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La idea
  En una de las primeras reuniones de la recientemente creada asociación madrileña Alabarda y cuando aún
ni siquiera estábamos constituidos oficialmente, uno de los socios fundadores
lanzó la idea de crear una figura conmemorativa del nacimiento de la
asociación. A pesar de mi escasa experiencia en estas lides y con la confianza
del resto de los socios, estudié la posibilidad de recoger el guante lanzado.
Mi planteamiento fue que si el resultado no era del todo satisfactorio para tal
fin, el trabajo no sería en balde ya que dispondría de una figura más en mi
vitrina y sobre todo, el reto me ayudaría a adquirir más experiencia en
cuestiones de modelado.
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Consideraciones Previas
  Evidentemente, no es lo mismo hacer una figura para uno mismo que
plantearse la posibilidad de que esa pieza pueda ser fundida en un futuro. Digamos que soy un completo
ignorante en cuestiones de fundición así que me marqué unas premisas antes de empezar:
· La escala: Lo más lógico era hacer algo en 54 mm. debido fundamentalmente a ser la escala más extendida y de mayor aceptación entre
todos los aficionados. Sin embargo, para mí esto resultaba un problema ya que
como aficionado llevo muchos años pintando exclusivamente figuras de 90mm y
volver a manejarme con las escalas pequeñas resultaba una vuelta atrás en el
tiempo (mucho tiempo).
· El Tema: El nombre de la asociación (Alabarda) fue más que suficiente para pensar que la figura de un alabardero encajaría plenamente
con el proyecto. La Guardia Real española me pareció un buen tema y el período
del reinado de Alfonso XIII tenía muchas papeletas, tanto por ser una época un
poco olvidada como por la disponibilidad real de alguna bibliografía para consultar.
· La Pose: Barajé dos posibilidades. La primera era hacer una postura marcial, por ejemplo haciendo guardia o desfilando. La segunda era
representar al individuo en actitud más relajada. Y al final, me decanté por la segunda. En este punto también pensé en una postura que no planteara demasiados
problemas en la fase de montaje y pintado y es que, un objetivo que me marqué desde el principio, fue que el pintor, independientemente de su nivel, no
tuviese excesivas dificultades a la hora de pintar.
· El Despiece: Este punto me preocupó desde un principio, pues al no poseer ninguna experiencia previa no tenía muy claro cómo abordarlo.
Para solventarlo, consulté alguna enciclopedia de modelismo en el apartado de la fabricación de moldes y recurrí a mi experiencia como comprador de figuras
observando el despiece que se suele hacer tratando, sobre todo, de que fuera lo más sencillo posible. Aún así, cuando nos presentamos en Miniaturas F.M.Beneito para que nos hiciera la fundición, hubo algunas piezas problemáticas
que al final tuve que corregir.
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Herramientas y Materiales
  Pienso que cualquier cosa que nos sirva es buena para modelar. Aún así, sí que es
cierto que hay ciertos materiales imprescindibles que no pueden faltar en mi mesa.
  El primero, lógicamente, la masilla. Empleo Milliput en su modalidad yellow, que es la más barata y la que más me recomendaron cuando empecé. Al principio parece
complicada de trabajar pero es como todo, “cogerle el truco”. También utilizo Duro mezclado con Milliput. Esta mezcla es muy útil cuando queremos hacer piezas que
sean menos quebradizas ya que el Duro presenta un acabado más plástico y mezcla perfectamente con el Milliput. Dependiendo de lo que quiera modelar, suelo preparar una
mezcla en proporciones de 50% ó 75% de Milliput más 25% de Duro. En el caso concreto que nos atañe, esta mezcla fue muy útil para modelar el sombrero, la alabarda y la espada de nuestro Alabardero.
  A la hora de extender la masilla podemos usar varias cosas. Para dar las formas generales yo utilizo mucho el dedo humedecido en agua y una especie de pincel
que venden en las tiendas de bellas artes que tiene punta de caucho (siento no saber decir como se llama). Un pincel de pelo sintético del número 0 tampoco
falta en mi mesa y es uno de los útiles clave para modelar la masilla. Para el resto también utilizo espátulas y buriles que se pueden conseguir en tiendas de
modelismo y un punzón de fabricación propia realizado con el mango de un pincel al que le he añadido la punta de un alfiler. Sobre todo, lo importante es sentirse cómodo con las herramientas utilizadas.
