ModeladoPinturaRafael Cebrián

Trompeta de Cazadores de la Guardia – Austerlitz 1805

Esta figura está basada en una lámina del gran ilustrador Rousselot. La sensación de movimiento y el colorido me inspiraron inmediatamente para tratar de trasladar la imagen a una figura en 2D. La tarea no es sencilla ya que en una pintura el artista puede insinuar formas sin concretar demasiado, pero cuando te metes con el modelado hay que ser lo más fiel posible a los detalles. Y las figuras napoleónicas tienen un sinfín de detalles: cordones, botones, etc.

Un proyecto de este tipo hay que abordarlo con calma y procurando no agobiarse, ya que es un pozo sin fondo de trabajo. Inviertes horas y horas y hay que planificar bien qué conviene modelar primero y qué es mejor dejar para el final. Por regla general lo primero son los volúmenes y formas, si esto falla la figura se resentirá en el resultado final. Cuando te equivocas en esta fase luego resulta muy frustrante ver que todo el tiempo invertido ha sido fallido, algo que se agrava con la pintura, momento en que todos los errores se hacen más visibles.

El detallado de la pieza también puede llegar a ser agotador, parece que no va a acabar nunca, mejor hacerlo en varias sesiones y, si es posible, alternarlo con el modelado de otras cosas.

Cuando termino el modelado me gusta dejar la figura en un cajón durante unos días. Cuando me he desintoxicado de ella la vuelvo a mirar con ojo crítico en busca de fallos o cosas que mejorar. Siempre sale algo más de trabajo, hasta que llega un momento en que decido darla por terminada. Entonces hay que empezar con los moldes.

La primera copia siempre es un momento de incertidumbre. Cuando tengo la figura de resina en la mano me lanzo a buscar de nuevo los errores. Es relativamente frecuente que haya algún problema en alguna pieza demasiado quebradiza o difícil de reproducir. En estos casos hay que revisitar el original y corregir el problema. Por lo general en esta fase ya consigo un maestro para la pintura, pero las copias definitivas seguramente saldrán de un molde nuevo corregido y mejorado.

La pintura: puede ser estresante o relajante. En cualquier caso pintar una pieza por primera vez teniendo como única referencia la lámina en la que está basada agobia un poco. Si la figura está bien la pintura fluirá con naturalidad, lo bueno y lo malo quedará reflejado en el resultado final.

A grandes rasgos este es el proceso que vivo con cada figura que saco adelante. Lo que más satisfactorio me resulta es poder abordar el proceso completo, modelado, copias y pintura, un poco en plan “modelista renacentista”.

 

Rafael Cebrián

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