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Dentro de la Guardia Real se uniformó a una unidad a la chamberga. Precisamente de la Guardia es de lo que tenemos más ilustraciones; también nos ha llegado alguna descripción que otra. D. Leonardo del Castillo en su "Viaje del Rei Nuestro Señor Don Felipe Quarto el grande a la frontera de Francia, Funciones reales del desposorio y entregas de la Serenísima Señora Infanta de España Dña María Teresa de Austria" (Madrid, 1666) nos cuenta de la Coronelía de la Guardia Real que:
Tenían los soldados unas casacas amarillas, guarnecidas con franja de terciopelo ajedrezado de dos colores, y mirábanse en las partes opuestas que caían sobre los pechos y las espaldas las armas reales bordadas con curiosidad y primor, figurándose también de los mismos torzales y matices en las que cubrían los hombros las cruces celebradas de Borgoña8 .
Durante el reinado de Carlos II los Generales vistieron casaca chamberga de color pasacorinto con bordados de plata pasada. No tenemos ningún texto legal que avale esta afirmación, pero sí cuadros que la apoyen9 .
Otros detalles curiosos de la indumentaria son los relativos a las plumas y a los pañuelos. El consumo de rapé, nombre con el que se conoce al tabaco en polvo, trajo la moda del uso de pañuelos de tela gris o marrón. A la pluma del sombrero se le denominó "respondiente", pues llevada de una u otra forma señalaba el estado de ánimo de quien la traía.
En estos años aparecen también los lazos de colores en los sombreros, que ayudaban a sujetar el ala. Son los antepasados de nuestras escarapelas y se los denominaba rosa y pedrada. Su color más habitual es, como siempre, el rojo. Tenemos una representación muy clara de esta rosa en el cuadro de Antonio Puga "El afilador" (Ver imagen), hoy celosamente guardado en el Ermitage de la ciudad de Pedro el Grande.
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A pesar del intento de introducir en España las prendas chambergas, la moda francesa no penetró con facilidad hasta la llegada de Felipe V.
Me queda por tratar aún otra característica importantísima del vestuario militar español. Es la banda, faja o lazos rojos que llevaban nuestros hombres de guerra.
El rojo era el color característico de España, como el verde lo era de los italianos que servían a nuestros Reyes, pues gran parte de Italia era también España.
Una orden del Veedor General de la Armada de la Liga, fechada el 20 de junio de 1571 ordenaba que:
Traerán los soldados y demás gente de guerra de España un lazo rojo, los italianos verde, la infantería alemana negro, los venecianos amarillo, los caballeros de san Juan blanco y los que sirvan al Papa azul.
El texto anterior es curioso, máxime cuando el blanco fue generalmente la divisa de Francia, como también lo fue el azul, y el amarillo lo usaron muchos militares al servicio de los Emperadores. Los holandeses enemigos de España tomaron el naranja de la Casa de Orange; como contraposición a estos, tenemos representaciones de walones al servicio de Su Majestad Católica, con divisa púrpura (morado-rojizo).
Pero volvamos al color rojo. En el retrato del Emperador Carlos en Mühlberg, obra de Tiziano Vecellio conservada el El Prado, vemos que lleva banda roja del hombro izquierdo al costado derecho, y una toquilla roja en la borgoñota; plumas y cubiertas del caballo son también rojas.
En el retrato de Felipe II (Ver imagen), pintado por Moro en 1557, vemos que lleva un lazo rojo en cada brazo. Lo mismo sucede con el de D.Juan de Austria pintado por Sánchez Coello. En el de Filiberto de Saboya, atribuido también a Sánchez Coello, la distribución de los lazos es la misma pero son verdes por ser italiano. El retrato al fresco de D. Alvaro de Bazán en su palacio del Viso del Marqués nos muestra otra forma de llevar el lazo rojo: anudado en una daga que lleva en la cintura.
