Después de haberse concertado por los Reyes Católicos el
enlace de su hija la Princesa Doña Juana con el Duque de Borgoña
en el año de 1496, Felipe el Hermoso entro en el goce de la soberanía
de Castilla; y la guardia noble de los Archeros que servia a su persona,
empezó a contarse como guardia española. La primera vez
que esta guardia entró en España, fue el 29 de Enero de
acompañando a los Príncipes a Toledo, donde fueron jurados
en la iglesia catedral el 22 de Mayo. Así continuo prestando el
servicio a la inmediación de las Personas Reales, por cuya razón
se llamaron Guardias de Corps. La fuerza de esta compañía era de “cien plazas de servicio y diez y ocho reservadas; todos habían de tener las circunstancias siguientes: nobles, vasallos de S.M. originarios de los Países Bajos y Condados de Borgoña; de buena presencia, sanos, sin mal de corazón, gota coral, gotoso, quebrado, nota de cobarde ni disimulado, o recibido afrenta alguna. Si eran casados habían de serlo honradamente, y de edad de veinte y cinco a treinta años. Si alguno que pretendiese plaza no fuese noble, sino hijo de ciudadano honrado, sin nota de infamia ni mancha de herejía, se podía dispensar habiendo primero servido al Rey seis años en la guerra, y siendo hacendados y aprendiendo los idiomas flamenco y walon. No podía ser admitido ningún oficial mecánico o vil, ni persona que hubiese servido en los ejércitos enemigos”. A todos los Archeros se les tomaba el juramento de fidelidad en manos del Capitán, que era el juez privativo de toda la compañía; “conocía en todas las causas criminales, y sentenciaba con arreglo a las leyes establecidas. Todos sus individuos gozaban el privilegio de traer armas ofensivas y defensivas en la corte; no ser ejecutados por la justicia ordinaria por deudas de cualquiera clase que fueran, tanto en armas, vestidos, muebles, gages y sueldos, así ellos como sus mugeres”. Los Archeros tenían obligación de estar siempre prevenidos
con caballos del tamaño y bondad que requería una tropa
tan distinguida; sus armas eran gola, peto, espaldar, mangas de malla,
morrión, jabalina y pistolas. El vestuario de esta guardia esta especificado en el tratado de Diego de Soto y Aguilar de esta manera: “Cuando salen a jornadas... van todas las guardas a caballo armadas con peto y espaldar, mangas de malla, morriones y unas lanzas como jabalinas, a modo de venablo largo y ancho con manga de terciopelo carmesí, con un remate de fleco de los colores de su casaca y dos pistolas; las casacas de paño amarillo, guarnecidas de terciopelo escaqueado y corazón carmesí con alamares de seda de los colores; calzas de paño atacadas, cada cuchillada con tres vivetes del mismo paño; capote de lo mismo, guarnecido como las casacas; este es el vestido de camino, con el cual suele servir entre año; llevan también su morrión con plumas, y en la testa del caballo su plumage de colores. El vestido es de distinta hechura, que es jubón de raso pajizo atrencillado, calza atacada de paño, guarnecido de terciopelo de cuadrillo y corazón carmesí. Las armas una cuchilla grande enhastada que llaman aguja. Tienen obligación de tener caballo por lo que sucediere.” Por las contratas originales de las libreas que se daban a los criados de la Casa Real, constan las prendas que por reglamento recibían los Archeros, y son: un jubón de raso cuajado con molinillos de seda del mismo color mosqueado con faldones largos al uso; calzas atacadas con fajas jaqueladas pespuntadas y rasos amarillos picados y mosqueados; bohemio de terciopelo amarillo con mangas colgando, guarnecido alrededor con tres fajas, las dos jaqueladas y la de en medio carmesí y el cuerpo en Holanda; casaca de armas de paño para de a caballo con sus mangas colgando, guarnecida de fajas de tercipelo escaqueado, y entre las dos una carmesí, larguada con nueve largos y diez y seis alamares en el pecho y golpes, forrada de fustan; calzas (para montar a caballo) de fajas de paño amarillo con tres ribetillos de lo mismo en cada una, forradas en lienzo con alamares a los lados y media de lana amarilla; capote ferreruelo de paño amarillo con mangas sueltas, y todo guarnecido alrededor; vueltas y cuello de gajas jaqueladas, y entre dos una carmesí con seis alamares de seda colocados, dos en el cuello, y dos en cada bocamanga; un jubón de lienzo crudo amarillo llano para armarse; un sombrero walon fino con toquilla de tafetán escaqueado, de la cual se forma una rosa; tres plumas, una carmesí, otra blanca y la tercera amarilla; un par de medias largas de a vara de estambre amarillo, y un par de zapatos de cordobán de a tres suelas. Unos tiros y pretina de cordobán bayo y hierros dorados; una vaina de espada y daba del mismo material. También consta por los mismo papeles que se les daban botas para montar. Esta compañía se extinguió por Felipe V cuando sucedió
en el trono a Carlos II.
