Dragones de la Guardia Imperial
El 15 de Abril de 1806 una orden imperial de Napoleón creaba el regimiento de Dragons de la Garde Impériale, que
pasaba a formar parte de su Guardia Imperial. Hasta este momento la Guardia Imperial estaba formada por
dos regimientos: Chasseurs à Cheval y Grenadiers à Cheval, junto con una pequeña unidad de gendarmes y
un escuadrón de mamelucos. Más tarde, en 1807 un Regimiento de Lanceros Polacos fue añadido
(Regiment de Chevau-Légers de la Garde Impériale Polonais) y finalmente en 1810 otro regimiento de lanceros
completó el grupo: 2e Regiment de Chevau-Légers Lanciers de la Garde Impériale o Lanceros Rojos.
El regimiento de dragones era un regalo de Napoleón a Josefina, y por este motivo se denomina de forma
no oficial, “Regimiento de Dragones de la Emperatriz” (Dragons de l’Imperatice).
Este regimiento estaba orientado a ser un cuerpo de élite, formado en su mayoría por veteranos con al menos
6 años de servicio. Más tarde este requerimiento alcanzó los 10 años de servicio. También era necesario
haber participado en al menos dos campañas, saber leer y escribir y medir al menos 173 centímetros.
Dragón de la Guardia Imperial
Jean Toussiaint Arrighi de Casanova fue su primer responsable y se encargó de organizar el regimiento
y diseñar los uniformes. Entre otras cosas, se determinó que lo dragones debían montar caballos negros, aunque
definitivamente fue imposible cumplir esta condición y únicamente disponían de caballos negros algunas
unidades. El resto solía montar caballos bayos o alazanes.
El uniforme de los dragones consistía en una casaca o chaquetón de color verde, con las vueltas y las solapas de
diferente color, según el regimiento. El cuello, los puños y las costuras podían ser verdes o del color
propio del regimiento. El chaleco blanco, las botas altas negras, y los botones de una aleación de cinc,
plomo y estaño, definen el resto de elementos generales. El casco es de latón con una cresta, también de latón, y una melena negra.
La Figura
Como comentaba, la figura es una referencia de la marca italiana Masterclass. Para el montaje de la figura y su
preparación no hay grandes problemas más allá de los habituales trabajos de eliminación de líneas de molde y
ajuste de las uniones con un poco de masilla. Quizás el caballo requiera un poco más de dedicación con la masilla, pero
al tratarse de volúmenes tan amplios, el trabajo es sencillo. Por cierto, la masilla utilizada ha sido Magic Sculpt.
También coloqué una pelota de masilla dentro del cuerpo del caballo, justo debajo de la montura, para que el perno
que lleva el jinete sujete a este de forma sólida encajando en un agujero dentro de esta bola de masilla.
Dragón de la Guardia Imperial
Para afrontar la pintura de la figura, lo primero fue construir el caballo, sin añadir al mismo ninguno de los
elementos adicionales que van montados directamente sobre el mismo. Un par de pernos en las patas apoyadas son
indispensables para asegurar posteriormente la figura a la peana, para contrarrestar así la falta de apoyo de las
patas en el aire o en levantamiento, dentro del paso del animal. Fijé el propio terreno de la figura a la peana y
el caballo sobre este terreno, para aprovechar así una extensión de plomo de una de las patas, que debe encajar en
un hueco del terreno.
Como decía, ante la imposibilidad de disponer de tantos caballos negros, los caballos bayos y alazanes fueron los
sustitutos. En este caso, el caballo tiene una capa alazana pelo de vaca, que se caracteriza por un color rojizo o
anaranjado, contrastado por un color amarillo o rubio en las crines y la cola. Así, con este patrón de color,
comencé a dar la capa base con aerógrafo, utilizando únicamente acrílicos, en su mayoría de Vallejo, aunque
también algunos de Andrea.
En esta primera capa cubrí totalmente el caballo, excluyendo la zona de la montura. Una vez dada la capa base,
comencé a aplicar las sombras también con aerógrafo, sencillamente añadiendo color rojo negro a la mezcla y
finalmente añadiendo negro. Con estas sombras, remarqué las formas generales del caballo. Después de aplicar
algunas luces, añadiendo cuero rojo y finalmente marrón naranja, utilizando de nuevo el aerógrafo. Utilicé el
pincel para realizar los últimos toques tanto en luces como en sombras, prestando especial interés a la parte
superior de las patas delanteras. Hasta este momento, la cabeza del caballo sigue con la capa base, sin luces
ni sombras.
Dragón de la Guardia Imperial
He de decir que a pesar de ser el primer caballo que pinto y de que apenas he usado el aerógrafo un par de veces,
el uso de esta herramienta para pintar caballos es algo sencillo y muy gratificante. También conviene dejar claro
que mi trabajo tiene todavía que mejorar muchísimo, a pesar de la facilidad de la herramienta. Para finalizar el
caballo, pinté con pincel la cabeza, las correas de la misma y las crines, con el color amarillo claro
característico de los alazanes pelo de vaca. Pintando los paños y la demás elementos de la montura, podemos dejar
el caballo por un ratito descansar.
En cuanto al jinete, comencé la pintura sin haber pegado los brazos, para que no me estorbaran al pintar el
cuerpo. Lo primero fue pintar la cara y el casco. Quizás este sea el punto que menos me atrae de la figura,
la cara del jinete. Especialmente en unos de sus lados, su pintura se me ha hecho complicada y el resultado
no es el esperado. Con la cara pintada, lo siguiente fue pintar el casco, utilizando los pigmentos metálicos
de Citadel. El resto del jinete también lo pinté según los patrones habituales de luz cenital, aunque dejé
para el final las botas, de tal forma que me sirviera esa parte sin pintar para manipular el jinete.
Dragón de la Guardia Imperial
Para pegar y pintar los brazos, no hay especial problema, aunque el brazo izquierdo debe ser montado
después de pintar y pegar la espada del jinete ya que de otra forma no es posible colocar esta de forma
sencilla. Desafortunadamente, llegué a esta conclusión demasiado tarde y tuve que arrancar el brazo, pegar
la espada y luego volver a pegar el brazo. Os aseguro que mancar al jinete fue más doloroso para mi que para él.
Y finalmente con el jinete casi acabado, llegó el momento de colocar este encima del caballo, aprovechando para
ello un perno colocado en la parte del jinete que va sobre la montura y que encaja en un agujero hecho sobre esta.
Por último, pegué los elementos adicionales del caballo y las riendas, que lamentablemente también se resistieron
más de lo debido por culpa de mi oceánica torpeza.
Dragón de la Guardia Imperial
Para el terreno completé la base de la peana que no cubría el terreno de plomo de la figura utilizando masilla Magic Sculpt. Con una piedrecitas y un cepillo de dientes, acabé de darle forma a esta masilla. Para pintar el terreno, volví a utilizar el aerógrafo, aunque también utilicé el pincel para fundir sobre el terreno gotas de pintura. Por último, un poco de ovillo de mar y algunas florecillas silvestres, completaron el trabajo.
Y amigos míos, esto es todo. He de remarcar que he disfrutado mucho pintando esta figura, aunque para ser honestos, también he de decir que el resultado final no es del todo satisfactorio.
Dragón de la Guardia Imperial
|