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Por esa razón, en los primeros regimientos confederados que se crearon –como es el caso del 4º de Infantería de Virginia– las compañías a menudo llevaban nombres que hacían referencia a su origen; por ejemplo la Compañía «C» de dicha unidad, denominada «Los Guardias de Pulansky» porque sus miembros provenían de Pulansky Country (Virginia). Otra compañía del mismo regimiento llevó esto aún más lejos, mostrando en su título el orgullo por un legado común. En su origen dicha unidad estaba compuesta principalmente por estudiantes del Washington College, universidad virginiana que desde 1776 hasta 1798 fuera conocida como Liberty Hall Academy. Por esa razón, los jóvenes alumnos de esta institución que se alistaron como voluntarios para combatir en la gran aventura bélica que se avecinaba lo hicieron como «The Liberty Hall Volunteers», demostrando así un evidente orgullo por su escuela. Antes de acabar el año académico, los miembros de esta compañía habían recibido instrucción militar a cargo de los cadetes del vecino Instituto Militar de Virginia. Cuando por fín se unieron al 4º Regimiento como la Compañía «I», para servir durante un periodo de un año, los hombres del Washington College estaban considerados como una unidad bien entrenada, teniendo en cuenta los niveles existentes en 1861. Aquellos jóvenes pronto aprendieron que la guerra era un asunto mucho más serio de lo que habían pensado en un primer momento y que ni las balas de fusil ni los proyectiles de artillería sentían respeto alguno por los logros académicos. Durante la primera batalla de Manassas (Bull Run), los soldados provenientes del Liberty Hall vieron morir a seis de sus compañeros y como otros muchos resultaban heridos. A partir del 14 de abril de 1862 la unidad perdió gran parte de su «sabor universitario», ya que en esa fecha fue reorganizada con la incorporación de cuarenta y nueve hombres provenientes de la milicia y once más que se transfirieron desde otras unidades.
El 4º de Infantería sirvió en el Ejército del Norte de Virginia hasta el fín de la guerra y junto a otros cuatro regimientos virginianos (el 2º, el 5º, el 27º y el 33º) formaría parte de la afamada «Brigada Stonewall», un hecho del que los veteranos voluntarios del Liberty Hall se enorgullecerían durante los años venideros. Nuestro protagonista muestra la indumentaria que llevaban los componentes de la Compañía «I» cuando se presentaron en el campo de batalla de Manassas, en julio de 1861. Su uniforme, muy sencillo y similar al de otras unidades confederadas al comienzo del conflicto, consiste en un pantalón de estilo típico entre las milicias, una «camisa de batalla» y una gorra de faena. El equipo personal se compone de una variopinta mezcolanza, en la que se combinan pertrechos de origen militar con piezas de adquisición privada. Como armamento lleva un mosquete cal.69 de ánima lisa, que ha sido «modernizado» al sustituir el sistema de chispa por uno de percusión. LA FIGURAAún recuerdo el día en que Juan Gómez de Segura y Antonio Zapatero Guardini, engranajes fundamentales de la firma Corso Models, se presentaron ante mí dispuestos a hacerme lo que según ellos era una «proposición indecente». Una vez recuperado de la impresión y con cierto grado de cautela, accedí a escucharles y así me contaron que se les había ocurrido la idea de entregar en el torneo de figuras «León Rampante 2003» un trofeo a la figura mejor pintada de su marca, que consistiría en una figura original modelada por Antonio. Y querían que fuera yo el encargado de pintarla. Muy halagado por la propuesta, pero consciente de lo difícil que me iba a resultar llevarla a cabo (falta de tiempo, compromisos anteriores, etc), comencé a esbozar un inicio de disculpa cuando, de repente, Antonio abrió la cajita que llevaba en las manos y puso ante mis ojos la pieza en cuestión: un precioso soldado confederado de la Guerra Civil Americana. ¡Que maravilla! En ese momento se me olvidaron todos los impedimentos y tan solo fui capaz de balbucear algo así como: –Nene gusta. ¡Muñeco «pa» mí...! Lo demás ya es cuestión de pinturas, de pinceles y de disfrutar a tope con una pasión. LA PREPARACIÓNAl tratarse de una pieza original en masilla, la verdad es que este proceso resulto de una sencillez abrumadora. Nada de «rebabas», casi todos los encajes solucionados... lo dicho: ¡una auténtica gozada!. Así pues, tras repasar ligeramente con lija de agua algunos detallitos –más por la fuerza de la costumbre que por necesidad–, hacerle una baqueta al fusil con plástico estirado así como una correa con lámina de estaño, y dejar preparada la unión de las manos con los antebrazos, imprimé la pieza a aerógrafo en gris claro (mitad blanco mate XF-2, mitad gris cielo XF-19, ambos de Tamiya) y me dispuse a comenzar el proceso decorativo.
