por Rafael Cebrián

 

Introducción  Materiales y herramientas  Modelado  La Pintura  Conclusión

Introducción

Esta es la primera figura que modelo, así que me enfrenté de golpe a un montón de dudas. ¿Por qué  elegí un pirata? Básicamente hay dos razones principales:

  •  Es una temática que me resulta atractiva.

  • Para ser la primera figura que modelaba tenía que buscar un tema que me permitiera cierta libertad, sin tener que ceñirme a un patrón con medidas rígidas.

Otra cuestión fue la escala. Llevo muchos años pintando figuras de 90 mm y me parecía que lo más apropiado era comenzar mi andadura en estas lides modelando una figura en la que me resultaran familiares las proporciones.


Materiales y herramientas

Antes de iniciar esta tarea nueva para mí traté de documentarme. Lo primero que hice fue recurrir al foro de Lilliput y lancé algunas preguntas de principiante: ¿qué necesito? ¿qué herramientas? ¿qué masillas?.  Gracias a la inestimable colaboración de los contertulios comencé a adquirir los materiales adecuados al mismo tiempo que recogí las sugerencias que se me hicieron. En este punto es de bien nacidos el ser agradecidos: gracias a todos los que ayudaron.

También me documenté con algunos reportajes de revistas como EuroModelismo y Figurines. Más adelante adquirí el libro de Bill Horan “Military Modelling Masterclass” el cual recomiendo como fuente de inspiración. Por último recibí en el taller de F.M.Beneito algunas indicaciones y consejos sobre aspectos básicos de modelado, si bien es cierto que cuando recibí estos consejos la figura estaba prácticamente terminada y en fase de pintura.  No obstante aprendí unas cuantas cosas interesantes.

Después de todas mis indagaciones me encontré sobre mi mesa con las siguientes herramientas:

  •  Masilla Milliput Standard: Antes yo había probado la Superfine White pero para el modelado prefiero la Standard.

  •  Masilla Duro.

  •  Masilla putty de Tamiya o similar.

  •  Juego de espátulas: adquirí en una tienda de modelismo un estuche con cinco tipos distintos.

  •  Un pincel de pelo sintético del número 1 o 2 para extender la masilla.

  •  Limas de “relojero”. Este tipo de limas se pueden adquirir en algunas ferreterías especializadas o en algunas tiendas de modelismo.

  •  Papel de lija de distinto grano.

  •  Juego de cuchillas.

  •  Porta-brocas manual con varias brocas pequeñas.

  •  Pincel de punta de caucho de los que se utilizan en bellas artes. Esta herramienta me la aconsejaron en Beneito. Yo adquirí dos de distinto tamaño de punta dura. Se pueden comprar en tiendas de bellas artes.

  •  Punzones de fabricación propia. A un pincel viejo le quité los pelos y le ajusté un alfiler.

  •   Alambre para fabricar el esqueleto de la figura.

Básicamente con estos útiles se puede abordar de forma “amateur” el modelado de una figura. Evidentemente para esta tarea todo vale, como por ejemplo fabricarse con pequeñas maderas, algunos útiles para modelar o utilizar herramientas sofisticadas de precisión como mini-taladros.


Modelado

La primera conclusión que obtuve después de terminar de modelar esta figura es que hay que dedicar una gran parte de nuestro esfuerzo a estudiar la pose y los volúmenes que vamos a llevar a cabo. No conviene ponerse a modelar alegremente sin haber hecho antes un estudio de lo que vamos a hacer, aunque una vez iniciado el proceso se puede improvisar en algunas cosas.

Hay otro aspecto que a veces se descuida y que a mi juicio tiene una gran importancia: la ambientación de la figura. 
¿Dónde colocar a un pirata? Pues en un barco. Si queremos contar una historia con nuestra figura cuantos más detalles mejor.

Siguiendo algunos consejos deduje que lo más acertado en un principio es hacerse un esqueleto con alambre, con el que esbozaremos la postura de la figura. Es aconsejable hacer tres volúmenes separados con masilla, uno para la cabeza (una bola), otro para el tórax y por último, uno para la pelvis. Uniremos estas tres partes con el alambre y también colocaremos los alambres que formarán brazos y piernas. Una vez seca la masilla tendremos un esqueleto articulable con el que podremos fabricar la pose.

Un aspecto sumamente importante es el de las proporciones. Yo me apoyé en una enciclopedia de arte en la que aparecen estudios del cuerpo humano y cómo obtener las proporciones adecuadas. También nos pueden servir de guía figuras que tengamos, de las que trataremos de obtener una referencia válida.

 Una vez que estudié la pose comencé con el “rellenado” de la figura. En una primera aproximación traté de dar las proporciones de un cuerpo humano desnudo, sin entrar en mucho detalle, pero lo suficiente para que la anatomía fuera correcta (o al menos me lo pareciera). Acto seguido comencé con el modelado propiamente dicho. En este punto yo no opté por modelar primero la cabeza, como hacen muchos modelistas. Me sentí más seguro modelando el cuerpo primero y la razón es que sospechaba que si modelaba primero la cabeza corría el riesgo de pasarme y hacer un tipo demasiado cabezón. Así que en este punto no seguí los consejos más generalizados, pero creo que todos los caminos son buenos si al final se llega a Roma.

