Humberto Garrido

Desde siempre he sentido una gran atracción por el mundo del caballo, ya sea por mi temprana afición a las películas de aventuras, por la imagen siempre épica y romántica de un jinete a lomos de tan noble animal o por la sensación de libertad, que siempre despertaba en mi. la imagen de un caballo galopando con las crines al viento.

Cuando mis padres me llevaban a alguna corrida de toros o al hipódromo no podía evitar ver en los picadores, rejoneadores o "jockeys" a mis héroes del celuloide, inclusive cuando algo mas mayor, corrí delante de ellos por la Ciudad Universitaria o alguna calle de Madrid, creía ver en aquellos oscuros policías vestidos de gris, exóticos lanceros de Bengala o valientes soldados del 7º de Caballería, ilusión que se desvanecía cuando estaban demasiado cerca y había que salir corriendo.

En fin, con este bagaje, cuando me aficioné a las figuras a escala, enseguida quise pintar soldados a caballo, tengo que decir que con resultados bastante pobres, primero usé esmaltes, pero desconocía cualquier técnica de utilización y los caballos que pinté, se asemejaban más a los de los tiovivos de las ferias que a las monturas de mis héroes juveniles; después cuando empecé a utilizar las pinturas acrílicas y aprendí los rudimentos de su técnica, los caballos que pinté fueron bastante mas presentables, pero no he conseguido en superficies tan extensas de piel, conseguir gradaciones de color suaves y contrastadas con el acrílico, con lo que me decidí a probar suerte con las pinturas al óleo.

Leí bastantes veces (y lo sigo haciendo), el libro de Shepherd Paine de pintura y modelado y todos los artículos de revistas sobre el tema que cayeron por mis manos, también me documené bastante sobre las distintas razas, tipos y colores de los caballos, tuve que borrar los primeros intentos, pero en el momento que vi pintar un caballo al óleo, (fue durante una visita hace unos años a Euromilitaire en Folkestone) comprendí mejor de qué se trataba.

La técnica que utilizo es como sigue: primero, después de preparar la pieza de la forma habitual, le doy una imprimación de "putty" muy disuelto con acetona, después le doy una segunda capa con esmaltes mates de "Humbrol" haciendo una mezcla con estos más oscura que el color base en que voy a pintar el caballo, también le doy alguna luz muy contrastada para que me sirva como guía a la hora de aplicar el óleo. Hecho ésto, dejo secar la capa base durante un día por lo menos y una vez seca preparo las mezclas de colores.

Uutilizo óleo de artista de la marca "Windsor & Newton" que son los que tienen un pigmento más fino. Los óleos conviene mezclarlos para que se desarrollen mejor sus características y conseguir mejores resultados cromáticos y opacidad. Hay que preparar bastante cantidad de pintura para la base ya que de esta primera mezcla, cogeremos porciones para preparar las luces y las sombra. Yo utilizo aguarrás puro para disolver la pintura, inclusive, si quiero que tenga un acabado final algo más brillante, añado un poco de aceite de linaza. La textura que debe tener la pintura debe ser la de la mantequilla cuando empieza a derretirse.

Después preparo dos luces y dos sombras bastante contrastadas, todo ello en la paleta. Con los óleos hay que tener mucho cuidado con el blanco y el negro porque cambiarían bastante los tonos del color que estamos utilizando llevándolo a gris, sobre todo si estamos pintando en tonos marrones, estropearía bastante el trabajo. Ahora pasamos a aplicar sobre el caballo la pintura, primero la primera luz cubriendo totalmente toda la parte de la figura que hemos decidido que tiene luz, después hacemos lo mismo con la sombra y por último rellenamos con color base el resto, dejando cubierta con estos tres tonos toda la superficie, pasamos entonces ha fundir los colores, difuminando con un pincel plano, pero de baja numeración, los bordes de la pintura en sentido perpendicular a la raya que forma el límite entre los colores aplicados, fundiendo solamente la zona contigua entre los colores. Fundimos primero la luz con el color base y luego la sombra.

 

 

Debemos siempre examinar el trabajo y comprobar que en este proceso hemos conseguido una gradación suave entre los distintos tonos que hemos aplicado; para conseguir las luces intensas y las sombras profundas, aplicamos la mezcla que tenemos en la paleta sobre las zonas donde van estos tonos, primero las luces y fundimos este color con la luz que ya tenemos, con un pincel plano limpio, con un movimiento como de punteo. Lo mismo hacemos con la sombra profunda.

Si queremos subir más la luz o sombrear más, aclaramos más la segunda luz u oscurecemos la sombra y la aplicamos de la manera anteriormente explicada. Después de esto suelo pasar por toda la superficie un pincel plano grande y muy suave para peinar la pintura y que quede toda la superficie igualada en cuanto a su textura.

Debemos dejar secar bastante la pintura de forma natural, si queremos conseguir el acabado levemente satinado de la capa de los caballos.

Espero que estos comentarios os sirvan si os decidís a utilizar esta técnica. Abajo pongo una guía con los colores que utilizo con cada tipo de caballo de todas formas es importante documentarse sobre el tipo de caballo que vamos a pintar con fotografías, revistas o cualquier información que nos sea útil para conocer sus características.

 

 

 

Caballos blancos o tordos(grises)
  Color base, blanco de titanio, un poco de negro marfil, un poco de amarillo cadmio.
Luces : más blanco de titanio
Sombras : negro marfil

Caballos negros o muy oscuros
  Color base: negro marfil, un poco azul de Prusia, un poco de carmesí de alizarina Permanente.
Luces: muy pocas, mezclando con el color base blanco y un poco de azul y carmesí.
Sombras: negro

Caballos bayos (marrón rojizo)
  Color base : rojo cadmio oscuro, marrón de marte, pardo rojo
Luces : pardo rojo, amarillo cadmio oscuro.
Sombras: tierra siena tostada, tierra sombra calcinada.

Caballos alazán (marrones naranja)
  Color base : rojo indio, naranja cromo, amarillo cadmio oscuro.
Luces : amarillo cadmio oscuro.
Sombras : rojo indio, tierra siena tostada.

 


© Humberto Garrido. Enero 2002