  Para trabajar la pieza cuando la masilla se ha secado, empleo limas de precisión, lijas de grano fino (entre el número 600 y 200), cuchillas y brocas pequeñas. Adicionalmente
hay muchas cosas que nos pueden ayudar a la hora de modelar una figura y cualquier material puede ser útil: alambres, tenacillas, tubos de latón, plasticard,... Todo lo que se nos ocurra.
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El Modelado
  Cuando, como en este caso, se afronta un proyecto de modelado total creo que es muy importante partir de una anatomía correcta y proporcionada. Para modelar
aproveché una vieja figura de plástico con la que saqué un esqueleto. Con una cuchilla la dejé como una especie de maniquí
sin vestir, hice unos cortes en las articulaciones e introduje alambres para que este maniquí fuera articulado y de esa forma componer la pose.
  El siguiente paso es buscar la postura deseada y es fácil que uno pueda estar varios días dándole vueltas a este tema. Digamos que al empezar uno tiene en
mente una cosa, pero a medida que se van haciendo pruebas, muy posiblemente cambiemos de opinión. Los dos puntos arriba comentados creo que son de vital importancia para que la
figura se acerque al resultado esperado ya que todo lo que hagamos a partir de ahora quedará condicionado por ello.
  Antes de empezar con la masilla le damos una pensada al despiece. Separamos todas las piezas independientes y planificamos el orden en que las iremos modelando
siendo, en este caso concreto: tronco, piernas, brazos, cabeza, sombrero, espada, alabarda y manos. Ahora
ya sí que estamos preparados para comenzar el modelado.
 
Primero la anatomía. Hasta ahora solo teníamos un maniquí con unos alambres y es el momento de darle una apariencia de cuerpo. Esta no debe ser una tarea
exhaustiva desde el punto de vista de hacer toda la musculatura pues lo único que hay que hacer es aproximar las formas, sin exagerarlas, pensando que más adelante el volumen crecerá cuando vistamos la figura. Aún estamos a tiempo de
corregir algunas cosas referentes a la pose. Quizás mi forma de trabajar sea un poco atípica, ya que comienzo el modelado por el
cuerpo, cuando en muchos sitios te aconsejan que empieces por la cabeza. Considero que una de las partes más complicadas de modelar es la cara y es por
ello que prefiero hacerla cuando el cuerpo ya tenga unas proporciones más o menos definitivas con el fin de no pasarme en el tamaño. Tengo un poco de manía
a las figuras que muestran una cabeza desproporcionada con respecto al cuerpo y trabajando de esta manera trato de no cometer este error.
  A la hora de "vestir" con masilla una figura debemos pensar igual que
si nos estuviésemos vistiendo nosotros. Casi siempre el modelado se hace de dentro hacia fuera, de las prendas más internas a las más externas. La técnica
que sigo es preparar unas finas tortas de Milliput e irlas aplicando sobre la figura. Cuando se trata de los contornos generales
con el dedo humedecido en agua doy la forma del volumen y después, con los útiles de modelar (pincel, espátula, punzón, …), hago el resto del trabajo,
como las arrugas, costuras, etc.
  El detallado de la figura como botones, hebillas, etc. lo hago al final para evitar que mientras doy formas me cargue algo previamente modelado. Además, no
es infrecuente tener que remodelar o dar más volumen a algunas zonas donde hemos metido la pata. Según se vaya adquiriendo soltura en el modelado tendremos que recurrir menos al
lijado y rebaje de algunas piezas, pero aún así, esta labor es fundamental. Con lija de grano fino (400-600), limas y cuchilla podemos corregir y potenciar las
formas que más nos interesen. Especial atención puse en la cara, pieza fundamental de toda figura. Siguiendo consejos
de gente experta modelé primero la mitad izquierda y después copié sobre la mitad derecha.
