ARTÍCULOS DE PINTURA


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

" 95º REGIMIENTO BRITÁNICO DE FUSILEROS "
Fabricante: Airfix - 54 mm (Figura) / Wolf (Busto)
Texto y Figuras pintadas por: Alejandro Labourdette Díaz

Páginas:  | 1 | 2|        


 El 95º Regimiento de Fusileros
 

Tropas de infantería de élite
 
Los fusileros pertenecían a la infantería ligera, eran hombres ágiles entrenados para realizar escaramuzas, pero capaces de llevar a cabo cualquiera de las tácticas desarrolladas por el resto de la infantería. Los oficiales encargados de entrenar a sus hombres, predicaban con el ejemplo, pues no exigían nada que no pudieran hacer ellos mismos, y trataban a sus soldados con mayor consideración que el resto de las unidades del ejército. Los regimientos de fusileros llegaron a ser muy famosos, pues, eran verdaderas unidades de elite.

95th Riflemen
95th Riflemen

En diciembre de 1802 se formó el primer regimiento de rifles al que correspondía el número 95º, pues la infantería británica nombraba a los regimientos por un número según se fueran formando. Al principio, el 95º regimiento solo tenía un batallón (diez compañías de unos cien hombres cada una) pero entre 1805 y 1809 se crearon el segundo y el tercer batallón.

En la Guerra de independencia (Guerra Peninsular) participaron los tres batallones del 95º de rifles Las tácticas de los fusileros y su comportamiento en combate hicieron que la División Ligera alcanzara una excelente reputación.

"Un hombre de cada pareja vigilaba, el otro corría, y Sharpe oía los Baker que rasgaban la mañana con sus chasquidos, mientras los franceses estiraban las cabezas para disparar al grupito de hombres diseminados, vestidos de verde, que gritaban y llevaban veintitrés pulgadas de acero ajustadas en sus rifles. Los pocos tiradores que tenían enfrente corrían o, si no, morirían con las balas de los rifles que no podían fallar a treinta pasos,…".

(Sharpe y el oro de los españoles)
* Pulgada: Medida de longitud inglesa que equivale a 25,4 mm (23 pulgadas = 58,5 cm.)

Entre sus grandes habilidades destacan:



La gran capacidad que poseían para las escaramuzas. Cuando una unidad entraba en acción, normalmente una compañía en orden abierto, los fusileros avanzaban en parejas buscando objetivos o protegiendo la retirada. La infantería ligera era la primera en entrar en combate y los últimos en retirarse. Los ejércitos, por entonces, se enfrentaban con regimientos que avanzaban en formaciones en línea que solo disparaban a la orden de fuego cuando se encontraban a pocos metros del enemigo, la tropa maniobraba en bloques compactos y apuntaban al bulto.


El uniforme verde de los cuerpos de fusileros les permitía el camuflaje en la naturaleza, aprovechando toda cubierta posible, y moviéndose al alcance del enemigo para disparar con mortal precisión. Esto les permitía una independencia de acción desconocida hasta el momento, desconcertaban y hostigaban constantemente al enemigo.


El uso de rifles Baker, armas mucho más precisas que el mosquete Brown-Bess, y el movimiento en parejas de fusileros, mientras uno disparaba el otro le protegía, les daban la capacidad de seleccionar los blancos preferentes, abatiendo a individuos clave dentro de las filas del enemigo, normalmente oficiales.


 El Mosquete Brown-Bess frente al Fúsil Baker
 

"-¡Rifles! ¡Aguanten!. Ésta era la mejor manera de luchar dejar que el enemigo se les acercara, y matarlos cuando aún estuvieran demasiado lejos para responder al fuego de fúsil. Sharpe luchaba como un soldado, metiendo las balas por el rayado, escogiendo los objetivos y esperando a que las victimas se le echaran encima. Apuntaba bajo, nunca esperaba a ver si el hombre caía, sino que sacaba otro cartucho, mordía la bala y volvía a recargar. Oía los rifles a su alrededor disparando tan rápidamente como podían, y aún así no era suficiente […] Harper daba instrucciones, se preguntó que fusilero necesitaba que le explicaran que hay que engrasar una bala, […] - ¡Dejen de engrasar!. Era más rápido cargar una bala desnuda, aunque el rifle perdiera precisión […]".

(Sharpe y el oro de los españoles)


En la época napoleónica cargar el arma era una complicada secuencia de una serie de precisos movimientos.

- Se toma un cartucho del cinturón que lleva a la cadera.

- Se muerde y se le quita la tapa con los dientes, se mantiene la bala en la boca.

- Se echa un poco de pólvora del cartucho en la cazoleta del mosquete.

- Se vierte el resto en el cañón del arma.

- Con ayuda de una baqueta, se introduce la pólvora hasta el fondo del fúsil.

- Se escupe la bala dentro del cañón.

- De nuevo la baqueta oprime la bala contra la carga de pólvora.

- Se aprieta el gatillo, una chispa del pedernal enciende el explosivo de la cazoleta para detonar la pólvora del cañón.

