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UNIFORME
Por un Decreto de la Presidencia de Gobierno dado en Madrid el 28 de Agosto de 1934 se aprobó el proyecto de
“Reglamento de uniformidad para las Fuerzas Jalifianas” propuesto por el Alto Comisario de España en Marruecos.
El correspondiente a los Alabarderos de la Guardia personal de S.A.I. el Jalifa era el siguiente:
Guerrera.- De paño blanco, cuello alto en azul marino, con emblemas, larga, con dos grecas de seda en la
espalda en azul marino, bocamangas en pico de este mismo color, terminada en pico y bordeada por una cinta de
seda de igual-color. Hombreras de cordón de seda azul marino, que abrocharán en un botón pequeño que será al igual
que los restantes de la guerrera de metal dorado y semiesféricos.
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Zarágüel.- El señalado para Infantería, Gastadores, Banda y Música. (De paño azul marino, modelo Marroquí,
con bordados de trencilla verde en el frente y en los costados).
Botas Altas.- El señalado para Infantería, Gastadores, Banda y Música. (De cuero negro con hebillas a los costados)
Guantes.-Idem, id., id. (De hilo color blanco)
Guennour.- Forrado de blanco, en el que se arrollará un cordón color marrón, de pelo de camello.
Turbante.- Blanco, sobre el que irá entrelazado, en color negro, un cordón de pelo de camello.
Cordones.- En rojo y oro, terminando sus extremos en borlas.
Manoplas.- Las señaladas para los Gastadores. (De charol en negro)
Sulhan.- De lana de color blanco, con borla grande de igual color.
Otro.- De paño color naranja.
Faja.- De lana en color encarnada
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Lámina coloreada del Uniforme
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Protectorado Español de Marruecos
El protectorado español de Marruecos es la figura jurídica aplicada a una serie de territorios de Marruecos en los que España,
según los acuerdos franco-españoles firmados el 27 de noviembre de 1912, ejerció un régimen de protectorado.
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El protectorado consistía en dos territorios del actual Marruecos, geográficamente disjuntos: la zona del norte de Marruecos, que
incluye las regiones del Rif y Yebala, y la de Tarfaya, lindando con el Sáhara Español, al suroeste y al norte con el río Draa como
frontera. Ocho meses antes de los acuerdos, Francia había creado su propio protectorado sobre la mayor parte del actual Marruecos.
Sin embargo, la creación de una administración colonial sobre los territorios del protectorado en el Rif no se produciría hasta 1927, una vez
la zona hubo sido pacificada. El protectorado duraría hasta 1956, salvo lo que se conocía como el protectorado meridional o región norte
de las tres en que se dividió el Sáhara Español.
Los orígenes remotos del protectorado podrían hallarse en los intentos castellanos y portugueses de expansión en el norte de África.
Durante la segunda mitad del siglo XV y primera del XVI, Castilla ocuparía sucesivamente Melilla (1496), Cazaza y Mazalquivir (1505), el
Peñón de Vélez de la Gomera (1508), Orán (1509), el peñón de Argel, Bugía y Trípoli (1510), Bona, Bizerta, Túnez y La Goleta (1535), en
tanto que Portugal centraba su expansión en el litoral atlántico, tomando Ceuta (1415), Tánger (1471), Mazagán (1502), Mogador (1516),
Agadir (1505)...
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La mayor parte de las plazas fueron perdidas durante el mismo siglo XVI, de forma que a la asunción de la corona portuguesa por parte de
Felipe II, las únicas plazas en manos de los reyes hispánicos eran Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera, Orán-Mazalquivir (por el lado castellano)
y Ceuta, Tánger y Mazagán (por el portugués).
Aunque durante el reinado de Felipe III se conquistaron también Larache (1610) y La Mámora (1614), el ascenso de la
dinastía alauí significó la conquista de la mayor parte de las plazas en manos de países occidentales. A la muerte del
sultán Muley Ismael (1672–1727), sólo Mazagán (Portugal), Tánger (Inglaterra) y Ceuta (que había preferido seguir al
lado de los reyes españo-les en 1640, cuando Portugal se independizó), Melilla, las islas Alhucemas (ocupadas en 1673) y
el Peñón de Vélez de la Gomera, en manos españolas, escapaban de su dominio. De esta forma, sólo Ceuta, Melilla, las
islas Alhucemas y el Peñón de Vélez de la Gomera seguían en manos españolas al inicio del siglo XIX.