En el gran cuadro del Ommegang de 1615 en Bruselas (Ver imagen), Van Asloot pintó con una bandas rojas muy largas a muchos de los soldados representados. Francisco Rizi, en su Auto de Fe (Imagen 1, Imagen 2, Imagen 3) de 168010 , pone fajas rojas a los soldados que están en primer plano. El otro Rizi, Juan Andrés, retrató a D. Tiburcio de Redín (Ver imagen) con una faja enorme, también roja. Unos como fajas y otros como bandas la llevan también los Maestres de Campo que, procedentes de la colección de pintura (Ver Imagenes) del Marqués de Salamanca, custodian los pasillos del Senado. Y para terminar, como banda del hombro derecho al costado izquierdo, se la pintó Peter Paul Rubens al Cardenal Infante D.Fernando de Austria.
Deduzco de todo lo anterior que efectivamente los españoles llevaron lazos, fajas o bandas rojas como distintivo de servir en los ejércitos del Rey. Tal vez en campaña no se usaran, o sólo los portaran los Oficiales, pero en las grandes celebraciones vemos con estas cintas hasta a los soldados.
Quizá D. Alonso de Contreras sea quien mejor nos describe la banda al contarnos como vestía cuando se presentó en Madrid de Capitán de caballos:
Calcillas de gamuza cuajadas de pasamano de oro, y mangas y coleto de lo mismo, un monte de plumas azules y verdes y blancas encima de la celada, y una banda roja recamada de oro, cuajada, que, a fe, podía servir de manta en una cama11 .
Aunque tenemos también otro testimonio importantísimo de primera mano. Está en los "Avisos históricos" de D. José de Pellicer y nos cuenta como se vistió de soldado Felipe IV, el 10 de mayo de 1644:
Después de esto los honró con vestirse de soldado, calzón justo, bordado de plata pasada, mangas de lo mismo, coleto de ante llano, banda roja, bordada de plata, capote de albornoz rojo, los alamares de plata pasada, espadín y espuelas de plata, walona caída y sombrero negro con plumas carmesíes12 .
Aparte de las cintas rojas, alrededor de 1625 se empleaban como distintivos de mando los siguientes:
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DISTINTIVOS DE MANDO ALREDEDOR DE 1625
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EMPLEO
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DISTINTIVO
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DESCRIPCIÓN
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General
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Bengala
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cetro
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Maestre de Campo
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Corcesca
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Pica13 ancha y muy corta con moharra de hoja ancha y plana con dos aletas en forma de media luna en su base y flecos.
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Sargento Mayor
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Bastón
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Bastón
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Capitán
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Jineta
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pica ancha y muy corta con flecos en la moharra.
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Alférez
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Venablo
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pica cortísima, como un bastón.
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Sargento
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Alabarda
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pica con moharra en forma de hacha.
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Cabo
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Partesana
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pica con moharra de pica con dos aletas en forma de media luna en su base.
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La Bengala, que es un cetro, recibe su nombre en el siglo XVII cuando su material es palo de Bengala, palo de India. Más adelante, cuando hablemos de los uniformes de la época de Felipe V, volveremos sobre el tema y su origen. La corcesca era una especie de jineta grande, denominada también jinetón. La llevaba el Maestre de Campo por ser el primero de entre los Capitanes, que usaban jineta normal.
El bastón lo utilizaba el Sargento Mayor para señalar y para castigar. Como su puesto en el combate estaba entre los escuadrones, a caballo, no podía usar ningún tipo de lanza, pica, jineta o alabarda.
Con el paso del tiempo todos usaron bastón, sin que a simple vista parezca que tuviera algún distintivo en función del empleo militar de quien lo portaba. Esto aparece reflejado hasta en las Ordenanzas del Pretendiente Carlos (20 de marzo de 1706), ya en el XVIII; su ejército era continuación de los Tercios. El artículo 23 de estas Ordenanzas dice así:
Todos los oficiales pueden llevar Bastón como no sean Cornetas, y Alférez, aquellos pero de la Compañía Coronela lo podrán llevar por Exercer el ofizio de Theniente, y los Sargentos, y Caporales no lo podrán llevar de caña, sino de palo14 .
