PinturaRobert Ramírez

La Gesta del Cabo Mur – Pintura (y II)

La pintura de la viñeta, ha sido realizada enteramente con técnicas artísticas, características de la pintura de miniaturas militares, siguiendo el patrón de Luz Cenital.

Para ello me he servido de distintos tipos de pintura, para representar diferentes materiales y detalles; pinturas acrílicas, esmaltes y óleos, así como de variada documentación gráfica y uniformológica como parte del estudio de la obra.

Los caballos están decorados con pinturas al óleo, con la técnica pictórica denominada fresco sobre fresco, dotando estas, con las características que le aportan sus pigmentos naturales, a las miniaturas animales de una naturalidad y acabados muy realistas debido al acabado satinado que permanece después de sus secado y que representa perfectamente el aspecto del pelaje de un caballo en movimiento.

Las figuras que montan estos caballos han sido decoradas con pinturas acrílicas.

En el caso de cabo de Húsares de la Princesa, los colores estaban marcados por la propia uniformología y reglamentación de la época sobre el uniforme. El pantalón así como la manta del caballo y manta enrollada en la grupa de la montura están pintados con mezclas que representaran el peculiar color azul celeste, galoneadas ambas partes por dos rayas paralelas de paño amarillo.

La pelliza del Húsar, fue pintada con el característico color blanco con alamares amarillos (dorados para oficiales) ribeteada en pelo negro y con dos galones rojos en ambas mangas por ostentar el empleo de cabo. La prenda de cabeza o Chacó de diario, es negra simulando el acabado satinado peculiar del forro que usaban en campaña de hule negro con borla en el mismo Azul Cristina.

Para el alfaquí marroquí, y consultando distinta información la elección de colores ha tenido un componente de “licencia artística” en cuanto a colorido para dotar a la escena de un aspecto llamativo y atractivo acentuando la espectacularidad el trabajo realizado en esta viñeta.

La verdadera protagonista de la escena, sin desmerecer el resto de componentes, es la bandera amarilla que el cabo Mur arrebató de las manos del alfaquí. Después de estudiar y verificar que este banderín era de color amarillo verdoso, por las distintas fuentes consultadas. Decidí que el tratamiento de este color en una superficie tan amplia y lisa, tenía que decorarla con una técnica en la que no se apreciara el inevitable rastro que el pincel suele dejar en este tipo de piezas. Para ello con colores acrílicos y el aerógrafo (pistola pulverizadora de pintura en miniatura), rocié la bandera con el color base, iluminando y sombreando este color mediante la ayuda de dicha herramienta, que permite hacer con garantías unos degradados finos y continuos, sin necesidad de utilizar el pincel, lo que provoca una suavidad tremenda en dicha bandera.

Un saludo

Robert Ramírez

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