ARTÍCULOS HISTÓRICOS








































































































































































































































































































LA CAIDA DE ACRE
“No hay nada repartido en el mundo más equitativamente que la razón: Todo el mundo está convencido de tener suficiente”.
René Descartes

En el año 1.291, la situación de los reinos latinos establecidos en Oriente a raíz de la primera cruzada, distaba mucho de ser halagüeña. Reducidas sus posesiones a la franja costera que constituía el margen distante entre las ciudades de Acre y Sidón, no podían hacer frente al sultán Al-Ashraf Khalil señor de Egipto y Siria que estaba resuelto a expulsarles definitivamente de sus tierras.

Al-Ashraf Khalil había subido al poder tras la muerte de su padre el sultán Qalaun al-Alfi que, a su vez, había ascendido poco después de la muerte de Ruk ad-Din Baibars llamado Bundukdari (el ballestero) sobre quien podríamos extendernos largamente, pues su historia sería comparable a la del mítico Saladino. La ascensión de la raza de oficiales esclavos mamelucos hasta la cima del poder en Egipto se remontó al año 1.250 cuando Ruk ad-Din Baibars asesinó al sultán heredero Turansha, tras el fracaso de la séptima cruzada, primera que protagonizó el rey Santo Luis IX de Francia. Diez años después, Baibars también asesinó al sultán Faid ad-Din Qutuz vencedor de los mongoles en la batalla de Ain Yalut en las fuentes de Goliat que supuso la salvación del mundo musulmán frente a la mayor amenaza que había sufrido en toda su historia.

Krak de Chevaliers
Krak de Chevaliers

El reino cristiano había sido desalojado definitivamente de Jerusalén en 1.244 tras un fulgurante ataque de los turcos Kwarizmanos que huían de los mongoles. En 1.247 habían perdido Tiberiades y Ascalon, en 1.260, Damasco, Hama y Alepo. En 1.265, los mamelucos de Baibars conquistaron Haifa y destruyeron Cesarea y el castillo de Arsuf defendido por la orden del Hospital. Un año más tarde cayó el gran castillo templario de Safed que dominaba los accesos a Galilea y Arqa en la entrada al condado de Trípoli. Poco después, Torón se rindió sin lucha. Ese mismo año Baibars se volvió hacia Armenia. El tradicional aliado rey Hethoum, no pudo hacer frente al sultán sin la ayuda de los mongoles y perdió todo su reino incluida la capital Sys.

1.268 supuso un año negro para los cristianos de Oriente. Primero Baibars se apoderó de Jaffa y del castillo de Beaufort defendido por la orden del Templo y, después, subió en dirección Norte hacia Antioquía y la puso sitio. El día 18 de Mayo las tropas del sultán abrieron brecha en las murallas por donde se colaron los mamelucos en tropel. La gran ciudad había perdurado por más de 160 años como capital franca y su gobernante Bohemundo VII vio su título rebajado a conde.

En el año 1.271 Baibars marchó sobre Krak des Chevaliers al nordeste de Trípoli. La poderosa fortaleza defendida ahora por el Hospital y que había resistido al mismo Saladino, cayó tras dos meses de sangrientos combates. Al final del año, los cristianos ya no conservaban ningún castillo tierra adentro, pues el de Hakkar y la fortaleza teutónica de Montfort habían caído en el mes de Junio.
A la muerte de Baibars en 1.277, los francos solo conservaban, de norte a sur Laodicea, Tortosa, Trípoli, Sidón y Acre y los castillos de Marqab, junto a Tortosa y Athiht, al sur de Acre. Sin embargo, el nuevo sultán Qalaun al-Alfi, conquistó Marqab en 1.285, Laodicea y su puerto en 1.287 y Trípoli en 1.289.
En Occidente el espíritu cruzado ya no calaba en las gentes y los grandes príncipes tenían problemas más cercanos que requerían su mayor atención. Felipe IV de Francia junto con el Papa Nicolás IV estaba enfrascado en una interminable guerra contra Génova y Aragón por Sicilia y Eduardo I de Inglaterra estaba inmerso en la conquista de Escocia donde Alexander III había muerto en 1.286.
De esta forma, cuando volvió a predicarse la cruzada por toda Europa, el llamamiento del Papa solo caló en gentes humildes y campesinos.