Hay que señalar, para aclarar el término, que Corneta era el nombre que recibía un tipo de bandera de Caballería y a la vez el Oficial que la portaba. Como empleo militar era por tanto eqivalente al de Alférez, pero en Caballería. Nada tiene que ver con el instrumento musical de igual denominación, inexistente en aquellos tiempos.
El bastón con distintivos de empleo aparece con Felipe V, que rompe la tradición con modas francesas.
La jineta o gineta, que de ambas formas aparece escrito, era distintivo del Capitán. Daría lugar en el siglo XVIII al espontón, aunque es pieza distinta. En muchos textos se habla de su uso entre los Sargentos, aunque a estos les correspondía alabarda. Pienso que se terminó por llamar jineta a cualquier cosa con punta y palo que sirviera como distintivo de mando; una prueba de esto es que en el XVIII por gineta se conocía, ya no un tipo de lanza, sino un modelo de charreteras de cintas que, llevadas en los hombros, constituían los distintivos de los empleos.
El venablo era una lancita de caza parecida a la utilizada por los monteros. Según los tratadistas el Alférez la llevaba como símbolo de ser el primer soldado. A mi me parece una reducción simbólica del palo de la bandera, ya que este Oficial era el encargado de portarla en batallas y paradas.
La alabarda era conocida por sargentina y era, como su nombre indica, arma y distintivo del Sargento15 .
La partesana era el arma de los Cabos, a los que también se denominó partesaneros. Como distintivo se parece al de Sargento. No suele encontrarse en la bibliografía normal de la época, pero sí en las contratas de armas y en su distribución. En el siglo XVIII siguió utilizándose entre los Cabos de la Infantería de Galeras. El Diccionario de la Real Academia la define, precisamente, como el arma del Cabo.
Todas estas divisas en "lanzas" eran portadas más veces por un paje que por su propietario. El Capitán D. Alonso de Contreras cita al de venablo y al de jineta.
Las Ordenanzas de 28 de junio de 1632 ordenaban a los capitanes y demás oficiales vestir siempre sus insignias. Tanto ellos como los entretenidos y aventajados debían dormir sin desnudarse cuando prestaran servicios de armas.
Y con esto dejo por terminado este pequeño resumen del vestir en los Tercios y paso a analizar algunas de sus fuentes gráficas.
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3.- LAS FUENTES ICONOGRÁFICAS.
Las Colecciones Reales de los Austrias contienen cuadros y tapices interesantes para nuestro estudio. Si los seguimos cronológicamente, los primeros a tratar deben ser los Tapices de la Toma de Túnez.
El año 1535 fue decisivo para las Armas de España, pues en él se llevó a cabo la expedición a Túnez y tras ella se crearon los primeros Tercios del Emperador Carlos.
Por orden del Emperador acompañaron a la expedición dos pintores: Juan Cornelio Vermeyen "Barbalunga" "el Majo" y su ayudante Pedro Coeke d'Alost.
Barbalunga había sido pintor oficial de la Corte de los Países Bajos de Dña. Margarita de Austria y posteriormente había estado al servicio de Dña. María de Hungría.
Cuando regresó de la expedición pasó años retocando y perfeccionando sus apuntes hasta que el 15 de junio de 1546, por orden del Emperador, su hermana Dña. María de Hungría le encargó doce cartones para tapices con los temas de la campaña. Los bocetos fueron examinados y aprobados por Carlos. En el contrato que firmó Barbalunga, según cuenta Paulina Junquera16 ...
...renunciaba a cualquier otro trabajo hasta que los cartones, que debía ejecutar en papel blanco y tamaño real, estuvieran acabados. Como plazo máximo se fijaba el de dieciocho meses. Los dibujos serían claros, fáciles de interpretar y de colores vivos; además, se le exigía que se hiciera ayudar por otros pintores, savios y suficientes.
Una vez que se terminaron los cartones, María de Hungría contrató el 20 de febrero de 1548 a Guillermo Pannemaker, que era un fabricante de tapices de Bruselas. Tardó seis años en realizar los tapices y estos tuvieron los materiales más especiales que pudieron encontrarse y gran cantidad de hilo de oro y plata.
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