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Las plazas habían conservado siempre un carácter de presidios, cuya ampliación había sido una constante durante el siglo
XVIII. En 1774, el sultán Sidi Mohamed atacó Melilla, la cual estuvo sometida a un asedio que duró tres meses.
Sin embargo, el asedio fue infructuoso y el sultán de Marruecos decidió adoptar una política amistosa hacia España.
Ya en el siglo XIX, la debilidad del sultanato marroquí lleva a una progresiva intervención de países occidentales en
sus asuntos internos, notablemente Francia, Gran Bretaña y España. En el caso español, con el pretexto de responder
a un ataque sobre Ceuta llevado a cabo por algunas tribus limítrofes (las tribus de Anyera), España ataca a las fuerzas
marroquíes desarrollando unas operaciones militares de cierta envergadura que desembocan en la batalla de Castillejos,
la toma de Tetuán (1860) y la firma de los tratados de 1860 (Tratado de Paz y de Amistad entre España y Marruecos o de
Wad-Ras) y 1861. Mediante estos tratados:
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Se amplían los límites de Ceuta y Melilla.
Se concede a España un territorio en Santa Cruz de Mar Pequeña (lo que sería luego Sidi Ifni) que permita instalar
un establecimiento pesquero.
Se obliga al sultán de Marruecos a pagar una indemnización de 100 millones de francos-oro, garantizados por la ocupación de Tetuán.
Marruecos se compromete a la firma de un tratado comercial y a facilitar el establecimiento di-plomático español en Fez.
Aunque el pago de la indemnización creó enormes dificultades financieras a Marruecos, la indemnización fue finalmente
pagada, por lo que Tetuán fue devuelta el 2 de mayo de 1862.
Marruecos se había convertido en una encrucijada de los intereses europeos: Gran Bretaña, muy sensible a
cualquier amenaza a su ruta imperial hacia la India, recelaba de la presencia francesa en el norte de África.
Francia, dueña ya de Argelia y poco después de Túnez, desea consolidar su dominio sobre el norte de África, al
tiempo que velaba por la seguridad de Argelia, pronto dividida en tres departamentos franceses. España, por su parte,
buscaba asegurar sus presidios norteafricanos al tiempo que impedir ser ahogada por otros países (notablemente
Francia). También buscaba una alternativa a los imperios coloniales perdidos en América. Finalmente, Alemania
intervendría en Marruecos buscando atizar las divergencias entre Gran Bretaña y Francia. Son precisamente las
apetencias alemanas las que fuerzan a Francia y Gran Bretaña a llegar a un acuerdo, de forma que en 1890, Gran
Bretaña decide dejar manos libres en Marruecos a Francia (la cual hace lo propio con Egipto en favor de aquélla).
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Tras los tratados firmados entre el sultán de Marruecos y el gobierno español en los años sesenta, las relaciones con España fueron de paz
relativa, con el propósito de mantener el statu quo. Sin embargo, la paz se vería perturbada por la crisis de Melilla, que comenzó en 1890 y
siguió durante los tres años siguientes. Durante esos años, los choques entre las tropas españolas estacionadas en Melilla y las tribus rifeñas
limítrofes habían ido incrementándose, hasta culminar en el ataque a la ciudad durante los días 27 y 28 de octubre de 1893, en el que murió el
general Margallo, gobernador militar de Melilla. El gobierno español destaca tropas a Melilla al mando del general Martínez Campos, ante
la posibilidad de una guerra, el sultán Hassan I destaca a su hermano, con fuertes efectivos, el cual logra reducir la rebelión rifeña.
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A estos enfrentamientos siguió un nuevo periodo de paz relativa, que habría de cambiar tras la pérdida de las últimas colonias en América y el
Pacífico en 1898. A partir de entonces, España se volcó en su expansión sobre Marruecos. Francia necesitaba aliados y le ofreció a España en 1902 el
reparto de Marruecos en dos zonas de influencia. Daba a España una zona al norte, entre los ríos Sebú y Muluya, y otra al sur, en torno al antiguo
establecimiento de Santa Cruz de la Mar Pequeña. El gobierno español no aceptó entonces, pues temía que Gran Bretaña se opusiera, pero en 1903
España vio que los británicos no se oponían y firmó el tratado franco-español. Sin embargo, este tratado redujo la zona española en la parte norte,
sin Tánger, pues Francia ya no necesitaba su apoyo, ya que tenía el británico. En 1904 Gran Bretaña y Francia firmaban una convención, por la que
ambas declaraban que si el sultán no podía mantener el orden, España y Francia establecerían un protectorado en Marruecos.