Situación de Acre
Situación de Acre

Desde la primavera de 1.290 el comercio había florecido en Acre y por las calles abundaban los mercaderes musulmanes. Cuando llegaron los nuevos cruzados empezaron a causar problemas, eran borrachos, ladrones y pendencieros, a las autoridades locales les resultaba muy complicado controlarles.
A finales de Agosto estalló una revuelta y hordas de cristianos se precipitaron por las calles matando a todos los musulmanes que pudieron encontrar.

La noticia de la matanza llegó pronto a oídos del sultán que montó en cólera, exigió la entrega inmediata de los cabecillas y, al no recibir satisfacción, decidió lanzarse sobre los restos del reino franco. Sin embargo, Qalaun murió a final de año. Su hijo Al-Ashraf Khalil le juró, en su lecho de muerte, completar la tarea que él no pudo llevar a término. El día 5 de Abril de 1.291 los ejércitos del sultán cubrieron las llanuras en torno a la ciudad de Acre.

Dentro de los muros, los maestres del Templo Guillermo Beaujeu y del Hospital Jean de Villiers, habían hecho venir a sus mariscales Godofredo de Vendac y Mateo de Clermont y habían reunido todas sus tropas disponibles. También estaba presente el recién nombrado maestre de la orden de los caballeros teutónicos Conrado Feuchtwangen y había traído consigo muchos caballeros de Europa. El rey Enrique que había sido coronado en Chipre en 1.285 y reconocido como señor del reino de Jerusalén el 15 de Agosto de 1.286, envió un contingente al mando de su hermano Amalrico. El rey de Francia mantenía tropas en la ciudad desde la época de Luis IX al mando de Juan de Grailly y el rey Inglés también envió algunos caballeros mandados por Oton de Grandsdon.

Sin embargo todas estas fuerzas no se acercaban ni de lejos a las que el sultán había reclutado para sitiar y conquistar la ciudad, la superioridad numérica de los atacantes era abrumadora y se dejó sentir claramente durante los días venideros.
La Ciudad Real de San Juan de Acre estaba situada de espaldas al mar Mediterráneo, rodeada por éste por el sur, por el este y por el oeste, formaba una pequeña península y dominaba la bahía que llevaba su nombre. Tenía una doble fila de murallas y doce torres que habían sido reforzadas hacía poco. En la parte norte se encontraba el barrio de Montmusart y, al sur de éste, la muralla torcía bruscamente en dirección oeste y formaba un ángulo recto bajando en dirección sur hasta encontrar el mar. Todo este saliente era dominado por la Barbacana del Rey Hugo.
Penetraba poco más de 1 Km. en dirección oeste en su parte más ancha y, desde el puerto, ocupaba unos 2 Km. en dirección norte. Distaba 50 Km. de Tiro por el norte, unos 70 de Tiberiades por el este y unos 30 de Nazareth por el sur. El castillo estaba situado delante del bario de Montmusart y pegado a la muralla interior.

Solo tenía dos puertas terrestres, la de Maupas en el norte dando acceso al Montmusart y la de San Antonio en la parte central junto al castillo.
Fue toda en esta zona central, considerada la más vulnerable a pesar de contar con las torres de la Condesa de Blois, Inglesa, del Rey Enrique, la torre Maldita y la barbacana del Rey Hugo donde se estableció la defensa de las tropas enviadas por el rey Enrique de Chipre.

