Dedicado a Miguel Montes Castrillo. Apasionado por Roma, excelente miniaturista, gran amigo y mejor persona.

Soldiers
54 mm.

 

Siempre me he sentido muy atraído por Roma y por toda la cultura clásica. A pesar de sus sombras, me parece sorprendente que, mientras en otras partes de la Tierra el género humano vivía en tribus y en estado semisalvaje o en civilizaciones como las orientales extremadamente jerarquizadas y crueles, a orillas del Mediterráneo floreciera primero en Grecia y sus ciudades y después en Roma, toda la cultura de la que hoy somos herederos; que se preocuparan de la medicina, la historia, el pensamiento filosófico y político, las artes, la milicia, que se crearan los primeros estados estructurados que se conocen y además, en el caso de Roma, que se hicieran infraestructuras civiles y obras públicas (bastantes de las cuales hoy siguen en uso) que facilitaban la vida a sus ciudadanos. Me parece admirable. Quizá la esclavitud, el sometimiento de otros pueblos de forma violenta o la persecución religiosa de las que fueron víctimas algunas comunidades como los cristianos, sean la parte más oscura de esta época, pero es cierto que estas conquistas en el caso de Roma, extendieron por toda Europa, Norte de África y Oriente Medio toda una civilización y una lengua, el Latín.

A pesar de todo esto, nunca había representado ningún personaje de la época en miniatura, excepción hecha del “Máximo” de Raúl, al que yo también sucumbí.

Después de ver algunas figuras de Adriano Laruccia pintadas por amigos, me decidí a pintar yo también un soldado de Roma. Esta extraordinaria figura, también de Laruccia para la marca “Soldiers”, representa a un legionario tal y como aparecen en la columna de Trajano en la ciudad de Roma, equipado con la conocida como “Lorica Segmentata”, armadura formada por distintas láminas de hierro unidas con cintas de cuero, que se ataban en el pecho y en la espalda con cierres de latón y cuero. Se conoce muy bien este tipo de armadura por la cantidad de restos arqueológicos encontrados, especialmente en el año 1.964 en Cordbridge, en el norte de Inglaterra, junto adonde estuvo el Muro de Adriano; el casco o “Galeus” es de tipo gálico, copiado de los que usaban los galos, con la gran protección de la nuca y las carrilleras características de este tipo de cascos. Va armado con espada corta llamada “Gladius” de origen íbero, “Pilum”, la jabalina construida en dos partes una metálica y otra de madera y escudo “Scutum” rectangular y con forma de teja. Este equipamiento estuvo en uso aproximadamente dos siglos, el I y el II de nuestra era.

El equipo del legionario estaba diseñado para su utilización en las tácticas del ejército romano de la época que consistían fundamentalmente en grandes formaciones de soldados muy disciplinados y entrenados que formaban cuadros de combate frente a un enemigo aguerrido y valiente, pero anárquico y poco o nada disciplinado. Es fácil imaginar el efecto que solamente la presencia de las legiones causaría en el enemigo, todos iguales, con el mismo equipo y armamento, con tropas auxiliares, artillería, arqueros y caballería en los flancos. En definitiva, una gran maquinaria bélica.


Proceso de decoración

Después de la preparación de la figura de la forma habitual, procedí a pulir toda la superficie que ocupa la “Lorica”, primero con un cepillo de latón muy suave, después con lija de agua muy fina y lana metálica “0000” y por último bruñí el metal con distintos utensilios metálicos. Una vez bien pulido y brillante el metal, le di dos capas de “Smoke” de “Tamiya”. Una vez seca esta capa, apliqué algunas aguadas con el pincel muy escurrido con sombra tostada, azul de Prusia y negro. También perfilé en negro todos los elementos que forman la armadura; este proceso lo repetí en el casco. Por último, apliqué sobre ambas partes dos manos de barniz satinado de “Vallejo”. Las partes de latón las pinté con tintas de imprenta latón y oro.

Despues pinté las carnes. Sobre todo en la cara, intenté darle un aspecto de tipo duro y curtido por los largos años de servicio en las Legiones.

 

Para pintar el resto de los metales blancos, utilicé pinturas acrílicas metálicas de “Citadel” en concreto “Gun Metal” y “Chainmail” y para los metales dorados, tintas de imprenta.

El pañuelo de el cuello y la túnica se pintaron con pinturas acrílicas de la forma habitual con este material.

En el caso del escudo y para romper la monotonía de una superficie tan grande de un mismo color, hice una gradación de color utilizando la técnica de los tres tonos ya explicada en otras ocasiones. El dibujo del escudo, que dicho sea de paso me daba bastante miedo, está dibujado a mano alzada con un lápiz muy blando (8B) y luego con pincel. Como conservaba las mezclas del rojo, si me salía, retocaba; la verdad es que al final quedé bastante satisfecho con su terminación, el “umbo” pieza metálica en el centro que protegía la mano está realizada como la “Lorica”.

Tengo que decir que pintar esta pieza ha sido tremendamente satisfactorio, el nivel de detallado y la calidad de modelado y fundición hace que te puedas recrear en los detalles.

 


Cuadro de colores

Carnes:

  • Color Base: Carne dorada (845) + Bermellón (947) + Uniforme Inglés (921).
  • Luces: Base + Carne dorada (845) + Carne clara (928).
  • Base + Marrón mate (984) + Violeta (960) + Negro (950).

Pañuelo:

  • Color Base: Turquesa (966) + Marrón mate (984) + Negro (950).
  • Luces: Base + Turquesa (966) + Azul pálido (906).
  • Sombras: Base + Negro (950).

Túnica:

  • Color Base: Gris Caqui (880) + Uniforme Inglés (921) + Marrón cubierta (986).
  • Luces: Base + Marrón cubierta (986) + Blanco pergamino (820).
  • Sombras: Base + Negro (950).

Escudo:

Parte Roja:

  • Color Base: Bermellón (947) + Rojo cadmio tostado (814) + Azul de Prusia (965).
  • Luces: Base + Bermellón (947) + Escarlata (817) + Naranja (956):
  • Sombras: Base + Azul de Prusia (965).

    Parte amarilla:

  • Color base: Uniforme Japonés (923) + Uniforme Inglés (921) + Amarillo mate (953).
  • Luces: Amarillo mate (953) + Blanco (951).
  • Sombras: Uniforme Inglés (921).

 

 

 

© Humberto Garrido Martín. Enero 2005