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TRANSFORMACIÓN DE UNA FIGURA: " SOLDADO ESPAÑOL, SIGLO XVI "
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Fabricante: El Viejo Dragón - 54 mm
Figura transformada y pintada por: Javier Méndez Pino
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En nuestra asociación se celebra un concurso anual de figuras destinado a los miembros de la misma. En realidad no
se trata más que de otro motivo para disfrutar de un día de miniaturismo, conocer un poco más a las familias del
resto de compañeros y, como no, dar cuenta de algunas viandas.
Dentro de este concurso diferenciamos dos categorías: una fija, donde los socios nos comprometemos a pintar la misma figura
elegida a priori (que tiene que ser un alabardero); y una categoría libre, donde puede concurrir cualquier tipo de figura.
Este año, para la categoría fija, se eligió el 'Sargento de los Tercios, S.XVI' de El Viejo Dragón. Como en esta
categoría no hay un patrón establecido en cuanto a cuadro de colores y también se admiten modificaciones de la figura,
me decidí a realizar algunos cambios a la misma para adaptarla al aspecto propio de los soldados de principio de siglo.
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Figura Original de El Viejo Dragón
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Soldado Español, S.XVI
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La uniformidad a principios del S.XVI
A finales del siglo XV y principios del XVI se producen diversas transformaciones en el arte militar
europeo, que influirán en la moda militar. A su vez, con Carlos I, llegan a nuestro ejército un
número creciente de extranjeros, que alterarán el aspecto de las fuerzas españolas. A finales del S.XV los soldados
iban perfectamente afeitados y es a primeros del XVI cuando se empiezan a popularizar los bigotes y barbas.
En lo que se refiere al cubrecabezas (gorras y sombreros), nos encontramos una gran variedad. Abundan los
bonetes, carmañolas, gorras e incluso turbantes, con multitud de diferentes modelos para cada una de estas
prendas. Los colores más populares fueron ante, morado, verde, rojo oscuro, negro, blanco y azul claro.
Como prenda de los miembros inferiores se utilizaban las calzas. Se podían distinguir tres clases distintas.
    - Las medias calzas. Cubrían únicamente el muslo y se ataban a las bragas.
    - Las calzas completas. Llegaban hasta la cintura y se ataban al borde del jubón.
    - Las calzas bragas. Se pueden encontrar a partir de 1510 hasta 1540.
Los colores más habituales fueron blanco y rojo, rojo y negro, marrón y verde, marrón y rosa, y blanco y amarillo.
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Cubriendo la camisa y las calzas los soldados llevaban tres tipos de prendas:
    - El sayo, que es una prenda larga, habitualmente con mangas. Podían
ser abiertos por delante y a los lados. Se llevaban sobre el jubón, por encima o por debajo de la armadura.
    - El jubón, con o sin mangas, solía alcanzar hasta la cintura y se vestía
sobre la camisa.
    - La jaqueta (ropa o ropeta) era similar al jubón pero un poco más larga.
Estas prendas podían tener el cuello cerrado, o ir sin cuello alguno, presentando un escote cuadrado que
dejaba ver la camisa.Las mangas se llevaban muy holgadas desde el hombro hasta el codo y ajustadas hasta la muñeca.
Un tipo de calzado muy popular eran los borceguíes, que podían calzarse solos o acompañados con otras formas
de calzado. También se usaron las botas, de forma similar a las que conocemos hoy, aunque más flexibles. Estas
podían llevar doblada la parte superior. Por último, están los alarques, que es una especie de sandalia de
origen musulmán que se podía llevar sobre los zapatos, borceguíes o calzas.
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Soldado Español, S.XVI
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Soldado Español, S.XVI
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La Figura
Como ya he mencionado, se trata del la referencia " Sargento de los Tercios, S.XVI " de El Viejo Dragón.
Como la pose me pareció un tanto rígida, realicé algunas modificaciones para que esta fuera un tanto más relajada y,
a su vez, adoptar la indumentaria a la pripia de principios del S.XVI.
En primer lugar, con unos alicates de corte, eliminé la cabeza que trae la figura, para sustituir esta por una de
Shenandoah sin tocado. Antes de colocar la cabeza, lijé la canaladura que presenta la armadura para obtener
una superficie completamente lisa. Finalizado esto y sin peligro de dañar la cabeza, coloqué esta en su posición.