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Ante la marginación que esto suponía para Alemania, el Káiser desembarcó en Tánger en 1905. Para evitar una guerra, se
convocó una Conferencia internacional para hablar sobre Marruecos. En 1906 se celebró la Conferencia de Algeciras
(15 de enero – 7 de abril), la cual, aunque afirmando respetar la independencia marroquí, significaría de hecho su fin. En
la conferencia se vieron frustrados los intentos alemanes por participar en el reparto de Marruecos, pero se acordó el
derecho de todos los países de lograr acuerdos económicos con Marruecos. Además, se aceptaba el reparto del país en zonas de
influencia entre Francia y España, y el derecho de éstas a intervenir en ellas, si el sultán no era capaz de mantener el
orden. Tras los desórdenes de Casablanca (1907), se comienza la ocupación de las diferentes zonas de influencia.
Finalmente, Francia y España aceptan retirar sus tropas tras diversos episodios bélicos. En el caso de España, hay que
destacar la denominada guerra de Melilla de 1909, en la que las tropas españolas sufren un grave revés militar en el monte
Gurugú y el barranco del Lobo (enderezado a duras penas) con graves repercusiones en la política interior española
(Semana Trágica). El resultado sería finalmente la ampliación de la zona de influencia melillense por la cuenca del río
Kert hasta Zeluan y Nador por una parte, y hasta el Cabo Tres Forcas por la parte opuesta.
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En 1911 Marruecos estaba en completa anarquía. De acuerdo con lo previsto en la Conferencia de Algeciras, el sultán pidió ayuda a Francia.
Tropas francesas ocuparon la capital de Marruecos, Fez. España ocupó Larache y Alcazarquivir. Alemania envió un cañonero a Agadir. Esto dio
lugar al acuerdo franco-alemán por el que Alemania renunciaba a Marruecos, y aceptaba el Protectorado francés sobre éste, a cambio de una cesión
de territorios en el África Ecuatorial.
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Evolución del Protectorado
Las continuas injerencias franco-españolas hacen insostenible la posición del sultán, el cual, en marzo firma el Tratado de Fez con Francia, por el
que se establece formalmente el protectorado. Mediante el Tratado Hispano-Francés firmado el 27 de noviembre, Francia reconoció a España el
territorio de la zona norte de Marruecos, estableciéndose el protectorado español, con capital en Tetuán. Se establecían los límites entre las
zonas francesa y española al norte del río Uarga. Mediante real decreto de 27 de febrero de 1913 se estableció su organización.
En febrero de 1913, comienza la ocupación formal del territorio, con la ocupación pacífica de Tetuán por parte del
general español Felipe Alfau Mendoza. Posteriormente llega el primer jalifa o representante del sultán de la zona
Muley el Mehdi, sustituido por su hijo Muley ben Mehdi en 1923. La prensa del día siguiente tituló: «La bandera de
España tremola al viento sobre la Alcazaba de Tetuán como 53 años ha» (recordando así la primera entrada
realizada en 1860 por el general Prim.
La resistencia de los marroquíes a la ocupación hizo que hubiera que enviar refuerzos: en 1913 se alcanzaron los
50.000 soldados españoles. Sin embargo, el comienzo de la Primera Guerra Mundial, hizo que España dejase de ocupar
territorios, para evitar una guerra con otras potencias europeas.
Terminada la guerra, se reanudan las operaciones militares que llevan. en 1919 al alto comisario, general Dámaso
Berenguer, a establecer la paz en Anyera, el Haus y Wad Ras. En 1920 se toman las alturas del Gorges y Ben Karrich y
en septiembre, tras una larga marcha, las alturas de Beni Hasan y Chauen. Tras el desastre de Annual, en julio de
1921, ante las cábilas de Abd el-Krim, se abre el camino hacia la dictadura de Primo de Rivera. Sería no obstante el
dictador el que organizaría en 1925 el desembarco de Alhucemas, que con ayuda francesa supondría el fin de las
guerras de Marruecos y el inicio de la pacificación definitiva de la zona y su articulación administrativa.
