciplina, pero en Elviña se consiguió ganar el tiempo suficiente para un reembarque caótico ante la persecución de Soult.

"- ¡Fusiles! - gritó Sharpe. Le quedaban once fusileros, sin contar a Harper ni a sí mismo, de los treinta hombres que había sacado del horror de la retirada de La Coruña, hacía tres años. Eran el alma de su compañía, los especialistas con casaca verde, cuyos modernos fusiles Baker podían matar a trescientos pasos de distancia, e incluso a más, mientras que el mosquete de anima lisa, el Brown-Bess, era prácticamente inútil a más de cincuenta yardas".

(Sharpe y y sus fusileros)

Yarda: medida inglesa de longitud que equivale a 0,9144 metros (50 yardas = 45,75 metros)

Napoleón sale de España definitivamente pues empeora su situación en el resto de Europa y piensa que la cuestión española está solucionada. Las tropas francesas están agotadas por la continua guerra de guerrillas y los británicos vuelven a participar de forma decisiva en la guerra. En junio de 1809, Wellington marcha hacía Madrid y obtiene una angustiosa victoria en Talavera, pero no pudieron seguir el avance y hubieron de replegarse a Portugal. Desde Portugal, Wellington afianza posiciones y realiza ofensivas con las tropas españolas, británicas y portuguesas. Vencen en Los Arapiles (22-julio-1812), y en Vitoria (21-junio-1813), expulsando definitivamente a los franceses de España en 1814, siendo Figueras la última ciudad que abandonan el 4 de junio de 1814.

"- Los españoles nos han fallado en todo. Nos prometieron comida y no nos han proporcionado nada. Nos prometieron que nos protegerían del ejército del norte de Soult y ahora me encuentro con que no ha sido así. Soult, caballeros, está detrás de nosotros y a menos que nos movamos ahora nos encontraremos con que somos un ejército rodeado y hambriento […] Si Wellesley tenía razón, y la tenía, en cuestión de días los franceses serían los amos de Talavera y el ejército británico ya estaría de vuelta a Portugal y probablemente en Lisboa.".

(Sharpe y el águila del imperio)


 
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