Me gusta poner un vástago a la cabeza, más que para que soporte el peso sin riesgo a desprenderse, para que no se
mueva al manipularla durante el proceso de conversión. Situada y pegada esta en su posición, modelé el cuello de la
camisa que asomaría sobre la armadura, para disimular de esta forma la unión de la cabeza con el resto de la figura.
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Lo siguiente fue modelar la gorra. En primer lugar con masilla hice el cuerpo de esta y luego con Milliput y
Duro las alas de la misma. Una vez seca la gorra, modelé el pelo y la barba, a las cuales di forma con unos
palillos, suavicé éste con un pincel de nylon y, por último, con una cuchilla, apliqué algunos cortes para simular la
caída del pelo.
Deseché los brazos que incluye el kit para modelar unos en una pose más relajada. Para realizar éstos, lo primero fue
hacer un par de agujeros en el lugar donde se acoplaban los desechados para introducir un alambre con la longitud adecuada
y que me serviría de armazón para, de una manera tosca, aplicar un poquito de masilla y dar una primera forma a los brazos.
Apliqué unas tortitas de masilla alrededor de este primer armazón y le di forma a las arrugas con los palillos, suavizando el
acabado con el pincel. Para realizar estas arrugas es importante tener en cuenta el tejido, la forma de la prenda y los puntos
de tensión. Por lo general un brazo flexionado genera tensión en las axilas y codos, por lo que las arrugas partirán desde
estos puntos. Sin embargo, en nuestro caso, la prenda en la parte superior del brazo es muy amplia, por lo que las arrugas se
comportan de manera distinta, de forma que tendremos en consideración la caída de los tejidos.
Para completar el jubón rellené con masilla la parte inferior de la cota de malla, haciendo las arrugas con un palillo y la línea
de costura con una cuchilla. Para realizar las botas, limé el borde que hay en los zapatos por donde se introduce el pie para
obtener una superficie uniforme con el resto de la pierna.
Lo siguiente fué aplicar un poco de masilla a la altura de las pantorrillas, que corté y alisé para que pareciera el
borde superior de la bota doblado hacia abajo. Para las manos aproveché algunas que corté de figuras de Tamiya,
que adapté a la posición deseada eliminando algunos dedos y rehaciendo estos con masilla, cuchilla y pincel.
La espada fué hecha nueva por completo. La vaina con una varilla de plasticard lijada hasta conseguir la forma deseada;
y el mango y la guarda con un alambre al que di forma con unas pinzas y el mango del pincel. Por último, las calabazas
se hicieron con dos bolitas de masilla pegadas juntas y atadas con un hilo de cobre.
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Proceso pintura
Para la pintura de la figura, procuré ceñirme a los colores más utilizados en la época,
como eran verdes, rojos y marrones. Para la pintura de armaduras de metal, después de probar varios métodos,
me he decantado por las lacas metálicas de Gunze Sangyo. Después de lijar y pulir la armadura, la
imprimé en color negro con un aerógrafo. El por qué de este proceso es conseguir una superficie lo más lisa
posible donde aplicar las lacas, que de otra forma realzarían todas la irregularidades.
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Soldado Español, S.XVI
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A continuación, con un pincel grande bien cargado, aplique una primera capa con " Dark Iron ". Para obtener
el resultado deseado la deje secar un buen rato (ojo, se seca enseguida, pero conviene dejarla más tiempo para
evitar que se levante esta primera aplicación) y procedí a pulirla con un bastoncillo de algodón o un pañuelo de
papel. Repetí el proceso con " Dark Iron " + " Chrome Silver " (a partes iguales) ajustándome a las zonas
más iluminadas y, por último, otra vez lo mismo, ahora únicamente con " Chrome Silver " en las zonas de
máxima luz.
De esta forma obtenemos una armadura un poco "plana". Ahora debemos empezar a darla "vida". Con diversas aplicaciones
de óleos fui añadiendo las tonalidades deseadas. En primer lugar una ligera aplicación de " Windsor Blue " para
conseguir el color ligeramente azulado de acero. A continuación, con " Ivory Black " reforcé las zonas de
sombra y perfilé la armadura. Lo bueno de utilizar los óleos para este proceso es que me permite ir mezclándolos y
modificándolos sobre la misma figura hasta conseguir el efecto deseado.
Para la pintura de las telas, añadí diversas cantidades de color carne a los colores base de las distintas prendas para
que el aspecto de estas pareciera polvoriento y usado.
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Javier Méndez Pino - Noviembre 2003
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