ARTÍCULOS HISTÓRICOS
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LAS REALES GUARDIAS VALONAS Y ESPAÑOLAS DURANTE EL REINADO DE CARLOS IV (1788-1808) |
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Uniformes |
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1790 – 1801 |
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Tanto las Guardias Españolas como las Valonas vestían casaca larga y pantalón azul turquí, con
vuelta, collarín y chupa encarnados. La casaca no presenta solapas sino tres órdenes alternos de
alamares en blanco, con tres alamares por grupo, desde el collarín hasta el puente del pantalón. El
pico de los alamares mira hacia el hombro.
La chupa o chaleco es ojalada, al igual que sus bolsillos, que presentan visibles tres sardinetas contiguas en sentido vertical. Rasgo diferenciador entre Guardias Españolas y Valonas es que las primeras presentan ojalado en la chupa todo corrido (Figura 1), sin intervalos, mientras que las Valonas lo llevan alternado (Figura. 2), con intervalos entre ojal y ojal, dejando ver el rojo de la chupa. La vuelta de los puños en ámbas tiene tres sardinetas sujetas con tres botones. Estos son blancos en todos los casos y en todo el uniforme.
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Aunque no se describe en los diversos Estados Militares, tanto collarín, vuelta de
los puños y chupa deberían lucir, en mi opinión, un vivo de color blanco, que sería de hilo
de plata en el caso de los oficiales (una Real Orden de 3 de enero de 1789 menciona tres, dos y un galón para
Coroneles, Tenientes Coroneles y Sargentos Mayores, respectivamente).
Las casacas en ambos cuerpos tienen carteras o bolsillos horizontales aunque, por la citada Ordenanza de 1795, las Guardias Españolas pasan a llevar cuatro botones en la cartera y las Valonas únicamente tres. También a partir de esta fecha se introducen las solapas rectas y de color grana en las casacas, al estilo del resto de la Infantería de Línea. Los cuatro grupos de a tres alamares se sustituyen por tres grupos de a dos, con el pico hacia el pecho, colocados en ámbas solapas. Los correajes o bandoleras que sujetan cartuchera y sable son blancos y cruzados respectivamente, permaneciendo casi invariables a lo largo de todo el período. Se aseguraron con sendas hombreras de color azul turquí a partir de 1801. Las polainas con rodillera o campana son blancas en parada y negras en diario. Es de suponer que lo fusileros usaban bicornio galoneado en blanco como prenda de cabeza, mientras que los granaderos presentaban su vistoso gorro de piel de oso con manga rematada en borla, tan característico del ejército español. Dicha manga parece que no va bordada, sino dividida en dos mitades con fondo encarnado y enmarcadas por un vivo blanco. Seguirían así la tónica de Infantería y Milicias, en donde sí he apreciado mangas del color de la divisa hasta, por lo menos, 1788/90 Respecto al uniforme de los Cazadores, hay que subrayar que vestían casacas cortas, con las mismas características ya apuntadas, y se tocaban con un sombrero redondo con el ala izquierda levantada, en la que se colocaban la cucarda y la presilla y con galón alrededor de la copa. El plumero era de distinto color, según la Compañía (1º blanco; 2º negro; 3º verde; 4º amarillo; 5º morado; 6º celeste). Por las fuentes gráficas consultadas, sustituyeron la bandolera derecha por un tahalí de color blanco en el que se fijaba una cacerina, en vez de la cartuchera tradicional, pero es probable que adoptaran el mismo equipo que fusileros y granaderos y así se observa en una lámina del Conde de Clonard. |
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1801 – 1805 |
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En 1801 tuvo lugar una profunda reorganización del ejército español con el fin de acercarlo al modelo napoleónico, que por entonces imperaba en Europa. Los cambios afectaron también a la impedimenta y estilo de los uniformes y las Guardias valonas y Españolas no fueron ajenos a los mismos, aunque con variaciones en comparación con el resto de la Infantería regular. De esta forma, se mantuvo la casaca de cola larga de color azul turquí, cuando en la Infantería, Caballería de Línea y Milicias Provinciales se adoptó la casaquilla corta. Tanto el cuello alto como las solapas cuadradas son comunes en todo el Ejército, siendo azules y viveados en blanco en lo que respecta a Guardias Españolas y Valonas. Chupa, vueltas de la casaca y puños mantienen el color encarnado (Figuras 3 y 4 ).
La casaca parece que se unifica para ambos cuerpos, desapareciendo la distinta disposición de los alamares propia de finales del siglo anterior. Ahora luce dos grupos alternos en ambos lados de la solapa, con dos alamares por grupo y, como novedad, otro en el botón superior, con el pico hacia el pecho en todos los casos (Fig. 4). Los puños se adornan con tres sardinetas sujetas con tres botones con el pico hacia la mano, tanto para granaderos como para fusileros. Hay que señalar que en los regimientos de Línea las sardinetas eran llevadas únicamente por los granaderos, como signo de distinción, superada ya su primitiva función de servir de base para raspar la mecha de las granadas. En los Reales Guardias, por el contrario, no sucede así. Además, en los fusileros se aprecian tres botones, uno por cada sardineta, mientras que en los granaderos no he apreciado botón alguno. Las carteras de la casaca continúan siendo horizontales, con tres alamares por bolsillo, en sentido vertical y con picos en ambos extremos. La chupa también se unifica, con tan sólo tres alamares alternos visibles y con el pico hacia fuera. En los bolsillos se distinguen igualmente tres alamares (Fig.4). Otro signo que diferenciaba a estas tropas del resto de la infantería era su bicornio redondo, de los llamados “de medio queso”, al estilo de la Caballería de Línea, según la usanza francesa, muy diferente del característico bicornio español, más apuntado y triangular. Esta peculiaridad, junto con el detalle de la casaca azul de cola larga, que solo se abandonará en 1814, era compartida también por los regimientos suizos, lo cual resulta curioso, al no formar parte estos de la Casa Real. A mi juicio, es posible que se quisiese diferenciar a todos los regimientos extranjeros no sólo con variaciones en el color de sus uniformes, pero desconozco si los de Hibernia, Ultonia y Nápoles adoptaron también estas prendas tan distintivas. El sombrero lleva cucarda roja y galón blanco, mientras que los granaderos lucen ya mangas bordadas sobre fondo rojo, dobladas hacia el hombro izquierdo, en el caso de las Españolas, y hacia la derecha, en el caso de las Valonas. |
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1805 –1808 |
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El uniforme no experimenta cambios reseñables. Parece que los oficiales adoptan la casaca de solapas curvas (Fig. 4), aunque no de forma general. Reglamentariamente, deberían ser rectas (como en la Figura 3), sin alamares, los cuales desaparecen también en puños y en chupas. Este patrón se mantendrá hasta 1824, aunque la influencia francesa primero y, sobre todo, la Guerra de la Independencia después introdujeran fantasías personales, según el gusto y las posibilidades económicas de los propietarios. Oficiales españoles y valones se distinguían, en esta etapa, por la cucarda del bicornio y por la bandolera porta espada. Aquélla, roja ribeteada en negro para los valones y roja sin ribete para los españoles. La bandolera es carmesí, según el Conde de Clonard, y negra viveada en blanco, respectivamente.
Bibliografía
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José María Alarcón Luque - Enero 2002 |


