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Compañía Franca de la Marina
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Fabricante: La Meridiana - 54 mm
Texto y Pintura por: Luis García Ibañez
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Un Poco de Historia
Las llamadas compañías Francas de la Marina fueron creadas durante el reinado de Luis XIII, por su ministro de
Marina, el Cardenal Richelieu, en el año 1622. Este cuerpo se creó especialmente para proteger los intereses
de Francia tanto en el mar como fuera de sus fronteras europeas. Los marinos protegieron los puertos de Francia,
sirvieron en los barcos de guerra, y posteriormente fueron enviados como tropas de guarnición a Norte America y el Caribe.
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Compañía Franca de la Marina
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En el año 1669 las colonias de ultramar caen bajo la jurisdicción del Ministerio de Marina. Dicho ministerio era
responsable de la administración y defensa de todas las colonias reales, incluyendo Nueva Francia (los
territorios franceses en América).
Diferenciándose de los cuerpos de marinos que servían en los barcos y puertos se crea una estructura de
tropas coloniales y se organiza en forma de compañías independientes, Compañías Francas, y pertenecen
directamente al Ministerio de Marina. La primera de estas compañías se envió hacia las Indias en 1674.
Las compañías francas de Marina se agruparon en compañías propiamente dichas y no en batallones u otras
unidades mayores debido a que el Cardenal Richelieu las diseñó con el fin de hacerlas adaptables a cualquier
circunstancia inesperada. Con esta organización, en 1680, estos cuerpos reciben el nombre oficial
de ‘Compañías Francas de la Marina’ o Compañías Independientes de Marinos.
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En 1683, en Québec City desembarcaron tres compañías, cada una con dos oficiales y 50 soldados. En los siguientes
5 años se envían otras 32, llegando las ultimas tres en 1688. Al igual que las tropas enviadas a
las Indias Occidentales y la Guyana Francesa durante la década de 1670, las compañías enviadas a Canadá
formaron una estructura diferente de tropas coloniales.
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Estas tropas no se pueden encontrar en la lista de Regimientos del Ejercito Francés ya que estaban bajo el
mandato del Departamento de Marina. Un teniente de navío tenía el rango de capitán en una compañía de
Marinos. Además del capitán, en cada compañía había 1 Teniente, 1 porta-estandarte o abanderado, 2
Sargentos, 4 Cabos, 1 Tambor y 1 Pifano. Al principio, en 1722, el número de hombres que formaban una compañía
canadiense se situaba en 28, hasta llegar a los 65 en 1756. En realidad y durante la guerra Franco-India, la
Guerra de los Siete Años en Norte América, una compañía franca de marina rara vez superaba los 60 hombres.
Durante los primeros años, todos los integrantes de estas compañías eran franceses, pero a partir de 1687 se
reclutaron oficiales en Canadá, cuando el rango de Abanderado fue creado.
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Compañía Franca de la Marina
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Esta misma política se aplicó cuando
se creó el rango de Segundo Abanderado en 1722. Los cadetes, rango establecido en 1731, se reclutaban entre los
hijos de los oficiales de las compañías, de este modo los puestos fueron gradualmente ocupados por hombres nacidos
en la colonia. En 1720, mas de la mitad de los oficiales eran canadienses y casi en su totalidad en 1755. Sin
embargo, los reclutas eran llevados desde Francia, y se les animaba a quedarse en la colonia una vez licenciados.
Esta política tuvo mucho éxito y aunque se intentó aplicar en otras colonias, en ninguna fue tan provechosa como
en Canadá.
Hasta 1755, las compañías francas fueron las únicas tropas regulares francesas en Canadá. Desde 1684 hasta 1755, la
Compañía Franca tomó parte en prácticamente todos las escaramuzas o batallas que se libraron contra el enemigo,
participando en varias expediciones contra los Iroqueses y otras Naciones Indias y contra las colonias de Nueva
Inglaterra.