LA PINTURAPara pintar la figura tomé como referencia la misma ilustración de Don Troiani que sirvió de inspiración al «Gran Guardini» para su escultura; esta lámina aparece en el libro Soldiers in America 1754-1865, donde el extraordinario artista hace un interesante estudio de los uniformes llevados por los soldados estadounidenses, así como por algunos de sus enemigos, desde el periodo colonial hasta la guerra civil (curiosamente, la misma lámina fue reproducida posteriormente en otro libro suyo titulado Regiments & Uniforms of the Civil War).
En esta ocasión, la mayor dificultad provenía de la camisa y, sobre todo, del pantalón, cuyo color entre grisáceo y azulado, oscuro ma non troppo, constituía todo un desafío para un «mezclador» que se precie de serlo. En ambos casos opté por realizar una primera combinación básica de dos o tres colores, que fui matizando luego poco a poco con la aportación de otros tonos diversos, en cantidades lo suficientemente pequeñas como para aportar al conjunto un matiz cromático adecuado, pero sin alterar por ello la esencia primordial del color que estaba buscando como resultado final. Pensando que a muchos de vosotros quizás os podría resultar interesante, o cuando menos curioso, conocer las mezclas completas que realicé para decorar dichas prendas, he decidido incluirlas en el artículo, aunque sólo sea a título documental y no con la pretensión de convertirlas en pauta. Si alguno de vosotros está interesado en reproducir estas tonalidades, pero sin complicar tanto el proceso, lo único que tendrá que hacer será emplear los dos o tres colores básicos (reseñados en primer lugar dentro del cuadro de colores) y luego eliminar, reducir o alterar las demás aportaciones hasta conseguir un resultado que se adapte a sus propios gustos; estoy seguro que con un poco de lógica y sentido artístico, obtendréis unas tonalidades igualmente válidas para vuestras figuras. Por lo demás, tanto los materiales como las técnicas aplicados fueron los habituales, así que no tengo nada que añadir al respecto que no se haya dicho ya con anterioridad. En cuanto al terreno, decir que es muy sencillo y que lo realicé con masilla epoxy Epofer E-610 de Feroca, arena extra fina, hierba sintética y un trocito de rama natural. Para decorarlo empleé acrílicos de las series «Model Color» y «Liquid Acrylic» de Vallejo. Debo admitir que disfruté mucho pintando esta figura, tanto por el tema como por el hecho de ser un original, y que me siento bastante contento con el resultado final, aunque reconociendo, eso sí, que ciertas sombras quedaron algo exageradas en su trazo dentro del conjunto. En cualquier caso, espero que a vosotros os haya gustado y que mi trabajo os pueda servir como referencia y estímulo. Para concluir, me gustaría dedicar este artículo a Luis Esteban Laguardia –merecido ganador de este Trofeo «Corso Models 2003»–, por ser un excelente miniaturista y, sobre todo, un excepcional amigo. ¡Va por tí, tocayo...!.
BIBLIOGRAFÍA
CUADRO DE COLORESCarne
Pelo
Pantalón
Franjas laterales del pantalón
Camisa de batalla
Gorra
Funda de la cantimplora
Si no se indica de otra forma, todas las referencias mencionadas pertenecen a la serie acrílica «Model Color», de Vallejo.
© Luis Gómez Platón Febrero 2005
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