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IntroducciónLa Edad Media cuenta con un sinfín de figuras en los diferentes catálogos de miniaturas: Caballeros templarios, teutónicos, hermanos de San Juan, nobles, reyes... todas ellas testigos de turbulentos años. Siendo un aficionado a esta etapa histórica echaba de menos figuras “sin armadura”, es decir, sin pose bélica. Encuadrar un momento histórico adecuado protagonizado por un “hombre sin armas” que tiene la fuerza de impulsar a Reyes, nobles y plebeyos a una Cruzada; “El poder del verbo impulsa el poder de las armas”; ha sido mi intención. Debo anticiparles que no encontrarán en este diorama grandes alardes técnicos en pintura y escenografía ya que en este trabajo realicé mi primera “viñeta histórica”, mis primeras transformaciones, mi primera escenografía... en fin, un primer trabajo quizás demasiado ambicioso, pero que debe ser visto como un “viaje iniciático” a posteriores obras. Nuestra HistoriaLa escena trata de reflejar un día posterior al sermón del Domingo de Resurrección de 1146 en el que Bernardo de Clairvaux convenció a los nobles de Francia en Vézélay de ir a una Segunda Cruzada. La reunión se produce en la Abadía de Cluny, más en concreto en el Edificio de Copias y Reproduciones. Tras la perorata de Bernardo haciendo referencia a textos Bíblicos como causas para la intervención armada de cualquier buen cristiano; Thomas de Tilly esgrime el documento por el que el Papa Urbano II concedía prerrogativas y privilegios a sus antecesores que, siguiendo a Roberto de Normandía se embarcaron en La Primera Cruzada. Esos privilegios nunca llegaron, así como sus posibles beneficiarios dejaron sus vidas en el camino. ¿Volverá a ocurrir lo mismo? Jean de la Frete parece más interesado en los “tesoros” de Cluny que en el contenido de las conversaciones. Sabe que los normandos no estarán dispuestos a ser “capitaneados” por Luis VII y que la iglesia no permitirá que estos nobles realicen su “propia cruzada” repitiéndose los desmanes protagonizados por estos en La Primera Cruzada. No se presenta con su atuendo de caballero, habitual en este tipo de reuniones, sino con un “simple traje de viaje” lo cual denota cuales son sus intenciones: no participar en el llamamiento. Porta un documento firmado por en el que afirman su postura de no intervenir. Raoul de Argoille permanece atento a la conversación. Este caballero normando es “Hermano de La Orden del Temple”. Es la persona que se ha encargado de que el encuentro tenga lugar (por orden del propio Bernardo). Su identidad no aparece reflejada con ningún distintivo de La Orden. Los normandos no confiarían en alguien tan vinculado a Bernardo. Debemos tener en cuenta que es Bernardo quien el 14 de Enero de 1129 en el Concilio de Troyes, expone “Elogios de la nueva caballería templaria” como propuesta para el reconocimiento de La Orden creando posteriormente una regla original basada en la de San Benito; por ello es considerado por muchos “El Gran Maestre en la Sombra”. Raoul se siente obligado a realizar todos los esfuerzos políticos para la adhesión de los normandos para bien de su benefactor y de sus hermanos en Oriente. Bernardo de Clairvaux Las noticias de la toma de Edessa por parte de Zengi resucitaron el fervor cruzado en Europa Occidental. Sin embargo, el movimiento no tenía la misma fuerza que el generado medio siglo antes. Afortunadamente para las fuerzas cristianas en Tierra Santa, así como la Primera Cruzada había contado con un excelente orador como lo era Urbano II, la Segunda Cruzada iba a ser predicada por un hombre igual o más elocuente y convincente que Urbano; Bernardo de Clairvaux. Bernardo era oriundo de Dijon, Borgoña, quien al no tener talento para los asuntos militares tomó la otra opción disponible para los jóvenes de la época: la vida clerical. Había entrado como monje en Citaux, cabeza del nuevo movimiento monástico, el movimiento cisterciense. Después de tres años fue enviado a fundar un nuevo monasterio, cerca de Dijon, que el llamó Clairvaux. A pesar de ser simplemente el abad de Clairvaux, su personalidad terca y dominante, junto con un poder de la palabra furibundo y demoledor, le permitieron ganar influencia y poder dentro de los círculos clericales, a tal punto que mas de un Papa se convirtió en instrumento de sus designios. Bernardo era un hombre muy devoto de la Virgen María
( en la Divina Comedia Dante lo pone como intercesor entre el poeta y
la Virgen) y además estaba lleno de un profundo misticismo. Por
tanto estaba convencido de la importancia de defender los lugares en los
que Jesucristo había puesto su inmaculado pie. Al escuchar que
los territorios de la cristiandad estaban siendo amenazados por el nuevo
campeón del islam, se horrorizó hasta el límite e
inició una serie de prédicas destinadas a convencer a los
nobles de Europa de la importancia de tomar la espada para defender la
fe en Cristo. Uno de los primeros en recibir los elocuentes, contundentes y extensos sermones de Bernardo fué el rey de Francia, Luis VII. Luis había estado en conflicto con el Papa a raíz del nombramiento de un Arzobispo. Además había causado la muerte de mas de un millar de personas que habían buscado refugio en una iglesia. Deseaba hacer algo para reivindicarse con la Iglesia y la propuesta de Bernardo parecía ser la mejor redención. Ahora bien, faltaba convencer a los nobles súbditos de Luis de las bondades de marchar a Oriente. Durante una ceremonia realizada en Vézélay, el Domingo de Resurrección de 1146, Bernardo aprovechó la presencia de varios aristócratas para lanzar una nueva prédica, y el efecto fue similar al causado en Clermont por el Papa Urbano. Toda Francia ardía en deseos de combatir por la Cruz. Bernardo completó su ciclo dando un Sermón al Sacro