  Para modelar la espada emplee una varilla de plasticard. Primero la aplané y después
hice el detallado con Milliput y Duro. La alabarda siguió el mismo proceso. Posteriormente, cuando llevamos la figura para fundirla, Fernando
Beneito nos aconsejó remodelar estas piezas. En un principio la cuchilla de la alabarda iba unida al asta, pero la mejor solución fue separarla y para el asta
utilizar un tubo de latón en el que encajaría la cuchilla. Además, la mano también estaba modelada en la misma asta y se optó finalmente por separarla y
hacerla independiente. A la espada hubo que darle más volumen para evitar problemas de fundición.
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Los Masters
  Con el original se obtuvieron una serie de masters sobre los que luego se
realizaría la fundición definitiva. En concreto, y al ser una tirada corta de 200 piezas, se tuvieron que preparar 5 masters. Estos, se obtienen a partir del
original y son copias en metal. Lo que se hace con ellos es repasarlos, quitar rebabas e impurezas y tratar de corregir posibles defectos. Digamos que son las
copias del original de los que se extraerán el resto de las copias de la serie. Por ello es importante que vayan a la fundición en las mejores condiciones posibles.
  Lo que más me sorprendió de todo este proceso es el estado en el que queda el original.
Sale como “quemado”, supongo que por haber sido expuesto a altas temperaturas. Esta parece ser la corta vida de un original.
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Montaje
  En mi opinión el montaje de la figura no entraña dificultades especiales. Para unir
piernas y tronco aconsejo introducir un perno metálico para fijar la unión. También puse unos pernos metálicos en los pies para poder fijar mejor la figura
mientras la pinto y para que una vez pegada a la peana quede más segura. Igualmente, recomiendo ladear el tronco ligeramente hacia la izquierda para
conseguir una pose algo más atractiva. Antes de montar el tronco y las piernas pinté de forma somera las partes que quedan ocultas o menos visibles, como son
la parte posterior del pantalón y el reverso de los faldones de la casaca, aunque no me esforcé demasiado en ello.
  También coloqué el sombrero. Este requiere de un poco de masilla para sellar la unión,
sobre todo por la parte de atrás. Con un poco de Putty disuelto en acetona es suficiente. Pinté la mano izquierda y las bocamangas derecha e izquierda antes de montar los
brazos pero esto es algo muy personal y seguro que hay quien prefiere pintarlo una vez montado.
  Para que la espada quede bien segura le puse un perno que la une a la pierna, teniendo
cuidado en calcular el sitio correcto donde hacer el taladro. Pinté la espada por separado antes de montarla, prácticamente cuando estaba la figura
terminada. Quizás la parte más delicada del montaje es la mano derecha sobre la alabarda. Hay dos
alternativas: pegar la mano a la alabarda y luego montar sobre la figura cuando ésta ya esté colocada en su peana, o pegar la mano al brazo derecho y luego
poner la alabarda una vez montada la figura en su base definitiva. Yo seguí el primer camino con el fin de poder pintar con más libertad la mano y la alabarda
y para ello tuve que calcular muy bien la posición exacta de la mano y la altura a la que debería estar sobre el asta.
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La Pintura
  La pieza que he pintado es un master adicional que nos proporcionó Fernando
Beneito mientras se iniciaba el proceso de fundición. Lo preparé como se prepara cualquier figura metálica, eliminando rebabas con cuchilla, lija y lana metálica, para terminar
enmasillando las partes que lo requerían. Lo primero fueron los ojos y la cara. Cambiando mi primera idea decidí dirigir la
mirada hacia la izquierda. Para el color base de la cara utilicé marrón siena (10%), marrón rojo (20%) y carne oscura (70%). Las proporciones son
aproximadas. La idea es empezar desde un color más bien oscuro y luego ir aclarando con carne oscura y después en pequeñas cantidades con blanco. Es la primera vez que utilizo esta combinación y el resultado me ha parecido
satisfactorio. Para las sombras añadí a la base marrón rojo y una pequeña pizca de azul prusia de Andrea. El resultado se completa con veladuras y todo tipo de
retoques que nos va pidiendo la figura.