Fúsil Baker
Fúsil Baker

Mosquete Brown-Bess
Mosquete Brown-Bess

"- ¡Lo sabía! ¡Ninguna norma, ninguna norma en absoluto! ¡Ya he visto este ejército, su aspecto es una vergüenza! No se puede decir lo mismo de mis hombres ¿verdad? ¡No se puede luchar sin disciplina!.
Miró a Sharpe.
- ¿Qué cualidad ha de tener un buen soldado, Sharpe?
- La habilidad de disparar tres cartuchos por minuto con lluvia, mi coronel.
[…] De todos los ejércitos europeos sólo el británico hacía las prácticas con cartuchos cargados, pero se tardaba semanas, a veces meses, para que un soldado aprendiera las complicadas instrucciones de cargar y disparar un mosquete con rapidez, sin pánico, solo concentrándose en disparar mejor que el enemigo. […] Hacía años que no disparaba un fusil con ánima lisa pero comparado con el fusil Baker era ridículamente fácil. El cañón no tenía ranuras para sujetar la bala y no era necesario forzar la baqueta con fuerza bruta ni incluso encajarla a golpes. Un mosquete se cargaba tan rápidamente que por eso la mayoría de ejércitos lo utilizaban en lugar del más lento pero mucho más preciso fusil. Comprobó el pedernal, que era nuevo y estaba bien colocado, así que cebó el arma y lo levantó. […] Ahora era todo ya instintivo; los movimientos que nunca se olvidan. La mano derecha fuera del gatillo, dejar caer el arma sobre la mano izquierda y cuando la culata toca el suelo la mano derecha ya tiene el siguiente cartucho. Arrancar con los dientes la funda. Verter la pólvora en el cañón pero acordándose de guardar una pizca para el cebo. Escupir la bala. Baquetear arriba y abajo el cañón. Un empujón rápido y ya está fuera otra vez, el cañón hacía arriba, el percutor en su sitio, cebar la cazoleta y disparar hacia el humo que queda del primer tiro. Así una y otra vez, y los recuerdos de permanecer en la línea junto a camaradas sudorosos y con ojos enloquecidos e ir siguiendo los movimientos como en una pesadilla. Sin hacer caso de las oleadas de humo, de gritos, acercándose por la derecha y por la izquierda para llenar los agujeros que dejan los muertos, sólo cargar y disparar, cargar y disparar, dejando que las llamas escupan hacía la bruma de humo de pólvora, que las balas de plomo se estrellen contra el enemigo no visto y esperando que se repliegue. Entonces oyes la voz de alto el fuego y te paras. Tienes la cara negra y picada por las explosiones de la pólvora en la cazoleta sólo a unas pulgadas de tu mejilla derecha, tus ojos están escocidos por el humo y por los granos de pólvora, y cuando esa fantasmagórica cortina se levanta aparecen los muertos y los heridos delante, y tú te apoyas en el mosquete y rezas para que la próxima vez el arma no parta el pedernal o simplemente se niegue a disparar.".


(Sharpe y el águila del imperio)


El arma se puede negar a disparar por múltiples razones, pues en tan larga secuencia de acciones pueden fallar muchas cosas: la pólvora húmeda que no produce la ignición, el pedernal roto o desgastado con lo que la chispa que inicia la reacción no se produce, el orificio de la cazoleta bloqueado con lo que no pasa el fuego al interior del cañón para accionar la pólvora que empuja la bala, etc. Además, bajo fuego enemigo en plena batalla, se podía disparar sin haber introducido la bala, o proyectar la baqueta al olvidar sacarla del cañón antes de accionar el gatillo.

Tanto el fúsil Baker como el mosquete Brown-Bess eran armas de avancarga, es decir, se cargaban por el cañón


Mosquete Brown-Bess Fusil Baker
Longitud Aproximadamente 1 metro 75 centímetros
Peso 6-7 kilos 5 kilos
Anima Lisa Estriada de un cuarto de giro
Alcance eficaz 60-80 metros 200 metros
Bayoneta 40 centímetros 60 centímetros de tipo sable

"El fusil Baker era un arma mortífera, se cargaba lentamente pero era un arma más precisa que cualquier otra arma en el campo de batalla. Los mosquetes bajo las órdenes del teniente Knowles, podían sembrar la muerte en un arco más amplio, pero los rifles eran instrumentos de precisión.".

(Sharpe y el oro de los españoles)


El rifle, al tener el ánima rayada, imprime a la bala un movimiento giratorio penetrando con mayor facilidad en el aire pues crea un túnel en el qué el rozamiento y la pérdida de la cantidad de movimiento del proyectil es menor que el de los mosquetes de ánima lisa; por ello los fusileros disparan con mayor precisión incluso a mayor distancia. Los fusileros, al tener el rifle Baker un cañón más corto, podían cargar y disparar de rodillas o tumbados, lo que les permitió desarrollar tácticas novedosas en el ejército.