Arriba, en el norte de Montmusart, ocupándose de la puerta de Maupas, se organizó la Orden del Templo y frente a éstos, el ejército de Hama al mando de su señor Al-Malik. A continuación del Templo y hasta la torre de San Antonio, se situó la Orden del Hospital enfrentándose al ejército de Damasco mandado por Ruk ad-Din Toqsu.
El poderoso ejército egipcio, con el sultán al mando. Ocupó la llanura hasta la bahía haciendo frente a las tropas del rey Enrique con su flanco derecho y a Pisanos, Venecianos y Caballeros Teutónicos con su flanco izquierdo.
Poco después del comienzo del asedio, Templarios primero y Hospitalarios después, intentaron realizar varias incursiones sobre los campamentos de los ejércitos de Hama y Damasco, pero fueron rechazados con graves pérdidas.

El 4 de Mayo el rey Enrique llegó de Chipre con refuerzos, pero pronto se vio que eran insuficientes. Ante esta situación, envió dos emisarios al campamento del sultán que les recibió fuera de su tienda y les inquirió sobre si traían llaves de la ciudad. Ante la negativa de aquellos, se negó a escucharles.

Poco tiempo después, la barbacana del Rey Hugo, justo delante de la Torre del Rey Enrique, hubo de ser abandonada y durante la semana siguiente, los zapadores del sultán minaron las torres Inglesa y de la Condesa de Blois. Toda la muralla exterior se derrumbaba ante el bombardeo incesante de las catapultas y los mandrones del sultán. Sólo la defensa unida de Templarios y Hospitalarios impidió que los mamelucos forzasen la entrada el 15 de Mayo a través de la puerta de San Antonio.

Mapa de Oriente
Mapa de Oriente

Finalmente, el día 18, las tropas del sultán abrieron brecha en la torre Maldita por donde irrumpieron los mamelucos rechazando a los defensores hasta muralla interior. El Templo y el Hospital tuvieron que acudir a reforzar el sector, pues en el suyo, la presión de los ejércitos de Hama y Damasco era mucho menos fuerte. Sin embargo toda la zona estaba perdida pues más al sur, Otón de Grandsdon había cedido ante el empuje atacante y había perdido la torre de San Nicolás. Los musulmanes ya corrían por las calles arrasándolo todo a su paso.
El maestre del Templo Guillermo Beaujeu murió en la refriega por la torre Maldita al igual que el mariscal del Hospital Mateo de Clermont. El maestre del Hospital Jean de Villiers fue herido de gravedad y, contra su voluntad, embarcado por sus hombres. Oton de Grandsdon embarcó a todos los hombres que pudo reunir y, el rey Enrique junto a su hermano Amalrico, lo hicieron también.
La ciudad estaba definitivamente perdida y entre los cristianos se entabló una carrera desesperada por alcanzar los pocos barcos disponibles. Las gentes que no lo consiguieron fueron muertas por los mamelucos. El número de víctimas aquel día es imposible de calcular.
El castillo del Templo, situado de espaldas al mar en el extremo sur de la ciudad, se mantuvo en pie hasta el 28 de Mayo. Unos cuantos caballeros templarios se habían refugiado tras sus muros defendiendo a varios civiles. Tras varios días de bombardeo, el sultán, viendo la determinación de los defensores, les ofreció la posibilidad de embarcarse sin ser molestados y envió un destacamento para controlar los preparativos. Sin embargo los mamelucos comenzaron a incomodar a los civiles y los Templarios no consintieron, se lanzaron sobre ellos y los dieron muerte. Al día siguiente el sultán volvió a ofrecer las mismas condiciones a los defensores, pero cuando el Templario Pedro de Sevrey salió con un pequeño séquito a tratar los términos de la rendición, fue apresado y muerto en el acto.

