PinturaRafael Cebrián

Coracero francés, 1810

Este es la última figura plana (o en relieve, como se quiera) que he modelado. Es un busto de un coracero francés, y hace ya tiempo que quería modelarla.

Lo más interesante de la pintura de esta figura son los acabados metalizados. Hace tiempo que pienso que para las planas lo mejor es no utilizar pigmentos metálicos. La técnica del “metal no metal” puede parecer complicada pero mi impresión es que con un poco de experimentación y paciencia se pueden conseguir muy buenos resultados.

Para el metal dorado utilizo los siguientes colores acrílicos: marrón oscuro, negro, marrón naranja, amarillo medio y blanco. Inicialmente doy una base oscura formada por negro y marrón oscuro. A partir de ahí voy aplicando subidas de color con marrón oscuro, marrón naranja, amarillo y blanco, hasta llegar en las luces máximas al blanco puro para simular los destellos o reflejos del metal. En esto último está la clave para conseguir un buen resultado.

Para los acabados metálicos plateados la gama de colores que uso es muy sencilla: blanco, negro y azul medio. Primero aplico una base de negro mate. A partir de ahí, en la primera subida, añado azul medio (poco) y una pizca de blanco. Y a partir de ahí solo blanco, hasta llegar a la luz máxima con blanco puro. No creo que sea complicado, pero si que hay que tener bastante paciencia por la cantidad de subidas que hay que dar y para obtener el grado óptimo de saturación. Esto es un proceso dinámico, es decir, a veces hay que volver atrás, corregir, y seguir.

Más adelante hay que corregir los perfilados y los pequeños detalles que no quedan perfectamente rematados. Igualmente habrá que dar un ligero lavado con una base media para unificar tonos y colores, y después volver a retocar las luces y sombras máximas.

Una vez que la coraza está más o menos definida, a falta de algún retoque, ahora solo hay que dejarse ir y abordar el resto del trabajo de forma ordenada. Lo primero era la bandolera. El color blanco también hay que atacarlo con paciencia, saturando poco a poco el color. Yo parto de una base de hueso, uniforme inglés y una pizca de negro. A partir de ahí subidas con hueso y sombras con marrón y negro, siempre de forma muy sutíl. Esta es una mezcla estandar, pero con aportaciones de ocres, amarillos o marrones podemos conseguir diferentes acabados.

Los guantes y los pantalones son un ejemplo de que con la misma base de blanco obtenemos un tono distinto añadiendo más marrón oscuro y amarillo mate.

Esta es la foto de la pieza ya terminada. Faltaba el azul de la chaqueta y el resto de pequeños detalles, como la correa de cuero de la coraza, hebillas, guantes, etc. Estoy bastante contento con el resultado, y además la he pintado bastante rápido.

Una más para la colección de bustos napoleónicos de semi-bulto.

Rafael Cebrián

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