Relato de la muerte de de Colbert

De Colbert que montaba un magnífico caballo gris, encabezando las cuatro columnas en que dividió su caballería, atravesó velozmente el puente dirigiéndose a las líneas británicas. En ese momento, cuando su caballo caracoleaba en el glacis de la iglesia de Santa María, un fusilero de origen irlandés, Thomas Plumkett, perteneciente al primer batallón del 95º Regimiento de Rifles, recostado en el suelo, y teniendo su fusil "Baker" apoyado en sus entrecruzados pies con objeto de dar más apoyo al arma, mientras mantenía la culata bajo su hombro derecho, con detenimiento, apuntó y con certera precisión, de un solo disparo derribó gravemente herido al general De Colbert, que sufrió una importante herida sobre su ojo izquierdo que le hizo caer del caballo.

La Muerte de Colbert
La Muerte de Colbert

Experto tirador el irlandés, parece ser que con extrema rapidez volvió a cargar el arma y esta vez disparó contra otro oficial francés que se había desmontado de su caballo para acudir junto a su General. El certero disparo produjo tales destrozos en el joven general, que tan solo vivió unos quince minutos.

La principal desventaja del rifle frente al mosquete, era la cadencia de tiro. Al ser un arma más compleja, requería mayor tiempo para preparar el disparo. La infantería normal podía realizar, de media, tres disparos por minuto, mientras que los fusileros realizaban uno en menos de dos minutos. La tropa de fusilería recibía un entrenamiento más completo, por lo que, tan alto nivel de adiestramiento hacía que la británica fuera la mejor infantería de escaramuza del mundo. El proyectil del fúsil Baker, además de todas las acciones anteriormente mencionadas debía ser engrasado antes del disparo (lo que aumentaba la precisión pues disminuía el rozamiento) y el cañón tenía unas ranuras donde debía encajarse la bala para después introducirla con gran fuerza mediante la baqueta. Estos inconvenientes hacían que el rifle fuera un arma más lenta.

Como hemos mencionado, la precisión del mosquete de ánima lisa era escasa, y esto obligaba a los ejércitos a enfrentarse en orden cerrado, las famosas líneas. Para conseguir una mayor efectividad había que acercarse mucho al enemigo, agrupando un gran número de armas y dispararlas al mismo tiempo. La lluvia de balas aumentaba la probabilidad de dar en el blanco.

Los soldados avanzaban uno al lado del otro, en formaciones muy compactas, pero con poca profundidad. Un fondo de tres soldados resultaba útil, permitía la sustitución rápida de muertos y heridos pero no aumentaba en exceso el blanco para el ejército enemigo.

Una de las misiones de los fusileros era impedir que el enemigo formara las temibles líneas de ataque, podían acercarse a una distancia suficiente para hacer buenos blancos pero en la que los mosquetes enemigos aún no poseían la precisión adecuada; vestidos de verde, se confundían con la vegetación y al ir en parejas y poder cargar de rodillas o tumbados ofrecían blancos muy difíciles de abatir. Si a ello unimos su adiestramiento para seleccionar el blanco eliminando a los oficiales y suboficiales enemigos encargados de dar las órdenes para crear las líneas de ataque, entendemos porque los fusileros eran un cuerpo de élite especialmente adiestrado para desorganizar y hostigar a las unidades enemigas.

"Los alemanes de la Legión fueron con la compañía de Sharpe y todos ellos se detuvieron a cien pasos de la masa de franceses combativos e iniciaron sus propias descargas, más espaciadas que el fuego ordenado de la cima pero lo bastante efectivo para repeler a los franceses que intentaban valientemente la formación en línea.".

(Sharpe y el águila del imperio)

Busto 95th Riflemen
Busto 95th Riflemen

Por último me gustaría aprovechar la ocasión para recomendaros la lectura de las historias de Sharpe y os pido que fomentéis la lectura -habléis y recomendéis libros- entre vuestros conocidos, sobre todo a niños y adolescentes. Hay títulos para todos los gustos e historias que nos trasportan a los sitios más insospechados o a la realidad más terrible, que nos cuentan aventuras de personajes maravillosos o que ensalzan las pasiones humanas hasta límites inalcanzables. "La lectura es todo un mundo por descubrir". Como decía un profesor mío del bachiller "Los chicos tienen que aficionarse a leer, aunque sea el Play boy o las revistas de motos, lo importante es iniciar la lectura, ya llegarán las grandes historias y los clásicos de la literatura".

Pues eso, a leer.
 
La lectura nos enriquece.
 
La cultura nos hace libres.

     
Pincha sobre las imágenes para ver las figuras pintadas


 Bibliografía
 


Sharpe y el águila del imperio. Bernard Cornwell. Edhasa.

Sharpe y el oro de los españoles. Bernard Cornwell. Edhasa.

Sharpe y sus fusileros. Bernard Cornwell. Edhasa.

Historia Universal Larousse. Tomo nº 13

La infantería de Wellington. Miguel Angel Martín Mas.

Grandes jefes militares y sus batallas. Anthony Livesey. Folio.

Talavera 1809: primera victoria aliada. Jose M. Rodríguez. Dionisio A. Cueto. Colección guerreros y batallas. Almena.


 
  <<... Anterior|2 de 2  

 
 
 
  Volver