Los templarios se parapetaron hasta que los mamelucos abrieron brecha en los muros y, al lanzar sus tropas por ésta, el edificio se vino abajo matando a defensores y atacantes sin distinción.
Después de tener el control de la ciudad, el sultán ordenó su destrucción. Lo mismo le ocurrió a Tiro, Sidon, Beirut, Haifa y a los castillos templarios de Tortosa y Athlit que cayeron el mismo año.
Todas las ciudades y castillos a lo largo de la costa fueron destruidos y sus murallas abandonadas. El tiempo y la vegetación se encargaron de enterrar los últimos vestigios de los estados latinos de Oriente.

Tumba de Templario
Tumba de Templario

Las órdenes del Templo y del Hospital se retiraron a Chipre donde estos últimos se hicieron fuertes hasta su marcha y conquista de Rodas en Agosto de 1.308, de donde fueron desalojados en 1.522 por el sultán otomano Soleiman Al- Azzem llamado el magnífico, para luego recibir la isla de Malta de manos del emperador Carlos V donde permanecieron hasta el año 1.798 cuando sometieron la isla a Napoleón. A pesar de que se estipuló su devolución a la orden en el tratado de Amiens en 1.802, finalmente, Malta fue adjudicada a Inglaterra. En 1.834 trasladó su cuartel general a Roma donde reside desde entonces el Gran Maestre y donde es tratado con categoría de príncipe soberano. La orden posee grandes bienes y embajadas en más de treinta países. Desde el 24 de Agosto de 1.994 fecha en que fue admitida, es observador permanente en la asamblea general de la ONU.

Los templarios corrieron peor suerte, en 1.306 surgieron rumores que vinculaban a la orden con prácticas satánicas, ritos blasfemos y ceremonias herejes. Un año después el rey Felipe de Francia ordenó la detención de todos sus miembros y todos los países europeos le imitaron por orden del Papa. Muchos Templarios confesaron mediante torturas, pero muchos otros nunca lo hicieron. Solo en Inglaterra, España, Chipre y Alemania fueron encontrados inocentes de los cargos. En Portugal ni siquiera tuvieron que someterse a juicio.

La Orden del Templo de Salomón dejó oficialmente de existir en Marzo de 1.312. Su último gran maestre Jaques de Molay fue quemado vivo en París dos años después y gran parte de sus posesiones pasaron al Hospital.

Por su parte, la Orden Teutónica del Hospital de Santa María trasladó sus bases a Venecia primero y a Prusia en 1.309 donde aumentó enormemente sus posesiones y su poder hasta 1.410 cuando sufrió una severa derrota en la batalla de Tannenberg frente a Jagiello (Wladislaw) II de Lituania y la nobleza polaca. Su declive continuó hasta 1.525 cuando su último gran maestre (Hoch-un Deutschmeister) Albert Von Hohenzollern abandonó el catolicismo y se adhirió a la reforma protestante de Martín Lutero. Su capacidad siguió disminuyendo paulatinamente y en el siglo XIX su labor estaba centrada en obras de caridad asistencial y hospitalaria.

Hoy día sobrevive y mantiene su jefatura en Viena, donde su tesorería es, según un amigo experto en la materia que la visitó hace tiempo, verdaderamente magnífica.
Nunca más Occidente intentó lanzar una cruzada para la recuperación de los santos lugares de la cristiandad. Se organizaron expediciones como la que terminó con la masacre de toda la población árabe de Alejandría en 1.365, pero poco después, la expansión del Imperio Otomano trasladó la preocupación a Europa Oriental.

Sin duda, la pérdida de la Ciudad Real de San Juan de Acre en 1.291 supuso la muerte del espíritu cruzado como tal y el fin definitivo de ultramar.

Un dato curioso nos revela que, siguiendo el calendario musulmán, los cruzados de Ricardo Corazón de León habían arrebatado Acre a los defensores de Saladino el día 17 del segundo mes de Yumada de 587 y, el mismo día de 690, Al-Ashraf Khalil recuperaba su control para el mundo musulmán.

El destino, al final, no estuvo carente de cierta ironía.

“Quiera dios que nunca vuelva a pisar esta tierra”
Abul Fida

Francisco Senra Frias (Octubre 2002)