Emperador Romano Germánico, Conrado III y a sus nobles en la ciudad de Spira. El poder de Bernardo se hizo más patente cuando los alemanes aceptan marchar. La Segunda Cruzada estaba en marcha, corría el año 1147. EscenografíaLa escena se desarrolla en una de las salas del Edificio de Copias y Reproducciones de la Abadía de Cluny. Debemos tener en cuenta que Cluny es uno de los centros Europeos de máximo desarrollo cultural. Este edificio data de los inicios de la Abadía (910). Por ello y a falta de disponer de unos datos más precisos, intenté recrear el entorno sin utilizar formas planas, sino un poco “más orgánicas” tal y como se pudo construir en su origen, apareciendo los sillares tallados toscamente pero con signos de desgaste. A este elemento primigenio se unen otros elementos más evolucionados como el zócalo de azulejos, la vidriera, las columnas labradas...intentando que el conjunto nos diera una sensación de evolución en el tiempo (un período de 236 años). Desgraciadamente en la actualidad sólo se conservan el brazo sur del transepto y los capiteles del coro, por lo que la documentación existente es escasa. Elementos constructivosLa sillería esta realizada con pasta Dash Pronto; moldeada pieza por pieza y unida con cola blanca. Apliqué una imprimación en negro y posteriormente fue aerografiada con acrilícos Vallejo en tonos que van de los ocres a rojizos. El mayor problema lo tuve con las zonas donde debía ir la argamasa ya que al unir los sillares cuando estaba la pasta seca me quedaban zonas intermedias con huecos que tuve que ir rellenando uno por uno. Las columnas también están realizadas con Dash Pronto en sus secciones de capitel y fuste; para el capitel hice un “taco” de pasta y cuando estuvo seco procedí a labrarle los motivos con un buril. La base está realizada con un trozo de tiza redonda marcada con buril. Las tres piezas están unidas con un bastidor de cobre para darle mayor cuerpo y adhesivadas con cianocrilato. Elementos ornamentales Los candelabros están
realizados transformando un perchero del oeste de la marca Andrea, utilizando
las secciones inferiores. Para construir las velas aproveché el
cuerpo central del perchero, lo partí en cuatro secciones y le
coloqué un trocito de hilo fino para hacer la mecha; posteriormente
adhesivé las piezas y pinté a pincel con acrílicos
Andrea. La vidriera esta realizada en “Back lite” un material utilizado en artes gráficas para la realización de cajas de luz. En cuanto al motivo intente realizar una vidriera “grisalla” (realizada en blanco con motivos florales o geométricos en negro realizados con las uniones del vidrio blanco) característica y original del Arte Cisterciense. No encontré ninguna ilustración que reflejara este tipo de vidriera; tampoco existen restos de la Abadía que nos permitan cierta aproximación. Por tanto tuve que buscar otra referencias de la época. Finalmente me decanté por una vidriera de la Catedral de Chartres denominada “Notre-Dame de la Belle Verriere” datada a mitad del S.XII. El zócalo de baldosines rompe con la sobriedad del arte románico tardío. Como dijimos Cluny era un centro cultural en el que el conocimiento de las Artes y Ciencia de Oriente no pasaban inadvertidas. Este zócalo es representante de esta influencia. Realizado en cartulina, cada baldosín es posteriormente recortado y adhesivado con cola blanca a la pared respetando las imperfecciones de esta. L a impresión está realizada en tinta siguiendo un dibujo de Los Califatos Hispánicos. Pintura en tabla Realicé varios estudios para rellenar la pared del fondo ya que quedaba demasiado” pobre” (aunque si hubiera sido un buen benedictino lo debería haber dejado así). Primeo realicé dos miniaturas basadas en dos cuadros sacados de un retablo francés. La figuración y el color eran perfectos. Los monté sobre una lámina de pvc de 2 mm. y los coloqué . Viendo el resultado, me gustaba, pero las figuras me parecían “demasiado góticas”. Intenté indagar más, y efectivamente, correspondían al S.XIV. Con todo mi pesar tuve que desecharlas. Busqué iconografía románica francesa del S. XII. Probablente existan fuentes o fondos pero no los encontré, ya que el arte pictórico se consideraba en la época un “arte menor” y no se desarrolló de manera generalizada. La excepción la encontramos en la zona del románico catalán. Para “rellenar” el otro lienzo opté por realizar un escudo votivo con un escudo desechado de una figura anterior. La heráldica utilizada fue el de la orden benedictina. Con esto intento reflejar el espíritu de los nacientes caballeros cruzados. Las librerías No debemos olvidar que nos encontramos en un lugar donde se copian y reproducen códices. Para realizar los códices utilicé como base planchas de pvc de diferentes grosores a las que realizaba cortes con una cuchilla para simular hojas, a las que posteriormente añadía unas cubiertas con motivos inventados. Hay varios Ejemplares de una misma obra ya que son copias. En los códices que permanecen abiertos utilicé miniaturas de reproducciones originales. Los de las estanterías son obras posteriores al S.XII; el que consulta Bernardo es una obra de la época. Debería haber realizado las “piezas de cierre” de cada volumen (se usaban a modo de broche para cerrar los códices), pero no encontré ningún material apropiado. Escultura Nos encontramos con una escultura en mármol del Imperio Romano que repreta al Emperador Constantino portando en su mano el Edicto de Milán. Fue un regalo del Papa Benedicto VII a la Abadía por su apoyo en el Sínodo de Pavía (1122). La figura es de procedencia desconocida; “apareció” en mi caja de complementos. La base está moldeada con Dash Pronto y pintada con acrílicos Andrea. Figuras
© Txema Ojer. Mayo 2004
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