La elección de Abraham Lincoln en 1.860 como presidente de los
Estados Unidos de América, fue el detonante del abandono de la
Unión por parte de los estados del sur, por primera vez en su historia
un presidente había sido elegido sin el concurso de estos estados,
su programa político comprometía gravemente el sistema económico
y social del sur: Así pues semanas después de la elección de Lincoln, los congresistas del sur abandonaron la capital federal; el 20 de diciembre de 1.860 la Convención Estatal de Carolina del Sur ratificó un decreto separándose de la Unión, el 9 de enero del siguiente año Mississipi, el 10 Florida y el 11 Alabama, el 1 de febrero los estados de Georgia, Luisiana y Texas declararon formalmente su independencia; el 8 de febrero los representantes de dichos estados reunidos en Montgomery, Alabama eligieron un gobierno provisional con una nueva Constitución y al día siguiente eligieron a Jefferson Davis como primer presidente de la Confederación de Estados de América. El gobierno Federal tomó una actitud un tanto ambigua al principio
del conflicto ya que temía enemistarse también con los estados
que estaban indecisos de Virginia, Carolina del Norte, Tenessee, Arkansas
y, en menor medida, Maryland, Kentucky y Missouri. En marzo, el recién creado Gobierno Confederado envió representantes a Washington para negociar la evacuación de los fuertes e instalaciones federales en su territorio. Estas pretensiones fueron rechazadas y a principios de abril Lincoln envió una expedición naval de socorro a Fort Sumter, en el puerto de Charleston (Carolina del Sur) e informó al gobernador de este estado de su decisión. A las 4,30 de la madrugada del 12 de abril las baterías de artillería de Charleston empezaron el bombardeo del fuerte en lo que se considera como el inicio de la guerra. El presidente Lincoln solicitó de los estados de la Unión setenta y cinco mil voluntarios para acabar con la rebelión. Virginia, Carolina del Norte, Tenessee y Arkansas se opusieron promulgando sus propios decretos de secesión y uniéndose a la Confederación. En Maryland, Kentucky y Missouri la opinión estaba divida, siguieron formando parte de la Unión, pero muchos de sus habitantes se pusieron del lado confederado existiendo inclusive unidades de Kentucky y Missouri en ambos ejércitos. A su vez una parte de Virginia, la zona montañosa del oeste, no reconoció la secesión, se dividió del resto de Virginia y en 1.863 se convirtió en un nuevo estado de la Unión.
La tropa del norte eran principalmente milicias, reclutadas por unos meses y a punto de licenciarse, sin ninguna experiencia en combate y tras un feroz enfrentamiento, las fuerzas de la Unión prácticamente se desintegraron. Si las tropas del sur hubieran aprovechado esta victoria, posiblemente hubieran llegado a la capital federal forzando un acuerdo, pero no fue así, esta batalla de Bull Run para el norte y Manasas para el sur, fue el primer enfrentamiento serio de la guerra. Fue la primera de una serie de derrotas militares para el norte que evidenciaron que la mejor parte de la oficialidad del ejército de antes de la guerra había pasado al lado confederado. Pero la potencia del norte se manifestó en otros frentes. La
Armada de la Unión realizó un eficaz bloqueo de los puertos
del sur por donde salía su algodón hacia Europa y a la vez
integraba en su ejército cada vez más soldados, en gran
parte provenientes de la inmigración. En la primavera de 1.862
una fuerza anfibia tomó Nueva Orleáns y empezó a
remontar el río Mississipi, a la vez que el ejército al
mando de los generales Ulysses S. Grant y William T. En un intento un tanto desesperado de mostrar su mayor capacidad táctica, el general confederado Robert E. Lee, hijo menor de uno de los héroes de la Independencia Americana, que había sustituido al general Tomas J. Jackson en el mando del ejército del norte de Virginia, inició una maniobra hacia el norte, atravesando el estado de Maryland, penetrando en Pennsylvania y cortando las comunicaciones terrestres de Washington, principalmente el ferrocarril. Animado por las victorias sobre el ejército federal en Chancellorsville y Fredericksburg, siguió hacia el norte a través del valle del río Shennandoah con la intención de cercar Washington y forzar un reconocimiento por parte del presidente Lincoln, presionado por las potencias europeas Francia e Inglaterra, del nuevo estado en el sur. A estas naciones europeas, les venia muy bien el algodón del sur a la vez que empezaban a mirar con recelo la nueva potencia que se estaba perfilando en América. Al mismo tiempo y con algunos encontronazos como la batalla de “Brandy Station” en Virginia, el ejército del Potomac al mando del general Joseph Hooker, iniciaba también el camino hacia el norte en paralelo al ejército de Lee, unos kilómetros más al este, Hooker fue sustituido por el general George G. Meade el 28 de junio de 1.863.