  Para pintar los galones blancos utilicé como base gris piedra que fui aclarando con
blanco, pero sin llegar al blanco puro. En algunos casos simulé el detalle del galón haciendo pequeñas líneas. En general, el rojo lo traté dando una base de rojo cadmio oscuro aclarándolo con
bermellón. Para luces muy puntuales añadí carne dorada y para las sombras utilicé azul prusia. Para la base de la casaca empleé el azul prusia de Andrea más un poco de negro.
La primera subida de luz la hice directamente con el azul prusia, al que fui añadiendo azul básico, también de
Andrea, para las sucesivas. Para la última, añadí una pizca de azul turquesa. Solo di cinco subidas de luz, teniendo en cuenta que con los colores oscuros no
conviene pasarse. Además hay que pensar que un alabardero en uniforme de gala no debe presentar un uniforme desgastado que es, precisamente lo que conseguiríamos
si nos pasamos de luces. Las sombras las resolví con azul prusia más negro y con un par de ellas creo que es suficiente.
  Para el pantalón volví a utilizar como base el gris piedra, al que fui subiendo el color con blanco, aunque sin llegar nunca al blanco puro.
Para las sombras añadí negro en pequeñas cantidades. Las polainas tienen una base de negro mate de Andrea y se hicieron las subidas con gris negro
de Vallejo. Para marcar bien las sombras volví a aplicar negro mate. Para pintar las partes metalizadas (botones, espada, alabarda) empleé pinturas al alcohol de la marca
Adhites. A mi entender, tienen algo que las hace buenas y malas a la vez: secan muy rápido. La base es de plata líquida y las luces las saqué con oro blanco.
Con negro, azul y gris de Vallejo apliqué veladuras
para tratar de simular los efectos de sombras y perfilados. Estas pinturas también permiten el que añadamos colores acrílicos, pero hay que hacerlo con la
pintura muy diluida en alcohol, y aplicarla muy rápidamente en una pasada y dejarlas secar. Aunque secan muy rápido hay que evitar insistir con el pincel
mientras la pintura aún está fresca ya que corremos el riesgo de que se marque el surco.
 
| CUADRO DE COLORES
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BASE
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LUCES
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SOMBRAS
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  Cara
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Marrón rojo (AC-87)
Siena (AC-91)
Carne oscura (927)
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Carne oscura (927)
Blanco (AC-90)
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Marrón rojo (AC-87)
Azul Prusia (AC-22)
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  Casaca
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Azul Prusia (AC-22)
Negro (AC-26)
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Azul Prusia (AC-22)
Azul Básico (AC-21)
Azul Turquesa (966)
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Azul Prusia (AC-22)
Negro (AC-26)
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  Pantalón
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Gris Piedra (884)
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Gris Piedra (884)
Blanco (AC-90)
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Gris Piedra (884)
Negro (AC-95)
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  Polainas
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Negro (AC-26)
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Negro (AC-26)
Gris Negro (862)
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Negro (AC-26)
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  Rojos
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Rojo Cadmio Oscuro (AC-43)
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Rojo Cadmio Oscuro (AC-43)
Bermellón (947)
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Rojo Cadmio Oscuro (AC-43)
Azul (AC-22)
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  Blancos
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Gris Piedra (884)
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Gris Piedra (884)
Blanco (AC-90)
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Gris Piedra (884)
Azul (AC-22)
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  Metalizados
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Plata Líquida (Adhites)
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Plata Líquida (Adhites)
Oro Líquido (Adhites)
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Plata Líquida (Adhites)
Negro (AC-95)
Gris Negro (862)
Azul (AC-22)
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  Nota: AC significa que son colores de Andrea Colors. El resto Vallejo y Adithes
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Conclusiones y Agradecimientos
  Desde el punto de vista modelístico, para mí ha sido una gran satisfacción llevar a
cabo este proyecto. He aprendido mucho y me he dado cuenta del mucho trabajo que hay detrás de sacar una figura al mercado. Ahora volveré a los proyectos
aparcados durante este paréntesis, a modelar para mí y a divertirme con esta bonita afición. Para ser sincero, pocas ganas me quedan de volver a meterme en un lío así.
  Por supuesto quiero agradecer a los componentes de la asociación Alabarda su apoyo y ayuda, sin los que no hubiera tenido oportunidad de materializar esta
experiencia, y a todos aquellos que me ayudaron con sus consejos y sugerencias.
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