Durante la Guerra del Rif, en 1921-1927, fuerzas combinadas franco-españolas arrojaron bombas de gas mostaza sobre
los rebeldes bereberes. 100.000 soldados españoles y 325.000 franceses fueron necesarios para completar el control del
territorio.
El 1 de mayo de 1931 los obreros marroquíes se manifiestan pidiendo la igualdad con los españoles, y 800 notables
marroquíes envían una carta al Presidente Alcalá-Zamora pidiéndole la igualdad en todos los aspectos con los
españoles. Sin embargo, la II República sólo trajo dos cambios: se concedió la nacionalidad española a los judíos,
y el 5 de abril de 1934 se ocupó Ifni. En julio de 1936, España disponía en Marruecos de un ejército de 32.000
hombres, incluidos los nativos. El 17 de julio de 1936 se inicia en Melilla la sublevación militar que se extiende
al resto del protectorado. El día 19 llega a Tetuán el general Franco por vía aérea desde las islas Canarias, para
hacerse cargo del ejército de África, cuyo paso al territorio metropolitano sería clave en el desarrollo de la
sublevación y consecuente Guerra Civil.
El régimen franquista aprovechó la derrota francesa en 1940 para ocupar la ciudad de Tánger (hasta entonces con un
estatuto de ciudad internacional). La ocupación duraría hasta el final de la II Guerra Mundial en 1945.
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Con la liberación del Marruecos francés en 1942, los marroquíes fundaron partidos políticos en todo Marruecos. En el
Protectorado español surgieron el Reformista y el Unionista, que rápidamente se fusionaron en el Partido Reformista y
publicaron un manifiesto pidiendo la independencia. Ambos fueron tolerados por España. Entre tanto, el sultán de
Marruecos Mohamed V rehusó por primera vez en 1944 las decisiones del Residente francés (principal representante del
gobierno). Este gesto era un síntoma de la creciente agitación nacionalista en contra del dominio extranjero. En 1946 el Partido Reformista reclama
que los marroquíes puedan explotar las riquezas de su país en empresas mixtas con los españoles, al estilo de lo que ya se permitía en el Marruecos
francés.
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En 1948 los partidos nacionalistas marroquíes forman un Frente Nacional con el objetivo de lograr la independencia. En
repetidas ocasiones, el sultán señaló que él deseaba lo mismo. Por ello, en 1952 Francia depuso al sultán y lo desterró
sustituyéndolo por otro. España mostró su descontento por no haber sido informada previamente: en 1954 Franco declara
que el Protectorado español permanecerá bajo la soberanía del jalifa, nombrado por el sultán, ya que el cese de éste
exige el consentimiento previo español. Esto hizo que la situación en el Marruecos francés fuese deteriorándose, lo que
llevó a los franceses a permitir su regreso en 1955. Un año después, el 2 de marzo de 1956, Mohammed V consiguió el
reconocimiento de la independencia de su país por parte de Francia.
El 7 de abril, España, a pesar de las protestas formuladas por el Ejército (entre otros por el general García Valiño, alto comisario) hace lo propio
reconociendo la independencia marroquí. Finalizaban de esta forma los protectorados ejercidos por Francia y España, respectivamente, sobre Marruecos.
La zona sur (Cabo Juby o Tarfaya) no pasó a soberanía marroquí hasta 1958, en tanto que Ifni, que se había convertido en provincia española ese mismo
año, hizo lo propio once años más tarde, siguiendo las resoluciones de Naciones Unidas.
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Datos Geopolíticos
Límites: al norte con el mar Mediterráneo y los enclaves españoles, al oeste
con el Océano Atlántico y la zona internacional de la ciudad de Tánger, al sur y al este con el protectorado
francés de Marruecos.
