PinturaRobert Ramírez

Capitán Alexander Gaultier, 1811

Las figuras de la época napoleónica suelen ser las favoritas de muchos aficionados, seguidores y coleccionistas del mundo de la miniatura militar. En el catálogo de la prestigiosa marca italiana Pegaso Models, podemos encontrar multitud de estas referencias, fechadas en diferentes años de la época, países, conflictos y escalas.

En este artículo voy a explicar brevemente el proceso de pintura de esta excepcional representación del que fuera ayudante de campo del Mariscal Suchet, en la campaña española.

Alexander Gaultier de Rigny nació en 1790, en el seno de una acomodada familia francesa. Desde niño estudió y se formó en distintas escuelas militares y dada su primeriza formación militar, con solo 17 años, fue ascendido a teniente junior. Desde ese momento se vió enfrascado de lleno en la guerra, puesto que estaban en auge las distintas campañas napoleónicas y luchó y fue herido en varias ocasiones entre 1807 y 1809 tanto en Prusia, Austria y Polonia, lo que le sirvió para recibir múltiples menciones, culminando en su ascenso a teniente con la joven edad de 19 años.

En 1811, ya habiendo sido elegido por el Mariscal Suchet como su ayudante de campo para las campaña españolas, Gaultier participó, luchó y volvió a ser herido en bastantes batallas de la Guerra de la Independencia.

Por las victorias en Margaleff y Lérida recibió las charreteras de capitán. Participó en la batalla de Mequinenza, Tortosa, Tarragona, Sagunto y Valencia, distinguiéndose especialmente en la de Tarragona, donde fue elogiado por Suchet en persona, quien le asciendió a comandante del escuadrón.

Mariscal Suchet

Tras toda una vida inmerso en las batallas y guerras por toda Europa y siendo progresivamente ascendido de cargo militar hasta llegar a ser, nombrado por el mismo  Presidente de la República como Comandante de las Fuerzas Armadas del Distrito de Brest, falleció a la edad de 83 años en Fougeres.

La figura

Como es habitual en mi forma de acometer las figuras, monté por completo a excepción de la pelliza, sable y sobretache, todos los componentes de la figura. Una vez imprimada, esta miniatura a pesar de tener multitud de elementos y detalles, lo más llamativo al fin de todo junto con los dos colores predominantes en las prendas, sería el hilo de oro.

Me puse a pintar como siempre la cabeza y rostro con la dificultad añadida de que el chacó esta fundido junto a la cabeza, lo que hace complicado centrar y dirigir la mirada ya que la visera del mismo dificulta su pintura puesto que hay que inclinar la figura y realizarla en una perspectiva y ángulo que puede equivocar su realización.

A partir de eso, prepararía unas mezclas sencillas para el azul y el rojo del pantalón, dando una primera capa de estos colores a las prendas para hacerme una idea del aspecto final. Una vez terminada la chaqueta y parte superior y con la base roja del pantalón aplicada me armé de paciencia y pinté todo el hilo de oro, así como los alamares y los distintos colores de la faja.

Como la parte de hilo dorado obligadamente tendría que representarla en varias sesiones de pintura no quise hacer una mezcla complicada que tener que volver a repetirla varias veces con el riesgo de que no quedara igual. Por tanto, sobre una base de Cuero Rojo, fui iluminando con Ocre Marrón y acabando para las luces finales y detalles de las crestas de los hilos y nudos con Amarillo Claro y Amarillo Hielo; para sombrear el conjunto utilicé la tinta Sepia de la gama Game Color de Vallejo resaltando los volúmenes, y para terminar de darle el aspecto dorado de este material cuando acabé de pintar todo, apliqué a modo de veladuras el color metalizado de Citadel Shining Gold.

Llegado a este punto la parte superior quedaba muy elegante y llamativa, pero a mi manera de ver, lo que realmente le da el toque de atención y exótismo a esta figura son los pantalones bombachos, tipo mameluco, de color rojo que lleva esta figura. Modifiqué un poco  la base de color que apliqué en un principio para adecuarla al tono general de la parte superior. Por tanto, rehice la mezcla quedando finalmente compuesta por Rojo Escarlata (Game Color), Rojo Carmín y Verde Napoleónico de Andrea Miniaturas.

Hice un esbozo general de luces y sombras añadiendo a la base Rojo Cadmio Bermellón y para sombrear hice lo mismo pero añadiendo más Verde Napoleónico. Una vez hecho esto, fui puliendo los trazos y volúmenes añadiendo a la mezcla de iluminación más Rojo Cadmio Bermellón y Naranja Alemán, un color que ilumina manteniendo el tono rojo predominante pero quemando un poco las últimas aplicaciones para dotar a esta prenda de cierto desgaste en las últimas luces. Para finalizar esta decoración y marcar los últimos volúmenes añadiendo un poco de negro a la mezcla y aplicándola más diluida de lo habitual.

Una vez pintado el terreno simulando una zona húmeda y boscosa y pegada la figura en su ubicación final, añadiendo el sable, sabretache y correspondientes correas y ataduras,  me puse con la última pieza, la a veces deseada y a veces temida pintura de la pelliza con todos sus detalles y galones.

El azul de la base es exactamente el mismo que para la chaqueta formado por algunos colores del set de Azules de Andrea Miniaturas, como base usé el Nº 5 de este set más Marrón Cuero Oscuro también de la marca madrileña. La única diferencia en cuanto a la chaqueta es que al final del proceso de iluminación añadí Carne Media produciendo un color final algo más desgastado y grisáceo contrastando con la finalización del color de la chaqueta algo más vivo y limpio. Este proceso fue relativamente rápido, pero aún quedaba lo peor, todos los alamares y galones traseros de la pelliza.

Para estos elementos usé la mismas mezcla y tratamientos antes descritos, lo único distinto fue el tiempo que tardé ya que casi, casi se llevó las mismas horas que el grueso principal de la figura puesto que los galones al haber sido reproducidos en la creación de la figura como una parte plana, hay que reproducir las múltiples rayitas que presentan estas partes en la realidad.

Como comentario final a este trabajo he de decir que no soy un acérrimo seguidor de la época napoleónica ni de sus representaciones en miniatura, pero siempre que me he enfrentado a estas pequeñas maravillas he terminado con una sensación muy agradable debido a que este tipo de figuras, a pesar de las horas y el trabajo que conllevan, producen un aspecto final tan llamativo, elegante y vistoso que una vez terminadas, ese sufrimiento y horas necesarias, se esfuman para contemplar un precioso y real “pequeño napoleónico”.

Un saludo
Robert Ramírez

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