La figura se presenta acompañada de dos fotografías (vistas desde ambos lados de la figura) y una breve reseña histórica sobre la creación de estos guardias reales por Felipe II. Después de haber leído innumerables criticas hacia las figuras de esta firma debo reconocer que no me ha defraudado en exceso, o por lo menos no me ha defraudado más que otras que gozan de mayor renombre dentro del mundo miniaturístico; el modelado del caballo es bastante bueno y está bien proporcionado o por lo menos eso me parece a mí; la figura baja un poco la calidad (siempre bajo mi punto de vista) no esta del todo mal aunque se le pueden sacar algunos defectos (p. Ej. la cabeza es un poco pequeña) y personalmente hubiera preferido un poco más de definición en ciertos detalles (p. Ej. la armadura de los brazos).
El encaje de las piezas no es complicado y en la mayoría de los casos con un poco de lima basta para que encajen adecuadamente sin que se necesite un uso excesivo de la masilla salvo en partes muy concretas (aunque no estoy totalmente seguro de que las piezas no hayan llegado a mis manos “algo” limpias y preparadas por Paco). No hay piezas que por su tamaño o peso necesiten de pernos para su fijación (aparte de las patas del caballo en la base) no obstante es recomendable usar uno para sujetar la mano con la lanza al brazo.
Se presenta bastante bien detallado, con un despiece sencillo y lógico,
el cuerpo viene separado en dos mitades con la manta y la silla modeladas
en cada pieza, la cabeza y la cola aparte. El trabajo de enmasillado es
el normal de cualquier caballo; el escalón entre el cuello y el
cuerpo se disimula un poco por el arnés del pecho y la junta de
las dos mitades del cuerpo (hay que trabajarla un poco mas en la parte
de la silla de montar) también se disimula por el arnés
que recorre la grupa.
Prácticamente es monobloque, salvo los accesorios que muestra la figura como la espada, la lanza (con la mano modelada), la pluma del casco y el vuelo del bohemio (en la espalda) que hay que trabajar bastante para que las uniones de los cortes queden lo más escondidas posible. Caballo (oleos)Después de haber visto los resultados que mi compañero y amigo de asociación Humberto Garrido Martín obtiene con los oleos y luego de haber vivido en primera persona un taller impartido por él sobre como pintar caballos con esta técnica me he decidido por probarla en una de mis figuras. Tengo que decir que es el segundo caballo que pinto (el primero, con acrílicos, fue un autentico desastre); el empleo de los oleos para pintar éste me ha facilitado mucho la transición de colores (desde las sombras a las luces) aunque es un poco más tedioso eso de ir fundiendo los tonos unos con otros para conseguir la degradación, el resultado, para un novato es, con diferencia, mejor que con los acrílicos. Una vez enmasilladas todas las uniones y aplicada una mano de putty disuelta en acetona le di al caballo una base de pintura acrílica empleando Sombra Tostada y Marrón Naranja a partes iguales; después de dejar secar la base apliqué Marrón Naranja sólo en los sitios donde iba a colocar las luces para que me sirvieran de guía. Para pintar figuras con oleos existen dos caminos uno es mediante la técnica de “bloqueo” y el otro es mediante la técnica de “wet on wet” (ver en el foro de oleos las explicaciones que sobre estas dos técnicas da un maestro como Augie); después de hacer una prueba sobre uno de los cuartos trasertos del caballo con el “wet on wet” me decanté por emplear la técnica de “bloqueo” porque se adecuaba mas a mis gustos personales y también porque me parecia más sencilla de emplear para ésta mi primera aproximacion al mundo de los óleos.
Los colores al óleo que he empleado para su decoración han sido (todos de la marca Windsor & Newton):
La mancha blanca de la frente se hizo con acrílico Blanco muy diluido para marcarla más sobre el óleo El resto de los elementos del caballo como los correajes y la manta de la silla de montar fueron pintados con acrílicos: CORREAJES (realizados con lámina de estaño).
MANTA DE LA SILLA DE MONTAR.
Archero (acrílicos)
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