El 1 de julio de 1.863 en la ciudad de Gettysburg situada al sur de
Pennsylvania, muy cerca de la frontera con Maryland, comenzó la
que seria una de las más importantes y decisivas batallas de la
guerra. El día anterior, efectivos de la Primera División de caballería de la Unión al mando del general John Buford, tomaron posiciones en las afueras de la población, estableciendo un puesto de reconocimiento en el seminario Luterano que existía en esta ciudad. Al día siguiente llegaron las primeras unidades del ejército confederado, siendo retenidas por efectivos de la caballería desmontados, resistiendo y haciendo tiempo para que el grueso del ejército federal con su artillería llegaran al teatro de operaciones. Ese día, cuando por fin entra en combate el 1er Cuerpo de Ejército, su jefe, el general John F. Reynolds, es alcanzado por disparos enemigos falleciendo en el campo de batalla. La acción de la caballería permitió el despliegue del ejército federal en una línea que iba desde las colinas de Round Top en el suroeste, hasta las lomas que circundan el citado seminario, pasando por unas pequeñas colinas junto al cementerio de la ciudad. El dos de julio se producen los enfrentamientos en “Big Round Top” y “Little Round Top”, donde se produce la conocida carga a la bayoneta del 20 Regimiento de Infantería de Maine al mando del coronel Joshua L. Chamberlain, cuando habían gastado todas sus municiones en la defensa de sus posiciones, causando una importante derrota en el flanco del ejército confederado. El día tres de julio el general Lee, que no tenía una
información fiable de las tropas que tenía enfrente dado
que sus unidades de caballería al mando del general J.E.B. Stuart
habían estado ausentes durante los prolegómenos de la batalla,
ordena un reagrupamiento de su ejército para atacar el centro de
las posiciones de la Unión y el cuartel general de Meade. Este es un relato muy sintetizado de lo que fue esta decisiva batalla y de los acontecimientos mas conocidos. Después de Gettysburg todo cambió para la Confederación, el armamento, la munición y los pertrechos escaseaban, intentaron suplirlo con una resistencia heroica pero el resto de la guerra se desarrolló en su territorio; el ejército del norte sustituyó a muchos de sus jefes por nuevos oficiales que habían destacado como Chamberlain y que demostraron mucha mas eficacia en las acciones bélicas a la vez que los medios con los que contaban eran muy superiores.
Las guerras, son siempre un gran desastre y son la constatación de un fracaso colectivo, y más las guerras civiles que han ocurrido en esta era contemporánea. Detrás de ellas siempre hay unas profundas causas sociales, económicas y políticas que quienes más tenían que trabajar para solucionarlas de una forma civilizada, a veces más radicalizan los conflictos y al final acaban en acontecimientos dramáticos que no solamente dividen territorios, sino también familias, amigos o vecinos. La guerra civil que vivieron los EE.UU. no fue una excepción, pero a pesar de algunas secuelas como el asesinato del presidente Lincoln, la segregación racial que pervivió durante demasiado tiempo en algunos estados o la aparición de grupos extremistas como el Ku Klux Klan, los ciudadanos de los EE.UU. supieron reconciliarse con una cierta rapidez, afrontar juntos el futuro y construir una nación que con todos sus problemas y contradicciones, es la más poderosa y probablemente vital del mundo.
