La pintura
El casco y cimera fue lo primero que pinté, antes incluso que la cara. De esta forma quise evitar que el tratamiento de los metales me estropeara la pintura previa de la cara. Para el casco utilicé oro viejo de la marca Adhités como base. Una vez bien seco apliqué veladuras muy ligeras (muy aguadas) con marrón siena tostada de Vallejo, añadiéndo al marrón un poco de negro para algunas zonas. Con esta veladuras busqué las zonas que consideré que debían aparecere más oscuras. Antes del perfilado de la cimera volví a aplicar oro viejo a modo de reflejos, y añadí paulatinamente a este color pequeñas dosis de oro blanco de la misma marca para hacer luces, resaltando cantos o partes donde más se refleja la luz en un metal. Por último, el mencionado perfilado. Ya podía empezar a pintar la cara. Creo que todos pensamos que es la parte de la figura más importante a la hora de pintar, por lo que hay que esmerarse todo lo necesario para conseguir un resultado óptimo. Primero los ojos: fondo gris claro, casi blanco, párpado superior con marrón oscuro, ojo marrón muy oscuro, casi negro, párpado inferior un marrón ligeramente más claro y procuré dar un pequeño reflejo con marrón claro en el centro del ojo. La base del color carne la compuse con marrón dorado, amarillo cadmio, marrón claro, una pizca de rojo y blanco. Con esta mezcla recorté la forma del ojo y apliqué por toda la cara. Para las luces incorporé carne mate, amarillo y blanco dando bastantes subidas hasta que alcancé el máximo punto de luz. Las sombras las dí incorporando marrón siena y marrón rojizo. Para matizar contrastes apliqué veladuras jugando con todos los colores que he mencionado. Por último con verde oscuro y negro aplicado al color base di veladuras para simular la barba, insistiendo más en algunas zonas. El siguiente paso fue comenzar a pintar las telas del
uniforme. Para el rojo de la parte delantera y el reverso de la casaca
comencé para la base con un rojo cadmio oscuro y fui subiendo el color
con rojo cadmio, luego con rojo bermellón y por último con naranja y muy
poquito de blanco al final, pero sin pasarme para evitar un acabado rosáceo.
Las sombras las hice añadiendo azul prusia y los últimos toques con negro. Para el blanco de la camisa de debajo de la casaca empecé con un color base que fue el resultado de mezclar caqui, marrón claro, amarillo cadmio, negro y blanco. El resultado fue algo parecido a un gris medio. A partir de aquí, y como siempre pasa con el blanco, tuve que dar multitud de subidas, empezando con amarillo, marrón y blanco y acabando las mismas con blanco, pero sin que la mezcla llegara blanco puro. Las sombras las hice añadiendo paulatinamente marrón y negro al color base, aunque al haber partido de una base bastante oscura esta fase fue más superficial. Los guantes los pinté siguiendo el mismo criterio. Con el pantalón tuve algunas dudas y necesité rectificar un poco el primer resultado. Inicialmente partí de un color base formado por amarillo dorado, marrón claro y blanco. Hice las subidas con amarillo y blanco, pero el resultado final no me gustó, demasiado vivos los colores. Necesitaba "matar" un poco el tono por lo que añadí un poco de azul prusia a la mezcla, muy poco, pero lo suficiente para apagar el color y hacerlo más ocre. Para las sombras utilicé marrón claro y azul prusia para conseguir el mismo efecto mencionado arriba. El siguiente paso fueron las botas. Dí una primera imprimación de negro mate y dejé secar bien. Posteriormente comencé a aplicar las luces mezclando negro y marrón, ambos de la marca Decorfín que ofrecen un aspecto satinado. Fui subiendo esta mezcla con más marrón y blanco aplicado en muy equeñas dosis. Cuando consideré que ya había dado las suficientes comencé con las sombras, para las que utilicé a modo de veladuras los colores negro mate, siena tostada y blanco mate de Vallejo. Con esta técnica busco el representar los cueros con un aspecto desgastado y usado. Aquí llegué al punto que hasta el momento más dudas me ofrecía, que era el pintar la casaca.
Finalmente me quedaban algunos detalles. Los botones los pinté con plata de Adhités, y para darles un aspecto realista diluí con bastante agua azul prusia y negro y con la punta del pincel dejé una gota en el centro de cada uno de ellos. Con esto apagamos un poco la fuerza del color plata y damos al botón un aspecto más creible. Para los galones plateados obtuve una mezcla de caqui, azul prusia y negro que luego fui subiendo con azul y blanco buscando un gris azulado. Una vez dadas todas las subidas y con la punta del pincel apliqué hilo de plata de Vallejo en las zonas de mayor luz. Finalicé con un perfilado. ConclusionesModelar íntegramente una figura proporciona una satisfacción añadida a la propia labor de pintura. Pensar que dispongo en mi vitrina de una pieza única (al margen de la calidad que pueda tener) compensa el esfuerzo. El haber descubierto este apasionante mundo del modelado ha sido todo un hallazgo para mi. Ahora no me planteo el comprar figuras comerciales convencionales y ya estoy metido de lleno en mi próximo proyecto. Yo os animaría a probar. ©
Rafael Cebrián, Noviembre 2000
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