Exposición Ferrer-DalmauPaco Ruiz

Húsar de Ontoria

El Escuadrón de los Húsares de Ontoria fue creado en el frente de Castilla por un antiguo oficial realista, Juan Martín de  Balmaseda para operar como caballería ligera. Fueron armados desde el inicio con lanzas y sable y un uniforme similar al de los Húsares de Arlabán, dolmán blanco con cordonadura roja y verde en los alamares; la pelliza  de piel de lobo o carnero.

En el frente castellano protagonizaron brillantes acciones, llegando a ser realmente temidos por el ejército liberal de Castilla. Este regimiento estaba formado por legitimistas leales y consideró una traición el Convenio de Vergara, realizando una arriesgada y valiente cabalgada por territorio enemigo para unirse a las fuerzas de Cabrera en el Maestrazgo en 1839, con las que combatió hasta el final de la guerra. Adoptaron como gallardete en sus lanzas la conocida enseña de la calavera y las tibias y cambiaron su boina azul por la roja que empleaba el estado mayor de Cabrera.

Lámina de Luis Leza Suárez. La Primera Guerra Carlista 1833-1840. Ristre Multimedia

La escena está inspirada en el cuadro de Augusto Ferrer Dalmau titulado Húsares de Ontoria en el Maestrazgo.

La figura es una pequeña transformación realizada por Antonio Zapatero sobre una pieza modelada por él mismo en 54 mm. a la que le rehizo por completo el brazo derecho y añadió la pelliza típica de estas tropas.

La primera opción que me planteé fue presentar la figura sola y de hecho así lo hice, la pinté y llegó a estar incluso pegada en una peana dándola por  finalizada.

Sin embargo, es cierto que quedaba una figura un tanto sosa y un compañero de Asociación, Miguel Angel Pérez no solo me convenció para que añadiese un caballo a la escena sino que además, lo buscó, preparó y modeló los arreos y objetos que hicieron falta.

Pero además, no contento con eso y buscando una similitud con el barranco al que se asoma la figura en el cuadro, preparó una espectacular peana de olivo donde situamos el caballo y el jinete. Creo que la presentación sinceramente es bastante llamativa.

Pues nada, manos a la obra. Me puse a pintar el caballo con óleos aprovechando las enseñanzas en el cursillo  impartido por Gustavo Gil y que programamos en la Asociación ante la avalancha de caballos que teníamos que pintar para el proyecto de Dalmau, y este es el resultado.

Una vez pintado el caballo ya solo me quedaba situarlo y pegarlo en la nueva peana junto con su jinete.

Estoy realmente contento de haber vivido toda esta peripecia pues está claro que el resultado final poco tiene que ver con la primera idea y además agradecido a mis compañeros de Asociación porque sin sus ideas, sugerencias, trabajo y ánimos, no hubiera podido obtener este resultado.

Espero que os guste a vosotros también.

Paco Ruiz

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