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Caballero Medieval
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Fabricante: Latorre Models - 70 mm
Texto y Pintura por: Daniel Serrano Casabón
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Bueno, divagaciones aparte, el proceso de pintura de esta figura fue el siguiente. Monté la figura en la peana con un terreno
sencillo pues pretendía hacerlo embarrado con unas hojas en el suelo. Le pegué la cabeza y dejé los brazos aparte, así como el
escudo.
Empecé pintándole las partes metálicas, la cota de mallas con la mezcla de siempre (Negro + Boltgun Metal de Citadel).
A la cota de mallas le subí luces con más Boltgun de Citadel y sombreé con aguadas de negro brillante, alguna de sombra tostada,
otro poquito por allá de violeta... Un batiburrillo, como siempre suelo hacer con las cotas. Las rodilleras las pinté con tinta de
imprenta Oro mezclada con Negro brillante Humbrol. En la misma paleta pero con menos negro dí unas luces muy básicas. El trabajo 'fuerte' fue
el sombreado, con barniz Future mezclado con negro en las zonas de sombra y luego froté, así a lo burro, con un pañito manchado con óleo
sombra tostada. Suena raro pero es muy efectivo. La base de las protecciones de
las piernas las pinté con lacas Gunze Sangyo, las de frotar y frotar. Apliqué una base acrílica, laca Gunze y a frotar!!
Luego sombreé como las rodilleras y picoteé con el color del terreno por las zonas más cercanas a éste.
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Caballero Medieval
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Una vez terminé las partes metálicas me tocaba la cara y la sobrevesta. Aún cuando estaba pintándole la cara no sabía
ni qué heráldica le iba a pintar… Así que me di una vuelta por la página web (www.earlyblazon.com) y seleccioné una.
Lo único que tenía claro es que quería practicar el negro y me apetecía pintar un león rampante pues acababa de venir
de El Escorial y mira, me dio por ahí. Con esas premisas, encontré el blasón de los duques de Lothier y Brabant, Henri I de Bravant (Louvain), 1160-1235.
Así pues, tocaba pintar la sobrevesta de negro. Para ello, tras consultar con mis amiguetes cibernéticos, me decidí
por una mezcla de negro basada en Negro, un poco de Verde Negro y Marrón Oliva. Iluminé con más
Marrón Oliva y un poco de Carne Mate, con mucho cuidado y tratando de no iluminar en exceso para que no
pareciera irreal, y sombreé con Negro puro, prácticamente.
Mientras reunía ‘testiculina’ para enfrentarme con la heráldica, me dediqué a terminar los brazos, la espada
y retocar una de las correas que sujetan el escudo al brazo izquierdo, que quedaba corta y que tuve que rehacer
siguiendo el artículo de Creación de Correas que se publicó hace poco en la web de Lilliput.
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Bien, tocaba ponerse a dibujar el león. Me bajé unas cuantas fotos de leones rampantes de Internet, aunque ninguna
me acababa de convencer y acabé basándome en uno que pintó José Hernández y que aparece en un artículo en la
revista Eurofiguras número 42 (Arn Magnusson, Gestilren 1210).
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Habiéndome guardado un poco del color base de la túnica, me puse manos a la obra. Coloqué el escudo en un folio, con
un poquito de blue-tak para que no se moviera (previamente había pintado las maderas del interior). Me puse la tele y empecé a pintar las formas básicas
del león con Uniforme Inglés, siempre con la revista delante, y levantando frecuentemente la cabeza para ver cómo Nadal vencía a Mathieu
(¡¡un partidazo de 5 horas!!). El contorno del León lo realicé con un pincel Da Vinci del 0. Hice el contorno a grandes rasgos y luego
fuí rellenando y haciendo los pelos y garras que 'sobresalen' del contorno.
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Heráldica Henri I de Bravant
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Caballero Medieval
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Finalizada la forma básica del león y teniendo en cuenta la posición del escudo en la figura me puse a darle
volumen y luces, añadiendo Marrón Dorado y Amarillo Hielo, y posteriormente sombreando y terminando de
definir los volúmenes añadiendo un poco de Madera Caoba a la base y negro al final.
Creo, sinceramente, que haber pintado el escudo mientras veía el partido de tenis, me ayudó a ir con calma y a no
precipitarme, logrando que el dibujo tuviera casi vida propia.
Tocaba, luego, pintar ese mismo león en el pecho de la figura. Eso iba a ser más complicado puesto que, por un lado
el espacio era menor, y por otro lado, la sujeción de la figura para pintar con comodidad iba a ser muy complicada.
Los pasos y mezclas fueron los mismos que para pintar el escudo pero el resultado no fue tan satisfactorio puesto que
por la manera de agarrar la peana el dibujo me quedó torcido y ya alguno de los amigos ha rebautizado al león rampante
como el León Tambaleante.
Para terminar pegué los distintos elementos a la figura, pinté el terreno y ‘ambienté’ la figura según la idea que
tenía, después de una batalla en un campo embarrado, con un poco de sangre y barro salpicados en la túnica, una heridita en el pómulo…
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Daniel Serrano Casabón - Junio 2006
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