Comentar que Buford, ferviente partidario de la Unión, rechazó
el ofrecimiento Fue comandante de la brigada de caballería del 2º Cuerpo del Ejército de Virginia, de la brigada de reserva del Ejército del Potomac y jefe de la primera división de caballería del este ejército; fue ascendido a Mayor General (general de división) en julio de 1.863 durante la batalla de Gettysburg. El 21 de noviembre de 1.863, cae enfermo de las secuelas de heridas recibidas en combate, siendo relevado del mando. Falleció en Wahsington el 16 de diciembre del mismo año, aquejado de fiebres tifoideas, siendo enterrado en el cementerio militar de West Point con todos los honores. Buford, era un hombre muy sencillo y cercano, combatía en primera línea con sus hombres, lo que le hizo un jefe querido y respetado y con justa fama de capacidad y valentía. La idea de esta figura me surgió en un taller de la Asociación Alabarda cuando le pedimos a nuestro compañero Luis Gómez Platón que nos hiciera una demostración de pintura en un sombrero de color negro y preparé una cabeza de la marca australiana “Shennandoah” para ello. Luis me pidió que le pintara un poco la cara con un color carne para aplicar mejor los colores en el sombrero, una tarde me puse a pintarla y a medida que avanzaba me recordaba mucho al actor que caracteriza a Buford en la película Gettysburg, ni decir tiene que el taller que hizo Luis fue una maravilla y el resultado está en el sombrero pintado por él. Ya había visto esta figura de Raúl García Latorre
para “Art Girona” transformada en distintos personajes de la
Guerra Civil Americana; que recuerde el general Barnard Bee, James Longstret
y el coronel Elmer Elsworth y decidí utilizarla para representar
al general Buford. La figura tiene una pose muy buena, los detalles, caída de los tejidos, arrugas etc., son impecables, aunque tiene una pequeña inexactitud, la levita que lleva no corresponde a un teniente, por la cantidad y disposición de botones correspondería a un Mayor General (general de división), pero bueno, yo personalmente que no sé modelar, prefiero sacrificar un poco el rigor histórico a la belleza del trabajo escultórico realizado, y ¿quién nos dice que no hubo un teniente que heredó la levita de su padre general de división?. También otro compañero de la Asociación, Javier Méndez me transformó un poco la figura, cambiándole la forma del cuello de la levita haciéndola abierta con el cuello vuelto y modelando un pañuelo alrededor de éste. Conservé el fajín de general, aunque no solían utilizarlo en campaña y le añadí una pistola y una funda de prismáticos, también de “Shennandoah”. En cuanto a la pintura, para mi lo más destacable y complicado es la levita. El color azul oscuro y más en un paño extenso, siempre es complicado que quede bien por dos motivos, el primero es la tendencia de este color a brillar y el segundo darle profundidad a una prenda muy oscura y que ocupa una parte importante de la figura. Para su pintura utilicé unos colores que me recomendó Juan Carlos Ávila Ribadas en las visitas que este verano nos hizo a Alabarda y en las que tantas cosas nos enseñó, se trata de un azul verdoso muy mate, negro y marrón oscuro, dando luces con un poco mas de azul, gris azulado y carne dorada y oscureciendo con negro. Hay que tener cuidado y paciencia en el proceso de pintura, no sobando con el pincel demasiado la superficie, para evitar que esta se pula, más bien aplicando las luces y las sombras con un punteado y dejando secar un poco entre capa y capa. Técnicamente utilicé los ya conocidos “tres tonos” aunque en esta ocasión los reduje a dos por que el más oscuro era prácticamente negro puro, exageré un poco las luces en los bordes superiores de la levita y ensucié los faldones de ésta con tierras, ocre y carne. El fajín en un principio lo pinté en color rojo, pero consultando libros sobre el tema me dí cuenta que si bien el fajín de jefes y oficiales era de color rojo, en el caso de los generales era de color ocre amarillo y lo volví a pintar en ese color. Ha sido un placer pintar esta figura después de una temporada difícil para mí en el terreno personal. Me ha resultado muy gratificante, tanto el tiempo que he dedicado a su decoración, como el dedicado a documentarme y volver a repasar algunos libros que tengo sobre este episodio de la historia y sus personajes que creo determinaron en gran medida no solamente el destino de los Estados Unidos, sino también el del mundo tal y como ahora lo conocemos. Cara
Sombrero
Pañuelo del cuello
Levita
Botas
Correajes y funda de la pistola
Fajín
Funda de los prismáticos
Metal dorado
© Humberto Garrido Martín. Octubre 2003
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