Superficie: 20.948 km², en los que las zonas montañosas y las áridas
llanuras dejaban poco espacio para las tierras cultivables (alrededor del 14% de la superficie total)
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Organización Administrativa
El régimen administrativo del Protectorado se deriva del concepto mismo de protectorado, existiendo una dualidad
formal de autoridades. Por una parte, existe una administración marroquí, al frente de la cual se encontraba el
jalifa, el cual ejercía, por delegación del sultán, todos sus poderes, fundamentalmente el legislativo, que ejercía
mediante el dahir (decreto). También era la máxima autoridad religiosa. Este gobierno dirigido por el jalifa recibía
la denominación de Majzén y se encontraba dividida en departamentos, a modo de ministerios, coordinados por el Gran
Visir. Los ministros eran el qadi al-qudat (jefe o juez de jueces), el Visir de los Habus (patrimonio inalienable
cuyas rentas se destinan a una obra o institución piadosa o religiosa), el amin al-amlak y el amin al-umana (ministro
de Hacienda). Contaba con un consejo consultivo formado por dos representantes de cada una de las cinco regiones. El
jalifa era elegido por el sultán de entre una dupla propuesta por el gobierno español. El primer jalifa, Muley el
Mehdi, tomó posesión de su cargo en Tetuán el 27 de abril de 1913. Sólo dos jalifas ocuparon el cargo hasta la
independencia de Marruecos, el ya citado Muley el Mehdi (entre 1913 y 1923) y su hijo Muley el Hassán bin el Mehdi (
que asumió a los trece años, «reinando» entre 1925 y 1941 y más tarde entre 1945 y 1956), pertenecientes a la familia
real marroquí y descendientes del sultán Hassán I.
La administración española estaba dirigida por un alto comisario, una figura desarrollada a imagen y semejanza de los
altos comisionados ingleses, formalmente acreditada ante el jalifa, como representante del sultán, pero de hecho la
máxima autoridad en el Protectorado. La Alta Comisaría dirigía la acción política de España en el Protectorado, y de
ella emanaban las órdenes e instrucciones. El alto comisario estaba asistido por diversas departamentos (Asuntos
Indígenas, Fomento y Hacienda). Existía un interventor territorial en cada una de las regiones, representado
directamente a la Delegación de Asuntos Indígenas. Subordinados a él existía un siguiente escalón, con interventores
comarcales y, finalmente, interventores locales.
El mantenimiento del orden estaba a cargo de los Regulares (fuerzas del ejército español con "indígenas") y de la
Policía Indígena. En el aspecto militar, el alto comisario estaba asistido por tres comandantes con sede en Ceuta,
Melilla y Larache.
Hubo un total de veinte altos comisarios en los cuarenta y tres años de duración del Protectorado, siendo en su
inmensa mayoría militares (todos menos Silvela, que ejerció en 1923, y tres de los cinco nombrados por la República,
Luciano López Ferrer, Juan Moles y Manuel Rico Avello).
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Organización Territorial
En un principio, las autoridades españolas distribuyeron el territorio asignado de forma genérica en tres demarcaciones
puestas bajo la autoridad de las comandancias generales de Ceuta, Melilla y Larache.
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Sin embargo, esta división no fue
definitiva. En 1918, el protectorado se dividía en dos únicas zonas, oriental y occidental, bajo la autoridad de las
comandancias militares de Melilla y Ceuta respectivamente.
En 1927, una vez pacificado y ocupado efectivamente el territorio, la Alta Comisaría comenzó a organizar el territorio en regiones. Al caer la
monarquía e instaurarse la República, se crearon tres regiones civiles. La organización definitiva, que se mantendría hasta el final del protectorado,
data de 1935, cuando el servicio de Intervenciones dividió el territorio en cinco regiones: Yebala, Lucus, Gomara, Rif y Kert.
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Región
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Superficie (km2)
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Capital
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Lucus
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3.114
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Larache
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Yebala
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3.038
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Tetuán, capital del Protectorado
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Gomara
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3.912
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Xauen
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Rif
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3.475
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Villa Sanjurjo (actual Alhucemas)
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Kert
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6.117
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Villa Nador (actual Nador)
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Localidades más importantes: Arcila, Xauen, Tetuán, Villa Sanjurjo, Villa Nador, Larache.
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Bibliografía
* Colección Legislativa Ejército Español.
* El álbum de fotos del Coronel Rivero: Uniformes de la Guardia Jalifiana. Joaquín Gil Hondubilla. Revista Historia
Militar, Enero-Febrero 2005.
* Enciclopedia Wikipedia.
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Juan José Torres Escobar (A.C.M.H. Alabarda - Mayo 2008)
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