Como se ha comentado en muchos artículos que hablan del tema, la masilla de dos componentes hay que mezclarla a partes iguales, amasarla con los dedos ligeramente humedecidos hasta que presente un aspecto homogéneo y aplicar. Al principio el Milliput está bastante blando y responde mejor al agua. A medida que pasan los minutos va adquiriendo más dureza. Para cada cosa que modelemos tendremos que encontrar el grado de “maduración” optimo de la masilla. Yo personalmente para pequeños detalles prefiero que esté un poco mas dura. Para aplicar volúmenes un poco más blanda. En otros casos se puede aplicar y cuando comience a endurecerse trabajar los detalles con nuestras herramientas. La experimentación es la que me ha hecho llegar a conclusiones.

Normalmente dejo secar la masilla de un día para otro (básicamente porque mis sesiones de trabajo son cortas y no tengo tiempo para más). Procuro planificar las cosas que puedo ir modelando en cada sesión. Es importante no aplicar masilla encima de masilla que no ha secado, ya que corremos el peligro de arruinar el resultado. He leído que hay gente que para acelerar el secado colocan la pieza cerca de alguna fuente de calor, como por ejemplo una bombilla. Ahora si que utilizo este método, aunque cuando modelé el pirata todavía no lo hacía. La idea es acercar lo más posible la figura a una bombilla, por ejemplo un flexo y dejarla durante un tiempo. En función de la potencia el secado será más o menos lento. También podemos fabricarnos una especie de horno con una caja recubierta de papel aluminio en la que colocaremos la figura y la acercaremos a la bombilla. 

Cuando la masilla está completamente seca viene el trabajo de lima y lija. Yo me he percatado de que en una primera aproximación mi modelado no es todo lo correcto que debiera, así que normalmente tengo que recurrir a las limas y lijas para corregir algunos volúmenes y detalles. Esta es una de las ventajas del Milliput frente a la masilla conocida como Duro. Esta última también es de dos componentes que se mezclan, siendo el resultado final más “plastificado” y flexible. Esto hace que no pueda ser tallada una vez que se ha secado. Muchos modelistas la utilizan para la confección de accesorios de la figura o detalles como el pelo. Yo también la usé para hacer el pelo y barba del pirata y el mecanismo de la pistola.

Lo que más me costó modelar fueron la cara y las manos. Son parte fundamental y hay que dedicarles toda la atención.

La pistola la hice con una varilla de plástico para el cañón y Milliput para el cuerpo. El gatillo es una diminuta pieza de plástico a la que di forma con la cuchilla y mucha paciencia. Una laminilla de estaño me sirvió para el protector del gatillo. El mecanismo lo hice con masilla Duro.

El hacha es de la firma Historex pero ha sido ligeramente modificada en el extremo.

La figura no tiene ninguna particularidad más en su modelado, salvo las dificultades propias del mismo.

La base que representa a la sección del barco la hice con madera de balsa que tallé con un punzón. El barril también es de la marca Historex. La cuerda la trencé con alambre. El trapo a los pies del pirata está hecho con una lámina de estaño convenientemente arrugada.

Durante el proceso de modelado en más de una ocasión tuve que tirar el trabajo hecho para volver a empezar, hasta que lo di por bueno. Uno puede pensar: para ser la primera vez no está mal. Pero a mi este argumento no me vale. Una vez que terminé ya empecé a pensar en la próxima figura y en la manera en la que iba a evitar los errores cometidos.


La pintura

Si estimulante es modelar una figura el pintarla lo puede ser aún más. La satisfacción de ser el primero y único que va a dar color a tu propio trabajo es enorme. En este caso, como no existe ninguna referencia previa, tuve la oportunidad de imaginar como quería que fuera el resultado.

La pintura la realicé con colores acrílicos siguiendo técnicas ya comentadas en muchas revistas e incluso en artículos y el foro de Lilliput. Una de las pocas novedades para mi fue la utilización del azul prusia de Andrea para la pintura del chaleco. Este color tiene menos capacidad cubriente que el de Vallejo pero tiene la ventaja de dejar un acabado realmente mate. Como no me acostumbré totalmente a su grado de liquidez opté por mezclarlo con el azul prusia de Vallejo, de forma que tuve menos problemas para aplicarlo.

Quizás comentar también como resolví el vello de brazos y pecho. Utilicé un marrón claro y apliqué con un pincel con muy buena punta pequeños trazos y líneas marcando la dirección de los pelos. Luego oscurecí el marrón con negro y repetí la operación insistiendo en las partes donde quería resaltar más el efecto.


Conclusión

Todos tenemos un poco de recelo a la hora de plantearnos nuevos retos modelísticos. Yo no soy desde luego ningún innovador. Pero si nos limitamos a hacer siempre lo que nos da buenos resultados y dominamos perdemos la oportunidad de descubrir si realmente somos capaces de abordar otros campos tanto o más satisfactorios que los que ya conocemos. El modelado puede ser uno de ellos.

Quizás exagerando un poco, ya que hablar de fracaso es excesivo,  podríamos poner aquí la siguiente cita:

“El fracaso no es del que no lo consigue, sino del que no lo intenta“ (Fray Junipero).

 

     

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 © Rafael Cebrián, Noviembre 2000

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