Idea
El punto débil de este trabajo fue que apenas me documenté históricamente. Me guié fielmente por el uniforme que vi en el museo y me puse manos a la obra. Me dejé llevar más por mis ganas de aprender y experimentar con la masilla que por el estudio del personaje. ModeladoLa figura está modelada en 90 mm, un tamaño que me gusta mucho y que permite un buen nivel de detalle. Lo que siempre tuve en mente es que todo el modelado fuera original, que no hubiera ninguna pieza "comercial". Al margen del resultado final esta meta si que la cumplí. A grandes rasgos repetiré los pasos que seguí en el modelado, que básicamente son los mismos que están reflejados en los artículos del pirata y dragón francés publicados en Lilliput. Lo primero fue hacer un esqueleto de alambre dando forma con masilla al torso, pelvis, cabeza, brazos y piernas. Los puntos de las articulaciones y la cintura recibirán el enmasillado correspondiente cuando la postura definitiva esté compuesta. Con este maniquí se busca la pose. En esta ocasión, y un poco en contra de mi gusto personal, me decanté por una situación estática. Evitar la rigidez, la búsqueda de la naturalidad y el equilibrio en las proporciones me parecen los aspectos más importantes de esta fase. Con el paso del tiempo y observando detenidamente esta figura tengo que decir que hay varios aspectos mejorables.
Lo que más me inquietaba cuando empecé este proyecto fue el modelado del fusil. Plasticard, lija, lima, masilla y cuchilla hicieron que esta parte fuera la que más me gustara del conjunto del modelado.
PinturaAcrílicos y pinturas al alcohol para los metalizados es lo que utilizo habitualmente para pintar. En esta figura el azul y el blanco son los dos grandes retos. El blanco puede parecer un color difícil de tratar. No niego que tiene su complejidad, pero a mi me preocupa más por lo laborioso que por lo complicado. Si partimos de la mezcla adecuada con muchas subidas de color con poca variación podemos obtener un buen resultado. Partí de un gris piedra con una pizca de marrón claro, y fui subiendo con pequeñas cantidades de blanco. Puede que fueran hasta 10 subidas de color. Para las sombras, pues la base más un poquito de marrón claro y dosis muy cortas de negro. Cuatro o cinco sombras es suficiente. El azul es diferente. Lo importante es no pasarse en el número de subidas y evitar los tonos satinados. Fue mi primera incursión con las pinturas de Andrea. Azul Prusia (AC22) más un poco de negro de Vallejo fueron la base. Para las luces fui agregando azul básico (AC21) y en las dos últimas un poco de carne mate de Vallejo. Las sombras con un poquito de negro. Ambientación
Para realizar la base extendí una capa fina de Das Pronto, y cuando todavía estaba húmedo marqué las zonas por donde iría el muro, los arbolitos y la figura. Para el muro y la columna me serví de un material tan simple como tizas cuadradas, que tallé y pegué con cola blanca. Es un material sencillo de manejar aunque también frágil. Para la reja y puerta utilicé varillas de plasticard de la firma Evergreen. Para hacer la punta en forma de lanza de los barrotes usé Milliput. Los arbustos fueron realizados con planchas de fotograbados de la firma Nimix. Primero recorté las ramas del fotograbado. Preparé una bola de masilla Duro, hice unos macarrones finos y los apliqué siguiendo la línea de las ramas. Con un punzón ligeramente humedecido en agua fijé la masilla al fotograbado y simulé la rugosidad de las ramas. Ya seca la masilla retorcí las ramas y di la forma deseada. Con unos alicates de punta redonda y unas pinzas también di forma a las hojas una por una para quitarles el aspecto rígido. Ni que decir tiene que esta parte es un poco pesada y para la que hay que armarse de paciencia. Las ramas terminadas fueron incorporadas a un tronco natural y retocadas las uniones con un poco de masilla. El resto de la ambientación la hice con tierra natural tamizada y hierba artificial de distintos tamaños. Las flores son un fino alambre rematado con una pequeña bolita de Milliput en la punta. Para pintar el conjunto utilicé en primera instancia un aerógrafo y posteriormente pincel. ConclusiónHa pasado algún tiempo desde que terminé esta figura. Con esta perspectiva y estudiando el trabajo realizado he captado ciertas deficiencias susceptibles de ser corregidas en próximos proyectos. Quizás mi inexperiencia en el modelado, la precipitación o la falta de rigurosidad desembocaron en errores que, lejos de desanimarme, me motivan a prestar más atención en una próxima ocasión. Aunque suene a tópico es completamente cierto que de los errores se aprende más que de los aciertos, y si quiero seguir aprendiendo todavía me tendré que equivocar muchas veces.
© Rafael Cebrián, Abril 2002 |
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