|
La gran capacidad que poseían para las escaramuzas. Cuando una unidad entraba en acción, normalmente una compañía en orden abierto, los fusileros avanzaban en parejas buscando objetivos o protegiendo la retirada. La infantería ligera era la primera en entrar en combate y los últimos en retirarse. Los ejércitos, por entonces, se enfrentaban con regimientos que avanzaban en formaciones en línea que solo disparaban a la orden de fuego cuando se encontraban a pocos metros del enemigo, la tropa maniobraba en bloques compactos y apuntaban al bulto.
El uniforme verde de los cuerpos de fusileros les permitía el camuflaje en la naturaleza, aprovechando toda cubierta posible, y moviéndose al alcance del enemigo para disparar con mortal precisión. Esto les permitía una independencia de acción desconocida hasta el momento, desconcertaban y hostigaban constantemente al enemigo.
El uso de rifles Baker, armas mucho más precisas que el mosquete Brown-Bess, y el movimiento en parejas de fusileros, mientras uno disparaba el otro le protegía, les daban la capacidad de seleccionar los blancos preferentes, abatiendo a individuos clave dentro de las filas del enemigo, normalmente oficiales.
El Mosquete Brown-Bess frente al Fúsil Baker
"-¡Rifles! ¡Aguanten!.
Ésta era la mejor manera de luchar dejar que el enemigo se les acercara, y matarlos cuando aún estuvieran demasiado lejos para responder al fuego de fúsil. Sharpe luchaba como un soldado, metiendo las balas por el rayado, escogiendo los objetivos y esperando a que las victimas se le echaran encima. Apuntaba bajo, nunca esperaba a ver si el hombre caía, sino que sacaba otro cartucho, mordía la bala y volvía a recargar.
Oía los rifles a su alrededor disparando tan rápidamente como podían, y aún así no era suficiente […] Harper daba instrucciones, se preguntó que fusilero necesitaba que le explicaran que hay que engrasar una bala, […]
- ¡Dejen de engrasar!. Era más rápido cargar una bala desnuda, aunque el rifle perdiera precisión […]".
(Sharpe y el oro de los españoles)
En la época napoleónica cargar el arma era una complicada secuencia de una serie de precisos movimientos.
- Se toma un cartucho del cinturón que lleva a la cadera.
- Se muerde y se le quita la tapa con los dientes, se mantiene la bala en la boca.
- Se echa un poco de pólvora del cartucho en la cazoleta del mosquete.
- Se vierte el resto en el cañón del arma.
- Con ayuda de una baqueta, se introduce la pólvora hasta el fondo del fúsil.
- Se escupe la bala dentro del cañón.
- De nuevo la baqueta oprime la bala contra la carga de pólvora.
- Se aprieta el gatillo, una chispa del pedernal enciende el explosivo de la cazoleta para detonar la pólvora del cañón.
Fúsil Baker
Mosquete Brown-Bess
"- ¡Lo sabía! ¡Ninguna norma, ninguna norma en absoluto! ¡Ya he visto este ejército, su aspecto es una vergüenza! No se puede decir lo mismo de mis hombres ¿verdad? ¡No se puede luchar sin disciplina!.
Miró a Sharpe.
- ¿Qué cualidad ha de tener un buen soldado, Sharpe?
- La habilidad de disparar tres cartuchos por minuto con lluvia, mi coronel.