En la Nueva Francia de 1755 casi la totalidad de los Oficiales Marinos eran Canadienses. Los reclutas eran normalmente
de Francia, pero un número notable fue atraído de países vecinos. Entre 1745 y 1750, muchos escoceses e irlandeses, que
habían apoyado a la Casa de los Stuart en su intento de acceder al trono de Inglaterra, huyeron a Francia y, a través
de las Compañías Francas, continuaron su lucha en Norte América. Estos escoceses e irlandeses se convirtieron en
soldados regulares de las compañías, y de este modo fueron uniformados como marinos, desechando los kilts y demás
indumentaria de las Highlands.
Normalmente el recluta medio de las compañías era voluntario, con una edad comprendida entre 16 y 30 años, aunque durante
la década de 1750 y debido a la escasez de hombres, se alistó a reclutas de mayor edad. La mayoría de los hombres se alistaba
porque se les alimentaba y vestía bien, contaban con una paga regular, tenían buenas relaciones con sus oficiales, y eran bien
tratados a la hora de licenciarse.
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Compañía Franca de la Marina
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A menudo se enviaban los reclutas de mayor edad a la Fortaleza Louisburg y otras guarniciones principales, mientras que los más
jóvenes, y con menor destreza, eran enviados a puestos más remotos en el interior de Nueva Francia. Las guarniciones rotaban entre
los distintos puestos cada dos años.
Las compañías francas de la Marina en el siglo XVIII se convirtieron gradualmente en maestros en el estilo indio de guerra, influenciados
por el creciente número de oficiales canadienses y los años de conflictos con los indios. Aprendieron a luchar a la manera india, como
guerrilleros, mediante escaramuzas, método éste entonces desconocido en Europa, pero esencial para sobrevivir en Nueva Francia. Debido
a estas habilidades guerreras las Compañías Francas gozaron de enorme respeto, tanto por parte de los indios como por parte de las tropas
británicas.
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El Escenario
Cuando vi la figura como novedad de La Meridiana enseguida me llamó enormemente la atención por su originalidad, y
también enseguida la vi al lado de un árbol con pocas hojas en sus ramas, con un terreno que simulara una porción de
bosque con hierbas y alguna hoja esparcida por el suelo.
En cuanto la tuve, lo primero que hice es lo que suelo hacer con casi todas las figuras: ir preparando el terreno.
Opté por elegir una peana que en su día me proporcionó el archiconocido Perico, con una forma nada convencional pero
muy atrayente. Preparé el árbol que iba a ir en el escenario, eligiendo para la ocasión una ramita de tomillo, a la
cual quité algunas ramas que no me cuadraban en la forma que tenía en mente, e inserté otras en distintos puntos del
cuerpo principal. En la parte del árbol que tocaba con el terreno le hice un agujero con una pequeña broca y le
inserté un trozo de perno para que encajara en la base. Rayé la superficie de la peana con una cuchilla e hice algún
agujero fino con una pequeña broca para facilitar el posterior agarre.
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Compañía Franca de la Marina
La cubrí con masilla Feroca, dejé que secara un poco y fui dándole textura al terreno con un cepillo de dientes
desgastado, insertando pequeñas piedras, aunque dos eran grandes, en la masilla y presionándolas sobre ésta. De
igual modo inserté el perno que salía de mi árbol para que el terreno cogiera el agujero y el lugar exacto donde
se iba a “plantar” éste. Igualmente lo hice con el perno que salía de la pierna derecha de la figura. La pintura
del árbol se hizo en su primera parte con oleos y después se fue matizando con acrílicos. Se usaron colores
marrones, grises, blanco, negro, en fin una amalgama de colores que por desgracia no apunté, pero con los cuales
al final conseguí un color bastante aceptable. Para cubrir el terreno una vez pintado, cuyos colores adjunto al
final del artículo, usé pequeñas briznas del llamado ovillo de mar, césped estático del usado para modelismo
ferroviario y las hojas que pegué en las ramas del árbol. Después de pegar estos elementos se procedieron a dar
distintos lavados con, más o menos los mismos colores usados anteriormente, para que todo el conjunto adoptara
un color parecido.
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