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Esta acción se desarrolla durante la batalla de Las Ardenas, a finales de 1944 y se centra en la desorientación de una sección alemana desconectada durante una de las muchas acciones de ataque y contraataque que caracterizó al que fue el último intento serio del ejército alemán por recuperar el equilibrio en el frente occidental.
La sección intenta recuperar la “brújula” ayudándose de la vía del ferrocarril. |
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Sobre una peana redonda con 17 cm. útiles de radio superior y una vez enmascarada, se procedió a elevar la zona posterior de la misma donde se colocaría el tramo de vía con el vagón. Para ello utilicé corcho cortado a la medida y lo fui colocando lámina tras lámina hasta alcanzar la altura deseada. Entonces delimité el borde posterior de la escena con una tira de plasticard de 1,5 mm. de grosor, a la que di la curvatura necesaria manteniéndola al menos dos días sujeta a una madera en la que había colocado unos clavos que sirvieran de guía al plasticard. Cuando ya cogió la curvatura deseada, la pegué con pegamento de dos componentes rodeando a la estructura de corcho. La pinté con negro mate y la enmascaré como el resto de la peana. |
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La superficie del terreno la modelé con Das Pronto, colocando el tramo de via con las traviesas de madera ya montadas, y presionando sobre el das pronto antes de que secara. Luego se espolvoreando tierra fina sobre cola blanca, un poco rebajada con agua, en la superficie de la elevación del terreno, que en el lado delantero se había dejado con una ligera pendiente, sobre la que se perforaron con una broca unos agujeros que sirvieran de lecho a las raíces. A continuación, se colocó alguna piedra un poco más grande, y en la parte más baja de la escena se hicieron marcas sobre el terreno, que dejaron el Das Pronto con una superficie bastante irregular, efecto que luego correspondería a la “nieve pisada”. Cuando estuvo seco hice unos agujeros en la parte trasera justo al final del desnivel, con la broca más fina que tengo en donde se colocaron las hierbas altas que son de la marca Woodland Scenics. Una vez seca la cola blanca, las “despeiné” un poco y las corté de forma irregular, dándolas unos lavados muy diluidos de tonos verdes y amarillentos. |
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Desde el principio supe que iba a ser la parte más engorrosa de la escena, porque ya antes había hecho”nieve”, pero para decorar figuras en peanas de 4 x 4 y esto suponía una “nevada” bastante más grande. Siguiendo los consejos de mi amigo y compañero en Alabarda, Luis G. Platon probé con marmolina, de la cual encontré hasta tres tipos diferentes de textura: grueso, mediano y el que es prácticamente polvo. Para las acumulaciones de nieve utilicé el mediano y para la nieve recién caída, el que es prácticamente polvo, que introduje en una caja de las de carrete de fotografía, a la que hice dos o tres agujeros y utilizándola a modo de salero, espolvoreé la marmolina por la superficie cuidando de no manchar en ningún momento los raíles. Para las acumulaciones grandes, hice una pasta con marmolina (mediana) y oleoalkyl, que se deposita en el terreno al que se ha dado una mano de cola blanca con agua (no muy aguada), que confería la estructura general. Realicé una prueba fuera de la escena y me gustó. A esta mezcla y antes de que secara, le dí una rociada de marmolina polvo, con idea de que diera la impresión de nieve recién caída sobre nieve ya helada. En la parte delantera de la escena, de nuevo se volvió a “pisotear” antes del secado completo de la pasta, ensuciándola luego con lavados de óleo siena tostada y de gris de paine. En las raíces dí una mano de cola blanca pura muy fina y luego espolvoreé marmolina en polvo. Si utilizáis un salero normal, creo que se deben de tapar casi todos los agujeros para que se controle mucho mejor la cantidad y la zona donde se trabaja y siempre trabajando el terreno por zonas pequeñas. Luego, a las zonas de nieve de la ladera, donde no se dejó que se depositara “nieve fresca”, les dí un lavado con médium brillante rebajado para simular la nieve descongelándose, lavado que dejé caer sobre la tierra que se encontraba alrededor. A este último lavado también se le puede añadir algún color para ensuciar un poco el blanco; yo volví a utilizar óleos con tonos marrones, pero este vez muy diluidos.
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Es un kit de plástico que tenía en un cajón desde hacia algunos años y que por su escala 1:35 (mide entero casi 20 cm), nunca encontraba forma de montarlo. Al final se me ocurrió la idea de partirlo por la mitad. Toda la parte inferior la pinté con gris alemán
XF63 (acrílico de Tamiya), al que luego le saquéuans
luces y dí unos lavado de óleo en las zonas de acúmulo
de óxido (siena tostado + negro). Los transfer originales eran de muy mala calidad, pero aquí estaba mi amigo Jordi Escarré para encontrarme unos verdaderamente buenos y detallados de los vagones de esta época. La nieve del techo esta simplemente espolvoreada por el sistema dicho anteriormente, eso sí, con una mano mínima de cola blanca. Al corte realizado en el vagón se le coloco una “tapa” con plasticard de 1,5 mm y se pintó también con negro mate. |
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Son todas de la marca Warriors, sin ninguna transformación. Los tonos de Field Grey se intentaron hacer lo suficientemente desiguales de una a otra figura como para simular la distinta tonalidad de los uniformes. Para la pintura de los zeltbahn o capas de camuflaje reversibles, también intenté no utilizar los mismos tonos de color, basándome en el libro Uniformes del Ejercito Alemán de EuroUniformes. Todas las figuras están pintadas completamente con acrílicos Vallejo y Andrea. |
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© Angel Pasos Iglesias. Junio 2003