[…] De todos los ejércitos europeos sólo el británico hacía las prácticas con cartuchos cargados, pero se tardaba semanas, a veces meses, para que un soldado aprendiera las complicadas instrucciones de cargar y disparar un mosquete con rapidez, sin pánico, solo concentrándose en disparar mejor que el enemigo. […]
Hacía años que no disparaba un fusil con ánima lisa pero comparado con el fusil Baker era ridículamente fácil. El cañón no tenía ranuras para sujetar la bala y no era necesario forzar la baqueta con fuerza bruta ni incluso encajarla a golpes. Un mosquete se cargaba tan rápidamente que por eso la mayoría de ejércitos lo utilizaban en lugar del más lento pero mucho más preciso fusil. Comprobó el pedernal, que era nuevo y estaba bien colocado, así que cebó el arma y lo levantó. […]
Ahora era todo ya instintivo; los movimientos que nunca se olvidan. La mano derecha fuera del gatillo, dejar caer el arma sobre la mano izquierda y cuando la culata toca el suelo la mano derecha ya tiene el siguiente cartucho. Arrancar con los dientes la funda. Verter la pólvora en el cañón pero acordándose de guardar una pizca para el cebo. Escupir la bala. Baquetear arriba y abajo el cañón. Un empujón rápido y ya está fuera otra vez, el cañón hacía arriba, el percutor en su sitio, cebar la cazoleta y disparar hacia el humo que queda del primer tiro.
Así una y otra vez, y los recuerdos de permanecer en la línea junto a camaradas sudorosos y con ojos enloquecidos e ir siguiendo los movimientos como en una pesadilla. Sin hacer caso de las oleadas de humo, de gritos, acercándose por la derecha y por la izquierda para llenar los agujeros que dejan los muertos, sólo cargar y disparar, cargar y disparar, dejando que las llamas escupan hacía la bruma de humo de pólvora, que las balas de plomo se estrellen contra el enemigo no visto y esperando que se repliegue. Entonces oyes la voz de alto el fuego y te paras. Tienes la cara negra y picada por las explosiones de la pólvora en la cazoleta sólo a unas pulgadas de tu mejilla derecha, tus ojos están escocidos por el humo y por los granos de pólvora, y cuando esa fantasmagórica cortina se levanta aparecen los muertos y los heridos delante, y tú te apoyas en el mosquete y rezas para que la próxima vez el arma no parta el pedernal o simplemente se niegue a disparar.".
(Sharpe y el águila del imperio)
El arma se puede negar a disparar por múltiples razones, pues en tan larga secuencia de acciones pueden fallar muchas cosas: la pólvora húmeda que no produce la ignición, el pedernal roto o desgastado con lo que la chispa que inicia la reacción no se produce, el orificio de la cazoleta bloqueado con lo que no pasa el fuego al interior del cañón para accionar la pólvora que empuja la bala, etc. Además, bajo fuego enemigo en plena batalla, se podía disparar sin haber introducido la bala, o proyectar la baqueta al olvidar sacarla del cañón antes de accionar el gatillo.
Tanto el fúsil Baker como el mosquete Brown-Bess eran armas de avancarga, es decir, se cargaban por el cañón
|
Mosquete Brown-Bess
|
Fusil Baker
|
| Longitud
|
Aproximadamente 1 metro
|
75 centímetros |
| Peso
|
6-7 kilos
|
5 kilos |
| Anima
|
Lisa
|
Estriada de un cuarto de giro |
| Alcance eficaz
|
60-80 metros
|
200 metros |
| Bayoneta
|
40 centímetros
|
60 centímetros de tipo sable |
"El fusil Baker era un arma mortífera, se cargaba lentamente pero era un arma más precisa que cualquier otra arma en el campo de batalla. Los mosquetes bajo las órdenes del teniente Knowles, podían sembrar la muerte en un arco más amplio, pero los rifles eran instrumentos de precisión.".
(Sharpe y el oro de los españoles)
El rifle, al tener el ánima rayada, imprime a la bala un movimiento giratorio penetrando con mayor facilidad en el aire pues crea un túnel en el qué el rozamiento y la pérdida de la cantidad de movimiento del proyectil es menor que el de los mosquetes de ánima lisa; por ello los fusileros disparan con mayor precisión incluso a mayor distancia. Los fusileros, al tener el rifle Baker un cañón más corto, podían cargar y disparar de rodillas o tumbados, lo que les permitió desarrollar tácticas novedosas en el ejército.
|